Béisbol

¿Es Omar Linares el mejor pelotero cubano de todos los tiempos?

Cuando se le pregunta a los aficionados que crecieron viendo solamente la Serie Nacional por el mejor pelotero cubano de todos los tiempos, la mayoría de ellos aseguran que fue Omar Linares. Y la primera razón que explica esa respuesta es sencilla: “La gloria del pasado beisbolero de Cuba y los nombres de los jugadores que brillaron en Grandes Ligas se le ocultó dentro de la isla durante mucho tiempo a las nuevas generaciones.

Mi opinión sobre ubicar al pinareño como el mejor jugador que ha dado Cuba, no la vamos a dejar para el último párrafo, la expresamos en este segundo y con breves palabras: “Omar Linares no puede ser considerado el más grande pelotero cubano de todos los tiempos, sólo ha sido el más exitoso del amateurismo en cualquier etapa de su historia’’.

Es necesario afinar la pluma al escribir, o pensar con razonamiento al comentar sobre este hijo ilustre de San Juan y Martínez, pues Linares solamente brilló como amateur, y aunque reunía los atributos para triunfar en Grandes Ligas no dio ese salto, por lo cual es imposible predecir con exactitud lo que hubiera hecho en este béisbol; cosa que sí se comprobó con figuras como Tony Pérez, Rafael Palmeiro, Tony Oliva, Orestes Miñoso, José Canseco y en los últimos años José “Pito’’ Abreu.

De igual forma, en el profesionalismo cubano que fue la cantera de las Grandes Ligas antes de 1961, jugaron otras luminarias como Martín Dihigo, Cristóbal Torriente, Silvio García y Alejandro Oms, por sólo citar a cuatro nombres.

Desconocer la historia es sinónimo de ignorancia, y la ignorancia conduce al fracaso. Y para comenzar a restaurar la grandeza de nuestro béisbol se requiere del respeto a su verdadera historia. Sí, de la historia de la pelota cubana de todos los tiempos, sin exclusiones.

No es necesario que alguien me explique el nivel que tuvieron centenares de cubanos que actuaron en Series Nacionales. Yo crecí teniendo como ídolos a muchos de esos jugadores en las etapas de Manuel Alarcón, Pedro Chávez, Félix Isasi, Antonio Muñoz, Braudilio Vinent, Fernando Sánchez, Armando Capiró y Pedro José Rodríguez. Años después, presencié la calidad excepcional de figuras como Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Rogelio García, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, Lázaro Junco, Pedro Luis Lazo, Jorge Luis Valdés y Germán Mesa, entre otros.

Mi admiración fue para todos ellos, pues es cierto que reunían las credenciales para brillar en Grandes Ligas. Pero la otra verdad es la siguiente: A la hora de evaluarlos, sólo podemos ubicarlos en el grupo de los grandes peloteros del amateurismo cubano y mundial en cualquier etapa.

Quiero dejar bien claro que considero a Omar “El Niño’’ Linares como uno de los peloteros con mayor talento natural en cualquier béisbol del mundo y que podía llegar a ser el mejor, pero no lo ha sido porque no dio el salto para demostrarlo en el torneo más fuerte del planeta.

Esta realidad nos obliga a realizar otra pregunta. ¿Cómo decir que un pelotero que sólo brilló en la Serie Nacional Cubana y en eventos internacionales frente a jóvenes rivales carentes de experiencia, pueda ser ubicado como el mejor de todos los tiempos por encima de algunas figuras que fueron superestrellas en Grandes Ligas?

Los fanáticos que siguen pensando que Linares puede ser considerado el mejor pelotero cubano de la historia, alegan a su favor los siguientes factores: “Fue dueño de muchas marcas históricas en la Serie Nacional. Estuvo 15 temporadas consecutivas bateando por encima de la marca de .300 y terminó con promedio de .367 (el más alto en cualquier pelota del mundo). Deleitó a los aficionados, expertos y buscadores de talento tanto en Cuba como en Juegos Olímpicos, Series Mundiales Amateur, Juegos Panamericanos, Centroamericanos y Copas Intercontinentales; incluyendo en dos juegos de exhibición frente al equipo de Grandes Ligas los Orioles de Baltimore.

Es cierto todo esto. Sí, pero estas marcas y hazañas las realizó en la pelota amateur ante lanzadores nativos en Cuba o jóvenes prospectos en torneos foráneos, en gran parte de su carrera haciéndolo con bate de aluminio que hace que la pelota rebote con más fortaleza y alcance mayor distancia.

Si repasamos la historia vemos en ella que Tony Pérez, Orestes Miñoso, Tony Oliva, Rafael Palmeiro y José Canseco fueron tremendos bateadores en Grandes Ligas que también nacieron en Cuba, que Cristóbal Torriente le pegó varios jonrones en el Almendares Park de La Habana a los lanzadores de los Gigantes de Nueva York en series de exhibición para superar a Babe Ruth, “El Sultán de la Estaca’’. Y que Martín Dihigo fue una superestrella de la gorra a los spikes.

Pérez, Dihigo, Torriente y el pitcher José de la Caridad Méndez, tienen sus nombres en el Salón de la Fama por sus actuaciones tanto en Cuba, como en Latinoamérica y Estados Unidos. Sin olvidar que Miñoso, Oliva, Palmeiro y el lanzador Luis Tiant también reúnen los méritos para ingresar al Nicho de los Inmortales, en Cooperstown.

Es bueno hacerse las siguientes preguntas: ¿Hubiera superado Linares en Grandes Ligas los 379 jonrones y las 1,652 carreras impulsadas de Tony Pérez? ¿Las tres coronas de bateo y los .304 de promedio de Tony Oliva? ¿Sumaría mejores estadísticas ofensivas que Rafael Palmeiro? ¿Llegaría a superar como jugador a Orestes Miñoso que estafó 205 bases y sólo bajó de los .300 (.298) cuando después del retiro los Medias Blancas le pidió más turnos para prolongar su carrera en décadas?

Estas preguntas no tienen respuestas, pues el pinareño sólo jugó en Cuba y en eventos internacionales amateurs. Por ello, lo más razonable es decir que Omar Linares fue el mejor jugador cubano de las últimas seis décadas en Series Nacionales y en el amateurismo en cualquier etapa de su historia. Pero no ha sido el pelotero cubano más exitoso de todos los tiempos.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de mayo de 2020, 4:03 p. m..

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