Caminos, veredas y serventías
La oposición pacífica cubana que enfrenta, por diferentes vías, a la dictadura militar desde los años finales del siglo pasado no produce, por fortuna, grandes héroes que exigen estatuas o sitios exclusivos y relevantes en la historia. Los hombres y mujeres que han hecho ese trabajo en las últimas décadas son sólo símbolos discretos y tenaces de la rebeldía del país.
Cuando los opositores públicos al régimen eran nada más que dos decenas de ciudadanos, en medio de la represión y todas las variantes del acoso de la policía, se conocían los rostros y los nombres de varios cubanos que le decían a la cara a los opresores lo que pensaban que, por cierto, solía coincidir con el pensamiento de grandes sectores de la población.
Con esa posición se jugaban la cárcel, la persecución personal y de la familia y un puesto en las cunetas más hondas que diseña con alambres de púas el socialismo para sus enemigos.
De aquella etapa se pueden mencionar dos hombres: Gustavo Arcos Bergnes y Oswaldo Payá Sardiñas, figuras que ya no están vivos en las calles donde fundaron organizaciones y reavivaron, a su manera, el enfrentamiento con el castrismo.
Arcos Bergnes fundó, junto a su hermano Sebastián, el Comité Cubano Pro Derechos Humanos; y Payá, junto a otros dirigentes católicos, el Movimiento Cristiano Liberación.
En el caso real de estos dos hombres tenían muy poco en común. Uno, Arcos Bergnes, provenía de la lucha directa contra Fulgencio Batista y había estado en el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. El otro, era una persona de la iglesia. Formado en el seno de una familia católica y que nunca simpatizó con los que anunciaron que llegaban de la Sierra Maestra para liberar a Cuba.
No creo que se vieran obligados a hacerse amigos por el hecho de que, por encima de sus diferencias, tenían la pasión por sacar a su país de aquel fanguero. Cada uno andaba por su lado, centrado en lo que pasaba con sus organizaciones y con la vocación de respetar el pensamiento ajeno porque comenzaban a surgir nuevos grupos, el movimiento de periodismo independiente y las voces se algunos disidentes aislados.
Ellos, Arcos Bergnes y Payá, son figuras de un momento y cada uno marchaba por el camino elegido para sacar la dictadura de la Isla. Ni redentores ni líderes mesiánicos. Emblemas de la gente que quiere libertad y que ahora pueden ser Berta Soler y las Damas de Blanco, José Daniel Ferrer y los militantes de la Unión Patriótica Cubana (UNPACU), el doctor Oscar Elías Biscet y su Proyecto Emilia, el sindicalista libre y expreso político Iván Hernández Carrillo o Guillermo Fariñas en su huelga de hambre número 24, con grave peligro para su salud.
Sí, símbolos en medio de la candela.
Poeta y periodista cubano.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de agosto de 2016, 6:08 a. m. with the headline "Caminos, veredas y serventías."