Un problema serio en Miami: conductores enfurecidos y hablando por teléfono
Quizás usted tenga al menos un par de amistades que manejan y hablan por teléfono al mismo tiempo, y le dicen lo mismo que escucho siempre. Mis amigos creen que soy una mezcla del hombre nuclear –aquel que tenía una vista que registraba a millas de distancia– combinado con Walter Mercado para adivinar lo que sucede, y además creen que tengo un televisor que me muestra al instante las imágenes de lo que pasa.
Una de estas amistades me atormenta a diario desde el momento en que se sube a su auto, ya sea yendo o viniendo del trabajo, o en los fines de semana. De esa no me salvo. “Mira este lo que ha hecho. ‘¡Animaaaaal!’”, gritó de pronto mientras me hablaba de las últimas ofertas del supermercado. Le pregunto si el insulto está dirigido a mí y responde: “¿A ti? ¿Por qué? No. ¡Solo hay que ver lo que está pasando! Un auto se ha parado en medio de la calle cuando tiene luz verde! ¡Oyeee, anormal!” (Se lo dice a un supuesto infractor de las leyes de tránsito mientras yo la escucho por el teléfono). “¿Dónde te dieron la licencia de conducir? ¿La compraste en WalMart?”
¡Madre mía!, me repito espantada mientras la oigo tal y como me ha sucedido por años, aunque el otro día, cansada de escuchar siempre lo mismo, me armé de valor y le dije: “¿No te has dado cuenta de que mientras hablas por teléfono conmigo siempre te la pasas diciéndome “mira esto” o “mira aquello” sin darte cuenta de que yo no puedo ver nada? ¿No te das cuenta de que no me encuentro a tu lado y de que no voy en tu auto?
No me escucha porque ya le está gritando a otro. Pero aún tengo otro personaje que une los insultos con el claxon. Este, hombre al fin, es más agresivo. Sin pena corta nuestra conversación telefónica con el estruendo diciéndole a alguien: “¡Eres un tremendo hp…! ¡Por poco te estrellas contra mi auto!” y, por un segundo, deja de hablarle al otro conductor para dirigirse a mí. “Mira, María Antonieta, pero mira bien a este hombre que cree que su auto puede ocupar todos los carriles. ¿No te parece que es un idiota irremediable? Míralo cómo se pasa de un lado a otro. ¡Debe estar drogado!”
Luego de estos discursos a mí no me queda más que la reflexión que comparto con una discreta amiga que pide anonimato y que da en el meollo del asunto: “Nadie se libra de estos personajes que se olvidan de que estar solo al otro lado del teléfono y de que no somos un noticiero al aire todo el día”.
“Hacer eso es el reflejo del enojo y de la frustración ante lo que les sucede. Además, a fin de cuentas hay algo que estos personajes no entienden. ¿No podemos estar al tanto de lo que les pasa en sus trayectos”.
A decir verdad en ocasiones me he aterrado de pensar que algún día se topen con alguien que les saque una pistola y les dispare. Se lo digo a mi conocida y me dice: “¡Que se atrevan!” No hay nada que agregar. Es irremediable.
mariaantonietacollins@yahoo.com
@CollinsOficial
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2017, 1:02 p. m. with the headline "Un problema serio en Miami: conductores enfurecidos y hablando por teléfono."