Programa del Herald intentó frenar la influencia del castrismo en jóvenes latinoamericanos
Con el himno nacional de Colombia sonando de fondo, un diverso grupo de jóvenes llenos de emoción y nervios desembarcaba de un avión que los había trasladado casi 2,000 millas y los dejaba en el entonces recién inaugurado aeropuerto municipal de Tallahassee. Allí, los esperaban decenas de personas de todas las edades que decían al unísono “Hola amigos, welcome”.
Los recién llegados no eran celebridades, deportistas, ni políticos. Eran estudiantes de secundaria en Colombia que habían sido seleccionados ese 1962 por sus escuelas para participar en un programa llamado “Operación Amigo”, fundado y patrocinado por el periódico Miami Herald ese mismo año.
Entre esos jóvenes estaba Marlene Cervantes, quien ha asegurado 55 años después de esa visita, que el viaje la marcó. “Fue una experiencia muy bonita que me marcó en la forma de ver la vida. Tuve la oportunidad de conocer otras culturas, de ver que el mundo era mucho más amplio”, dijo a el Nuevo Herald desde su casa en el suroeste de Miami.
Operación Amigo fue un programa de intercambio educativo que existió de 1962 a 1974, en el que estudiantes latinoamericanos sobresalientes pasaban dos semanas asistiendo a una escuela en Estados Unidos, participando en actividades con jóvenes de la misma edad y conviviendo con familias anfitrionas. Todo con el propósito de que aprendieran sobre la cultura norteamericana.
El programa se inició en el condado de Miami-Dade (entonces llamado solamente Dade), con el apoyo de la escuela Edison Senior High School, pero fue recibido con tanto entusiasmo que poco a poco se fue extendiendo al resto de la Florida y luego a otros 28 estados del país. Con el tiempo, el Miami Herald empezó a recibir donaciones de organizaciones privadas y compañías para continuar la iniciativa.
Incluso, el presidente John F. Kennedy lo alabó en marzo de 1962 por ser “un excelente ejemplo de lo que los ciudadanos pueden hacer para mejorar nuestras relaciones con los vecinos del sur a través de contactos significativos de persona a persona”.
En los 12 años que estuvo operativo, participaron al menos 5,000 jóvenes de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Perú, México, Nicaragua, República Dominicana y Venezuela. Al mismo tiempo, más de 1,000 estadounidenses viajaron a naciones de esa región con el mismo motivo de comparar sus tradiciones y estilos de vida.
Cervantes, que ahora tiene 72 años, reiteró que el programa “era una cosa del otro mundo” para los jóvenes como ella que vivían en ciudades latinoamericanas en esa época. Recalcó además que se sentía agradecida porque hubiera sido una de las 10 seleccionadas de su colegio “Los Ángeles” en Cali, Colombia.
Entre los “amigos” participantes estuvieron dos hijos de presidentes: Jorge Frei, hijo del mandatario chileno Eduardo Frei (1964-1970) y Manuel Sánchez, hijo del salvadoreño Fidel Sánchez (1967-1972). Colaboró también como guía Gary Anderson, hijo del estadounidense Howard F. Anderson, fusilado por el régimen de Fidel Castro el 19 de abril de 1961 por supuestamente traficar armas a Cuba.
Proyecto anticomunista
Además de promover un intercambio cultural, Operación Amigo tenía otro propósito superior: buscaba mostrar a los futuros líderes latinoamericanos cómo era la vida en democracia, y de esta forma, contrarrestar la propaganda comunista que se estaba diseminando en la región.
La idea surgió a los editores del Miami Herald, George Beebe y Don Shoemaker, luego de una reunión con el empresario peruano Raúl Beraun. Estaban preocupados –señalan artículos de la época– de que el régimen de Fidel Castro estaba promoviendo un movimiento antiestadounidense en los estudiantes de América Latina y que además cientos de jóvenes latinos estaban siendo trasladados a Rusia cada mes para incentivar la causa soviética.
El mismo editor Beebe defendió el proyecto a finales de 1991 diciendo: “No necesitamos lavarles el cerebro. Nosotros solo queremos que un grupo representativo de jóvenes vean la democracia en acción”. Sin embargo, el programa no recibió fondos públicos para evitar ser considerado un movimiento de propaganda gubernamental, según explica su documento histórico en el diario.
