Sin Serie del Caribe ni pacto con las Mayores, la pelota cubana sufriría la tormenta perfecta
Pasó la novedad y llegó la realidad. Cuba representó una bocanada de aire fresco con su regreso a las Series del Caribe y ahora resulta un impedimento en medio de los accidentes políticos y económicos afincados en su presente. Culiacán 2017 puede ser la segunda despedida. La Habana 2018, o 19 o 20 o cuando fuese, parece una quimera.
Con Donald Trump a punto de tomar mando en plaza aquí y el volver sobre los pasos ideológicos que tiene lugar allá, el Embargo Económico seguirá siendo pan nuestro de cada día y la posibilidad de una liga verdaderamente profesional en la isla están a punto de dar al traste con el ansiado pase de "invitado'' a "miembro pleno'' de la Confederación del Caribe.
Juan Francisco Puello Herrera, el Comisionado del Béisbol en la zona, lo tiene bien claro y por eso dejó entrever la posibilidad de un torneo con invitados asiáticos para paliar la salida de una Cuba que el mismo impulsó muchísimo en su viaje de retorno, pero que ahora le cuesta trabajo defender a capa y espada.
A no dudarlo, la salida de Cuba de la Serie del Caribe después de tanta lanza rota representaría un retroceso enorme que se sumaría a la tormenta perfecta y estacionaria encima del béisbol de la mayor de las Antillas, exhausto por la fuga de talento y una falta de liderazgo atroz.
Como si fuera poco, el potencial acuerdo con Grandes Ligas se encuentra en punto muerto. Tras los fulgores dejados por la presencia de algunas estrellas y el paso de los Rays por La Habana, queda un sendero vacío por el cual nadie se atreve a pasar, una vez más en espera a lo que la marea de Trump pueda traer o llevar.
"De eso no se habla'', reveló recientemente una persona que estuvo presente en las negociaciones para llevar a Tampa Bay a la capital cubana. "Algunos de los que estaban metidos en el acercamiento con las Mayores, ahora ni se les ve. No se palpa la esperanza de algo cercano''.
Si el tema de los "pies secos, pies mojados'' estremeció la sociedad cubana hasta sus resquicios más profundos, no parece que pueda detener la salida de peloteros, los cuales seguirán buscando el amparo de un tercer país para establecer residencia, buscar la agencia libre y un contrato con los clubes de Grandes Ligas. No importa el estado de los pies, mientras se paseen por Dominicana, México o Haití.
La mayoría de los expertos considera que solo un pacto con la principal pelota del mundo, al estilo japonés quizá, evitaría la erosión sistemática de la cantera doméstica, siempre a punto del colapso por la salida de prospectos de 15, 16 y 17 años. Nombres que tal vez en este instante no digan nada, pero denles tiempo.
Tampoco se advierte, como quisiera Puello Herrera y el resto del Caribe, una liga que funcione como las del resto del Caribe, sustentada en el patrocinio de empresas privadas y no en el atiborrado brazo del estado. Quizá algún día Samsung o Toyota se hagan cargo de Matanzas o Pinar del Río. O mejor, ojalá una cooperativa de trabajadores criollos crezca tanto como para cubrir los gastos de Industriales o Santiago. Soñar no cuesta nada.
Tampoco cuesta imaginar lo que se avecina para la pelota de la isla bajo todos estos componentes nefastos: cero Serie del Caribe, nulo pacto con las Mayores, puerta cerrada a equipo unificado, fuga continuada de talentos, el impredecible mandato de Trump…La tormenta no cesa.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2017, 3:56 p. m. with the headline "Sin Serie del Caribe ni pacto con las Mayores, la pelota cubana sufriría la tormenta perfecta."