Béisbol

Hermanos cubanos que han jugado en Grandes Ligas y los peloteros más sobresalientes

Adolis García, hermano de Adonis, debutó en Grandes Ligas con los Cardenales de San Luis este miércoles 8 de agosto de 2018, en el partido contra los Marlins en Miami.
Adolis García, hermano de Adonis, debutó en Grandes Ligas con los Cardenales de San Luis este miércoles 8 de agosto de 2018, en el partido contra los Marlins en Miami. dsantiago@miamiherald.com

Los dos primeros peloteros cubanos en Grandes Ligas fueron el matancero Armando Marsans y el habanero Rafael Almeida cuando ambos debutaron en 1911 con los Rojos de Cincinnati.

Cuando mencionamos al primer jugador cubano es bueno aclarar que no incluimos a Esteban Bellán, que sólo fue el primero en la pelota profesional de Estados Unidos en la llamada Asociación Nacional que no está considerada como pelota de Grandes Ligas (comenzó en 1876).

Almeida fue el primer cubano y latinoamericano en superar la marca de los .300 cuando en 1911 terminó con .313 con sólo 96 turnos al bate. En el caso de Marsans, logró batear por arriba de los .300 en dos de sus siete temporadas y en una de ellas discutiendo el título de bateo.

Después de Marsans y Almeida comenzó la invasión de peloteros cubanos en Grandes Ligas incluyendo a la estrella de la lomita Adolfo Luque, hasta que dicho desarrollo fue interrumpido por la erradicación del profesionalismo en la isla en 1961.

HERMANOS CUBANOS EN GRANDES LIGAS

Es bueno indicar que desde entonces un total de siete parejas de hermanos cubanos han actuado en el mejor torneo del mundo, siendo los primeros los nativos del pueblo de Bauta en la provincia Habana, Baldomero y José Acosta.

Merito (Baldomero) debutó como jardinero central en 1913 con los Senadores de Washington, mientras que “Acostica” (José) lo hizo como lanzador en 1920 con los propios Senadores. Merito ha sido el cubano más joven en jugar Grandes Ligas (17 años).

Los camagüeyanos Roberto Ortiz (1941-50) y su hermano Oliverio (1944) jugaron en la década del cuarenta. Roberto, conocido como el “Gigante del Central Senado’’ actuó como jardinero, mientras que Oliverio fue lanzador.

Luego de Ortiz y Oliverio llegaron Carlos y Camilo Pascual. “Patato’’ (Carlos) tuvo una corta carrera como lanzador (1950, marca de 1-1), mientras que Camilo (1954-71) ha sido uno de los mejores lanzadores latinos de todos los tiempos.

No fue hasta la década del ochenta cuando otros dos hermanos jugaron en Grandes Ligas. Provenientes del pueblo de Regla en La Habana, José y Ozzie Canseco llegaron niños a Estados Unidos y desarrollaron sus carreras profesionales en este país.


Tres parejas de hermanos provenientes de las Series Nacionales han actuado en Grandes Ligas. Los lanzadores Liván y Orlando Hernández, los jugadores de cuadro Yulieski y Lourdes Gurriel Jr y el antesalista Adonis García y el jardinero José Adolis García, que realizó su debut el miércoles 8 de agosto del 2018 con los Cardenales de San Luis en partido frente a los Marlins en Miami, para convertirse en el pelotero cubano número 205 en la “Gran Carpa’’.

Entre los hermanos el que más títulos de Serie Mundial tiene es Orlando “El Duque’’ Hernández con cuatro, tres con los Yankees de Nueva York y el otro con los Medias Blancas de Chicago. Mientras que Liván jugó en dos ganando una.

El pitcher de mejor actuación individual en la carrera de Grandes Ligas es Camilo Pascual con 174 victorias actuando en la mayoría de sus temporadas con equipos sotaneros. El curveador ganó dos veces más de 20 juegos y en tres temporadas fue líder en ponches propinados con más de 200.


El mayor jonronero es José Canseco que acumuló 462, ganando el premio de Novato del Año (1986) y Jugador Más Valioso (1988).