La iniciativa tuvo en el momento buenos resultados, con reportes de que los participantes de Operación Amigo regresaban a sus países maravillados por la experiencia en Estados Unidos y no desaprovechaban oportunidad de promover los valores democráticos, algunos incluso creando clubs locales de apoyo. De este éxito, es ejemplo un ecuatoriano que dijo al Miami Herald antes de regresar a su país “nunca más le creeremos a Fidel Castro”.
Pese a los motivos ideológicos del programa, Operación Amigo es recordada positivamente por Cervantes debido a los recuerdos agradables durante los tres meses que estuvo en Tallahassee.
Así como otros grupos de “amigos”, Cervantes asistió a un sinnúmero de actividades fuera y dentro de su escuela anfitriona (en su caso, el colegio León de la capital floridana). Recuerda entre risas que, en una actividad tuvo que intentar enseñar a bailar cumbia a un muchacho interesado por los ritmos colombianos.
En estos encuentros, los “amigos” interactuaban con jóvenes de su edad y se bombardeaban a preguntas en búsqueda de similitudes y diferencias. A veces las conversaciones se basan en pasatiempos, qué música les gusta (un argentino sorprendió a varios cuando dijo que los Rolling Stones eran muy populares en su país). Pero en otras ocasiones, según artículos de archivo del Miami Herald, los jóvenes debatían temas como racismo, religión, política, actividad nuclear y hasta béisbol.
Creíamos que hablábamos inglés, pero mentira, no entendíamos nada, nos terminamos entendiendo por instinto
Marlene Cervantes
participante de Operación AmigoEn esta interacción, el idioma era lo más difícil. La mayoría de los estudiantes andaba con un diccionario bilingüe a todos lados con los que trataban de comunicarse con los demás. “Creíamos que hablábamos inglés, pero mentira”, recuerda Cervantes entre risas. “No entendíamos nada, nos terminamos entendiendo por instinto, por los movimientos”.
Para Cervantes, uno de los momentos que más le sorprendió fue que los estudiantes que conocía no sabían de Colombia, ni mucho menos dónde quedaba. “Les dibujaba el mapa y les decía ustedes están aquí y nosotros estamos acá”, contó con los ojos brillantes de quien rememora una buena época.
“Para mí, viéndolo hoy en día, nosotros [los colombianos] no estábamos tan atrasados”, dijo.
La colombiana también recuerda que hasta conoció al entonces gobernador de la Florida, C. Farris Bryant, con quien se tomó una fotografía que —lamenta— perdió cuando migró definitivamente a EEUU hace 20 años. Su hija mayor, Marlene Pérez, la interrumpe y comenta bromeando que lleva toda la vida escuchando esas historias.
Tras participar en Operación Amigo, Cervantes regresó a Cali y dio hospedaje en su casa a una joven llamada Kathy (no recuerda el apellido) que participaba en la parte del programa que enviaba estadounidenses a ciudades latinoamericanas.
Unos meses después, fue aceptada en un fellowship para estudiar su último año de bachillerato en una escuela secundaria en la pequeña ciudad de Jasper, Nueva York, donde fue nombrada la reina del baile de graduación. Luego, regresó nuevamente a su país, ya que por su cabeza ni siquiera pasaba la idea de quedarse.
En Colombia, conoció a Jorge Pérez, baterista de la reconocida banda Pacho Galán y con quien contrajo matrimonio a los seis meses. Tuvieron tres hijos. Cervantes y su esposo terminaron viniendo a Estados Unidos hace 20 años una vez que su hija mayor, Marlene Pérez, migrara y se hiciera ciudadana.
Durante la década que estuvo activa la Operación Amigo, fue parte importante de la ciudad de Miami, en donde llegaban la cuarta parte de los participantes. Las llegadas de los grupos se convirtieron en una fiesta en el aeropuerto internacional de Miami, donde en una ocasión se congregaron hasta 2,000 personas que gritaban “hola amigos, welcome”.
Siga a Johanna A. Álvarez en Twitter: @jalvarez8.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de mayo de 2017, 4:52 p. m. with the headline "Programa del Herald intentó frenar la influencia del castrismo en jóvenes latinoamericanos ."