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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Ante la crisis de los refugiados

Este 20 de junio se celebró el Día Mundial del Refugiado, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en una resolución del 4 de diciembre del 2000.

En el marco de esta fecha, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señala que actualmente una de cada 113 personas en todo el mundo ha tenido que abandonar sus hogares por diversas causas, entre ellas los conflictos armados y la violencia.

ACNUR indica que es una cantidad sin precedentes. Nunca antes tantas personas habían tenido que abandonar sus casas y sus países por tragedias como la guerra y plagas como la violencia generada por el tráfico de drogas.

El conflicto en el Medio Oriente, sobre todo en Siria, ha sido uno de los grandes causantes de este fenómeno migratorio, pero no el único.

En el 2014 había 59.5 millones de personas desplazadas en todo el mundo, y en el 2015 la cifra se había elevado a 65.3 millones. La agencia manifestó que es como si toda la población del Reino Unido, de Francia o de Italia estuviera desplazada. Es sencillamente inaceptable.

Cerca de nosotros, el número de personas que ha tenido que huir en El Salvador, Guatemala y Honduras se quintuplicó entre el 2012 y el 2015, según la ACNUR. Suman casi 110,000 personas, que han dejado sus viviendas en un intento por escapar de la violencia de las pandillas y del narcotráfico.

En Colombia, el largo conflicto del gobierno con las guerrillas ha causado que haya casi siete millones de desplazados internos.

Y también está la crisis de los cubanos varados en Colombia y América Central en su camino hacia Estados Unidos. Estos inmigrantes, que escapan de la falta de libertad y de oportunidades bajo el régimen castrista, han visto como un país latinoamericano tras otro les ha cerrado las puertas, y ahora a muchos los están devolviendo a la isla. Después de la odisea en un infructuoso intento por llegar a Estados Unidos, los inmigrantes rechazados sufren numerosas penurias al regresar a Cuba [ver El calvario de los cubanos deportados al volver de la isla, de Jim Wyss, el Nuevo Herald, 17 de junio].

Resolver el problema mundial de los refugiados será una tarea ardua que tomará mucho tiempo y que exige la participación activa de la comunidad internacional para detener las guerras. En nuestra región, hará falta una enorme dosis de cooperación entre los gobiernos y de voluntad política para paliar la crisis.

En el caso de Colombia, la paz y la desmovilización de las guerrillas deben solucionar el problema de los desplazados internos. En Centroamérica, la erradicación de la violencia requiere un esfuerzo mancomunado de los gobiernos del istmo contra las pandillas y el apoyo de Estados Unidos.

El caso de los cubanos también es difícil. Mientras exista en la isla un régimen cuya represión y cuyas limitaciones económicas propician un éxodo, muchos cubanos seguirán tratando de emigrar –sobre todo a Estados Unidos– por cualquier medio a su alcance.

La Ley de Ajuste, que concede la residencia legal y una vía a la ciudadanía a los cubanos que tocan suelo estadounidense, es un poderoso estímulo para el éxodo, pero la causa principal de las salidas es el malestar de la población y su falta de confianza en el futuro que el régimen les ofrece. La reducción de ese éxodo depende más que nada de un cambio profundo en la estructura del poder en Cuba, un cambio que puede tardar más de lo esperado.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2016 a las 5:43 p. m. con el titular "EN NUESTRA OPINIÓN: Ante la crisis de los refugiados."

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