EN NUESTRA OPINIÓN: Una solución tras el fin de DACA
Como se temía, el gobierno de Donald Trump anunció este martes la eliminación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que protegía de la deportación a los jóvenes indocumentados que vinieron a este país en la infancia, traídos por sus padres.
El presidente Trump no hizo el anuncio personalmente. Lo hizo el secretario de Justicia, Jeff Sessions, quien señaló que DACA fue una “amnistía ejecutiva unilateral” que “contribuyó a una oleada de menores no acompañados en la frontera sur que produjeron terribles consecuencias humanitarias”.
A Sessions se le olvidó mencionar que la verdadera razón de la llegada de miles de menores no acompañados –la mayoría procedentes de Centroamérica– por la frontera con México no fue la promulgación de DACA, sino la crisis de criminalidad, drogas y violencia pandillera en Honduras, Guatemala y El Salvador.
Muchos de los casi 800,000 beneficiarios de DACA vinieron a Estados Unidos mucho antes de que el presidente Obama implementara su orden ejecutiva.
El 97 por ciento de ellos trabaja o estudia. El 69 por ciento logró trasladarse a un empleo mejor pagado después que Obama instituyó DACA, por lo que empezaron a pagar una cantidad mayor de impuestos sobre ingresos.
El 5 por ciento de estos jóvenes ha abierto un negocio propio.
No son un problema de seguridad nacional. Su presencia en Estados Unidos no ha generado “terribles consecuencias humanitarias”. No son una carga para los contribuyentes. Es al revés: dan un aporte cuantioso a las arcas de la nación, a la economía y a la sociedad.
Eliminar DACA y dejarlos sin permiso de trabajo causaría que casi 700,000 personas salgan de la fuerza laboral, con una pérdida para el Producto Interno Bruto en la próxima década de $460,000 millones.
Líderes de la política nacional, entre ellos no pocos republicanos del Congreso, han expresado su apoyo a los jóvenes afectados por la eliminación de DACA.
La congresista del Sur de la Florida Ileana Ros-Lehtinen manifestó: “Esta decisión del gobierno de poner fin a DACA y suprimir los sueños de jóvenes inmigrantes es triste, imprudente y errónea. Durante mucho tiempo, los Soñadores han estado viviendo con miedo y no han podido planear su futuro. DACA fue necesario para ofrecer una protección migratoria y es cruel quitarles las oportunidades de trabajar e ir a la escuela que tienen actualmente”. Y agregó que nuestra nación no debe perder “este tesoro de gente joven que en realidad conocen y aman a Estados Unidos como su hogar”.
El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, anunció que buscará un acuerdo con el presidente Trump y los líderes del Senado para aprobar una ley que ayude a algunos inmigrantes indocumentados.
Y el senador floridano Marco Rubio dijo que los jóvenes amparados por DACA son el tipo de personas que deben tener preferencia en un sistema de inmigración basado en los méritos.
“Son personas a quienes trajeron al país cuando tenían 4 años y no hablan español”, dijo el político republicano. “Han crecido en Estados Unidos, muchos tienen títulos universitarios avanzados, tienen empleo y hablan bien inglés. De hecho, muchos solamente hablan inglés”, señaló el legislador.
El Congreso tiene seis meses para encontrar una alternativa al suspendido programa DACA. Debe buscar cuanto antes una solución justa y humanitaria, que salve de la posible deportación a jóvenes que merecen un futuro mejor que la incertidumbre y el temor y cuyo país, en realidad, es este.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2017 a las 6:31 p. m. con el titular "EN NUESTRA OPINIÓN: Una solución tras el fin de DACA."