JUGADORES SOBRESALIENTES (NO HERMANOS)

En el caso individual de jugadores cubanos destacados sin ser hermanos que no actuaron en Series Nacionales, es obligatorio mencionar a Tany Pérez (Cooperstown), Rafael Palmeiro, Tony Oliva, Orestes Miñoso, Luis Tiant, Dagoberto Blanco Campaneris, Miguel Cuéllar, Adolfo Luque, Tony Taylor, Octavio Rojas, José Cardenal, Tony ‘’Haitiano’’ González, Zoilo Versalles, Leonardo Cárdenas y José Fernández.

Cuatro cubanos han ganado el premio de Novato del Año, tres de ellos con el nombre de José: Tony Oliva (1964), José Canseco (1986), José Fernández (2013) y José Abreu (2014).

Dos han ganado la distinción de Jugador Más Valioso de la temporada: Zoilo Versalles en 1965 con los Mellizos de Minnesota y José Canseco en 1988 con los Atléticos de Oakland, ambos en la Liga Americana.


El que más bases robadas acumula es el matancero Bert Campaneris con 649 (#14 de todos los tiempos) y el de mejor promedio el pinareño Tony Oliva con .304. Oliva es también el único cubano en ganar títulos de bateo cuando lo hizo tres veces con los Mellizos.

El primer negro cubano y latinoamericano en Grandes Ligas fue el matancero Orestes Miñoso, en 1949 con los Indios de Cleveland. Aunque su temporada de novato oficial fue en 1951 con los Medias Blancas de Chicago cuando le arrebataron injustamente el premio de Novato del Año.

Con más de 200 victorias, Luis Tiant con 229. El pitcher cubano con más triunfos en una temporada es Adolfo Luque con 27 con Cincinnati en 1923. El único con un premio Cy Young el zurdo Miguel Cuéllar en 1969 con los Orioles de Baltimore.

Con más de 300 jonrones Rafael Palmeiro (569), José Canseco (462) y Tany Pérez (379). El que más carreras ha impulsado, Palmeiro con 1,835 (#17).


Hasta el momento cuatro peloteros cubanos tienen sus nombres grabados en Cooperstown. El camagüeyano Tany Pérez por su brillante actuación en Grandes Ligas, el cienfueguero Cristóbal Torriente, los matanceros Martín Dihigo y José de la Caridad Méndez “El Diamante Negro’’ por la historia que escribieron en las Ligas Negras de Estados Unidos.

Otros cuatro jugadores también merecen estar en el Salón de la Fama y siguen sin recibir justicia: Tony Oliva, Luis Tiant, Orestes Miñoso y Rafael Palmeiro.

DESTACADOS DESDE LAS SERIES NACIONALES

Entre los más sobresalientes que llegaron desde las Series Nacionales están los hermanos Liván y Orlando, José Abreu, Aroldis Chapman, Yuli Gurriel, José Iglesias “Candelita’’, Kendrys Morales, Rey Ordóñez, Yoenis Céspedes, Yasiel Puig y Adeiny Hechavarría.

A mi juicio, los dos peloteros de Series Nacionales que encabezan la consistencia son Abreu y Chapman.


El cienfueguero ha sido un ejemplo de rendimiento ofensivo desde que debutó en el 2014 con los Medias Blancas. En sus primeros cuatro años ha impulsado más de 100 carreras con más de 25 jonrones.

En su quinta campaña en el 2018 suma 20 cuadrangulares para ser el 18mo jugador de la historia en superar los 20 en sus primeras cinco, necesitando otras cinco para unirse a otro grupo especial a la ofensiva.

Abreu tiene 67 impulsadas y necesita 33 para lograr su quinta temporada con más de 100 remolcadas, una labor difícil pero no imposible para un bateador de su calibre.

Mientras que en el pitcheo el holguinero Chapman, con el uniforme de los Yankees de Nueva York, se mantiene con su velocidad supersónica entre los mejores cerradores de ambos circuitos.

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