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Opinión Sobre Cuba

Cuba: el cuartico está igualito

El nuevo gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel (izq.), aplaude a su antecesor, Raúl Castro, que baja de la tribuna en la Asamblea Nacional en La Habana, el 19 de abril.
El nuevo gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel (izq.), aplaude a su antecesor, Raúl Castro, que baja de la tribuna en la Asamblea Nacional en La Habana, el 19 de abril. AP

No piensen los lectores que me estoy refiriendo en esta columna a la famosa canción de Panchito Riset; no, me estoy refiriendo a la movida ocurrida en Cuba en el ámbito gubernamental, cuando el dictador Raúl Castro cesa en sus funciones en los Consejos de Estado y de Ministros y asume tales funciones Miguel Díaz-Canel, quien desde hacía tiempo venía siendo mencionado como tal sustituto, y ha reiterado que no habrá ningún cambio en el sistema que durante sesenta años ha reinado en el país y que ha sido uno de los gestores de su destrucción.

Se trata de una parodia de este movimiento gubernamental en Cuba. Lo dramático del asunto es que todavía no se puede creer que cómo es posible que la institución del sufragio haya sido desterrada de la isla a partir de 1959 en que se estableció el mandato de una familia con trágicas consecuencias.

Es sabido que el sufragio fue tratado por el régimen constitucional de fines del siglo XIX y tuvo sus fundamentos en la doctrina de los derechos naturales del hombre; es decir, en la doctrina de la filosofía individualista pura, según la cual el hombre, por el hecho de ser hombre, tenía determinados derechos naturales anteriores a la existencia del Estado. De ahí que el sufragio constituya un medio para organizar los gobiernos y una vía para conocer y medir la opinión pública.

En Cuba hasta 1959 el llamado sufragio universal tuvo sus zigzagueos, pero hubo oposición política basada en la pluralidad de partidos. Cuando triunfa la revolución en 1959, se espera se cumpliera la promesa de su máximo líder de restablecer la Constitución de 1940 y, por supuesto, el regreso del sufragio para “medir la opinión pública”, que es lo que el lector puede verificar en el alegato de Castro en su “La historia me absolverá”, que se ha encargado de condenarlo.

Cuando la jerga socialista habla de elecciones, hay que voltear la mirada hacia la Asamblea Nacional del Poder Popular, integrada por 605 militantes del partido comunista, como resultado de un tortuoso proceso antielectoral, ya que no es consecuencia de la pluralidad de partidos políticos, y así surge el funcionario que hoy ocupa los mencionados cargos de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

En otro orden, esta “retirada” de Castro no significa que haya dejado de conducir las riendas del poder, porque conserva el cargo de primer secretario del Partido Comunista, y de acuerdo con el artículo 5 de la Constitución socialista,”el partido es la vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuente dirigente superior de la sociedad y del Estado”, lo que no deben olvidar quienes desde esta orilla se dedican a buscar flexibilizaciones con la dictadura en vez de mantener, de modo indefectible, posiciones que no coadyuven al sostenimiento de la misma, puesto que el nuevo dictador mantendrá sus oídos sordos a los clamores populares.

El cambio operado en la isla no significa, por ende, cambio en el sistema, como han reiterado los idólatras del socialismo criollo, ya que han repetido que seguirán en sus pasos como hasta el presente. Mientras tanto, el pueblo no participa en ninguna de esas maniobras, y desde la isla se escuchan criterios de la gente de a pie, como el expresado por un rapero: “El cubano normal no está preocupado por eso, ni habla de ese tema. Nada va a cambiar. La gente del barrio no habla de eso porque sacan la cuenta de que son los mismos”.

El pueblo necesita participar en la esfera gubernamental porque es un imperativo que el Estado se asiente en una forma democrática, ya que desde tiempos lejanos, el franciscano Alfonso de Castro, en 1550, afirmaba: “Por derecho de naturaleza, aun después de la depravación de la misma, nadie es rey o señor del pueblo; sino que los principados o señoríos, cuando están poseídos justamente, proceden del consentimiento popular…”. Al buen entendedor…

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2018, 6:33 a. m. with the headline "Cuba: el cuartico está igualito."

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