El rey de Tailandia
En la prensa europea se ha hablado mucho esta semana del video del rey de Tailandia, Maha VajiraLongkorn, paseando junto a una de sus jóvenes novias por un centro comercial en Múnich y vestido con un top recortado (crop top en ingles). La imagen ha sido censurada por la prensa tailandesa, al considerarse ofensiva hacia su jefe de estado, pese a que el mismo no lo viera de esa forma pues no lo pensó dos veces para vestirla y pasearla. Tailandia ha denunciado a Facebook, la red donde más se ha difundido la imagen, con penas que pueden llegar a ser muy altas, al tratarse de una infamia hacia la figura de su máximo representante nacional.
Siempre supimos del Emperador Desnudo, es una de nuestras fábulas preferidas pero esta vez las cosas han ido lejos. El rey de Tailandia no está desnudo pero sí va ataviado de forma insólita, pelín alocada podríamos decir. La prensa enseña su ombligo, sus brazos, sus tatuajes y, todo hay que decirlo, una magnífica forma física para sus 64 años. Quizás allí este el detalle: En la era de Instagram, tener 64 años ya no es el fin del mundo sino, quizás, el principio de una nueva juventud. También es curioso que se pasee con ese look, que es casi el uniforme de las treintañeras que entrenan en los gimnasios de los condominios de South Beach en Miami, junto a su novia más joven. Hace pensar que este tipo de delirios sexagenarios pasan cuando la testosterona se alborota y rejuvenece. Estoy seguro que nunca veremos al nuevo presidente de Francia, Monsieur Macron vestido de esa forma, precisamente porque su amor está comprometido con una mujer 24 años mayor. Vive la France, que de un plumazo reivindica el amor mayo-diciembre y se lanza a la aventura, extraordinaria, de tener una primera dama mayor que el presidente.
En cambio, aquí en Estados Unidos no sabemos qué hace ni qué piensa la primera dama, ni tampoco tenemos muy claro que el presidente lleve a buen fin su presidencia. Soy un recién llegado a esta comunidad y me asombro de muchas cosas. La primera es lo poco que importa lo que suceda en Washington a amplios sectores del país. Por ejemplo, veo a mucha más gente preocupada por cómo será la separación de los actores Marjorie de Sousa y Julián Gil, que por lo que pueda algún día decir el destituido director del FBI, James Comey. Me gusta pensar que tanto desinterés tiene que ver con que América es una nación tan bien estructurada que sus ciudadanos confían más en la fuerza del estado que en sus dirigentes; o que realmente es más apasionante el culebrón de Marjorie y Julián que imaginarse que un presidente de Estados Unidos pueda ser removido por haberse confiado mucho de sus amistades rusas.
Trump podría estar en sintonía con el rey de Tailandia. Ambos parecen ir por la vida sin importarles las críticas pero tampoco los halagos. Deambulan, avanzan dejando una estela de abuso moral. Es curioso que sean precisamente este tipo de egocéntricos los que consigan cada vez más seguidores en esta era de Instagram. Todos estamos desnudos, son muchísimos más importantes los filtros de nuestras cámaras que la ropa, el maquillaje o los ideales. Somos ególatras y nuestros seguidores, narcisistas y eso nos convence de que nuestros líderes tengan que expresarse como chulos y arrogantes, que les celebremos toda fanfarronería.
Con tanto ego dominando el mundo, ¿por qué no existe un espejo que enfrente a nuestros poderosos y les haga verse en toda su ridícula desnudez?
Escritor y presentador venezolano.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2017, 9:31 p. m. with the headline "El rey de Tailandia."