Miami es el norte de Cuba, así que estoy feliz de jugar para el equipo de mi ciudad
Sean Rodríguez ha vivido sus cuotas de alegrías y adversidades en 12 años de carreras en Grandes Ligas, pero nunca había visto algo igual: un contagio con una pandemia que sacó de juego a 18 peloteros y un equipo que se armó a la carrera para poder continuar camino.
Pero cuando vio la manera en que los Marlins atravesaron ese período oscuro y se mantuvieron en la pelea por la postemporada, el cubanoamericano supo que había tomado la decisión correcta en permanecer con el club de su ciudad natal, pasar lo que pasara.
“Cuando contemplo lo que estaba sucediendo, me dije que era realmente algo difícl’’, expresó Rodríguez, quien fue llamado por los peces del sitio de entrenamiento alternativo en Jupiter. “Yo sabía que esta era una organización que estaba haciendo las cosas bien, pero todo esto me lo ha confirmado’’.
Cuando Isán Díaz perdió el resto de la temporada, los Marlins ascendieron a Rodríguez por su versatilidad y experiencia en un momento crucial para el equipo, convencidos de que el veterano estaba en total acuerdo con la nueva cultura que se estaba forjando en su propio patio.
No habrá público, ni sus amigos y familiares podrán verlo en el parque de La Pequeña Habana, pero la ilusión de vestir el uniforme de Miami de manera oficial sigue siendo un motor muy importante en Rodríguez, quien vive orgulloso de sus raíces cubanas y de la ciudad donde se hizo pelotero.
“Una vez alguien me dijo que no era cubano por haber nacido aquí’’, recordó Rodríguez, de 35 años. “Yo le dije que mis padres, mis tíos, mis primos, todos nacieron en Cuba y que más cubana no podía ser mi sangre. Miami es el norte de Cuba. Mi cultura se une a la de tantos otros latinos en este club para hacer algo realmente especial. Jugar aquí es un motivo de orgullo’’.
Tan versátil es Rodríguez que jugó todas las posiciones para los Filis en el 2019, incluso actuando como lanzador una entrada y un tercio, pero los Marlins reconocen, además, como un pelotero de mucha garra y entrega, lo cual le ha permitido mantenerse más de una década en Grandes Ligas.
“Sean sabe muy bien lo que estamos haciendo, ha estado con nosotros desde el primer día de la primavera y luego en Jupiter’’, explicó el manager Don Mattingly. “Ya forma parte de nuestra cultura y sé que nos podrá ayudar mucho en nuestro esfuerzo de avanzar’’.
Hermano menor del coach de bateo asistente de los peces, Robert Rodríguez, en el ámbito local es muy conocido desde que jugaba en el Preuniversitario Braddock y luego en el de Miami Coral Park, desde donde fue elegido en la tercera ronda del Draft del 2003 por los Angelinos.
Debutó en las Mayores en el 2008 y además de vestir el uniforme de la organización que lo escogió, también ha jugado para Tampa Bay, Pittsburgh, Toronto, Atlanta y Filadelfia en la contienda previa, donde terminó con línea ofensiva de .223/.348/.375 con cuatro cuadrangulares y 12 impulsadas en 76 juegos.
Pero nada es igual a vestir el uniforme de Miami.
“Esta es una ciudad que adora a los ganadores y ya era hora de que los Marlins fueran relevantes’’, agregó Rodríguez. “A quién no le gustaría jugar por el lugar donde nació, donde está su familia, sus amigos. Desde el 93, cuando empezaron los Marlins siempre he sido un fanático. Los apoyé cuando fueron campeones en el 97, en el 2003. Ahora, si Dios quiere, podré ayudar al equipo a ganar en el 2020’’.
CUIDADO CON STARLING MARTE
Aunque no entró en detalles, Mattingly indicó que Starling Marte no alineó este miércoles contra los Medias Rojas de Boston debido a que lidia con algún tipo de molestia que desaparecería con un poco de descanso, aunque recalcó la importancia de su bate.
“Me gustaría tenerlo en la alineación, pero es preferible que pierda un juego y no varios’’, explicó el piloto. “Desde que llegó su contribución ha sido estable, pero no queremos arriesgar. Esperemos que con un día de descanso pueda recuperarse por completo’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2020, 3:50 p. m..