Vender esperanza con 100 derrotas, la dura tarea de Jeter y los Marlins en el 2020
Derek Jeter siempre ha predicado una paciencia que impacienta. Los Marlins completaron una temporada de 100 derrotas y, si no ocurre un cambio dramático de dirección, la contienda del 2020 tampoco luce promisoria, al menos en términos de aspirar a playoffs.
La campaña recien finalizada fue la décima consecutiva en números rojos y la primera de 100 fracasos desde 1998. Miami se despidió con balance de 57-105 y a 40 juegos del líder de la División Este en la Nacional. Para aficionados, periodistas y el propio Jeter fue un espectáculo difícil de contemplar.
Hace 16 años que los peces no conocen la frontera de la postemporada y quién sabe cuánto más deberá pasar para que la franquicia adquiera ribetes de relevancia que todavía se advierten lejanos, salvo mínimos puntos positivos en el pitcheo abridor.
Lo cierto es que el progreso prometido no acaba de suceder. La granja suena como un bálsamo posible con sus racimos de prospectos, pero digamos la verdad: aquí no hay un Ronald Acuña en fermentación, un Yordan Alvarez en desarrollo. Ni siquiera un Arístides Aquino. Y si lo hay, no he puesto atención.
Han pasado ya dos años desde que el grupo de propietarios encabezado por Jeter tomara las riendas del atribulado período de Jeffrey Loria y, ciertamente, no se trabaja a bandazos ni por voluntarismos, pero si hay avance es lento, demasiado lento, apenas perceptible.
Los $72 millones gastados en nómina salarial fueron la cifra más baja en el Viejo Circuito y por las palabras de Jeter en su último encuentro con la prensa, no se prevén cambios sustanciales en la filosofía de apostar por los prospectos en las Menores.
“Uno quiere darles tiempo a que se desarrollen’‘, apuntó el director ejecutivo del club sobre la posibilidad de contratar agentes libres de renombre. “Pero tampoco quieres que nadie bloquee su camino’‘.
La ofensiva de Miami fue terrible. No hay otra palabra para catalogarla. Un ataque tan pobre que solo superó al de los Tigres de Detroit, otro de esos conjuntos imposibles de digerir. Con el peor OPS de las Mayores, .673, no hay pitcheo que soporte seis meses.
Se echó a un coach de bateo y se trajo otro, pero la situación empeoró. Y en lo individual está el caso de Lewis Brinson. ¿Terminó el experimento? ¿Vale la pena seguir invirtiendo en un chico que conectó para .173, cuyo WAR fue negativo de -2.2? Sweet Lou le hace más daño al equipo que bien.
Miami no cuenta con un slugger puro y duro. Lo más cercano es Jorge Alfaro, quizá un Garrett Cooper. En esta pelota saltarina y vivaz, equipo que no conecta jonrones, que no protege su alineación con hombres de poder, la va a pasar muy mal.
Esa es la prueba que deberán afrontar los brazos jóvenes de la rotación. Sandy Alcántara se perfila como el as de la rotación, junto a Caleb Smith, Pablo López, Jordan Yamamoto, Elieser Hernández y algo más atrás Sixto Sánchez y Edward Cabrera.
Pero ningún abridor de Miami rebasó las seis victorias y el pitcheo en general concedió 615 boletos , la mayor cantidad en Grandes Ligas, y finalizó en el puesto 20 con un promedio de carreras limpias de .474. Ojalá y no se tenga que echar de menos a Zac Gallen.
Además de esos jóvenes de la rotación, ofrecen esperanza Brian Anderson -¿por fin que harán con él, tercera o jardín derecho?- y Miguel Rojas, a quien merecidamente se le extendió un contrato por su entrega y liderazgo, para no hablar de su crecimiento como jugador.
Al final la pregunta de la mejoría viene aparejada con la interrogante sobre la asistencia. Los Marlins pusieron en los asientos del parque 811,302 aficionados, un promedio de 10,016 para finalizar en el último puesto por 14ta ocasión en 15 temporadas.
Una cosa está imbricada con la otra. Si no mejora el producto en el terreno, el estadio no se va a llenar solo.No es fácil pedirle paciencia al aficionado, ni venderle una sensación de futuro mejor cuando se acaban de perder 100 juegos.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2019, 8:16 a. m..