Un pelotazo en la carne de Acuña duele a derrota en el corazón de los Marlins
Un pelotazo, a veces puede ser más un dolor momentáneo. En ocasiones, como sucedió en el primer juego de la Serie Divisional entre Marlins y Bravos se convierte en un chispa que termina por ser una hoguera que consume a aquel que lo propina.
Quizás deje duda decir que el pelotazo a Ronald Acuña en el tercer episodio avivó el orgullo de Atlanta que derrotó el martes 9-5 a los peces, pero no cabe duda de que ese momento quedará como punto de referencia y recuerdo para este encuentro y, quién sabe, si el resto de la serie.
“Creo que Sandy se puso un poco emocional con esa acción, pero luego logró controlarse bastante’’, expresó el manager Don Mattingly. “Estuvo bastante bien hasta la séptima entrada, cuando el relevo no pudo hacer su trabajo’’.
Cuando Acuña disparó un cuadrangular en el mismo primer episodio al abridor Alcántara, se veía como un hecho aislado, pero cuando recibió un bolazo en su segundo turno, ya el hecho adquirió otra dimensión por lo repetido y por lo que despertó entre los Bravos.
“Yo traté de lanzarle adentro. No sé por qué siempre piensan que cuando golpeamos a Acuña lo hacemos a propósito’, expresó Alcántara despues del juego.
Cuando le preguntaron cuál fue su reacción cuando Acuña dio unos pasos hacia el frente el abridor de Miami respondió.
“Él no dijo nada y yo tampoco. Pero si él está listo para pelear yo también estoy listo para pelear’’.
Miami tenía buenas opciones en este encuentro, porque tras el cuadrangular de Acuña, Miguel Rojas le sacó una bola del parque a Max Fried para igualar las acciones ante el mejor lanzador de los Bravos, quien no se presentó en la mejor de sus tardes.
Con una curva pronunciada y usada hasta el cansancio, Fried debió ser el muro de contención en este encuentro, pero sería víctima de la velocidad de Miami en las piernas de Magneuris Sierra y Jon Berti, y el bateo oportuno de Garrett Cooper y Brian Anderson.
Fried duraría una entrada más, pero Alcántara comenzaría la tercera otorgando el pelotazo a un molestísimo Acuña, quien tuvo que ser calmado por los árbitros y sus propios compañeros de equipo, mientras repetía que era el quinto pelotazo que recibía de los peces.
Luego, Acuña anotaría con un doble de Marcell Ozuna, otro que también pisaría la goma con un biangular de Travis d’Arnaud, recortando la distancia a una carrera, sin que nadie imaginara la avalancha ofensiva de Atlanta que llegaría en el séptimo episodio.
Cuando parecía que Alcántara recuperaba la compostura, la ofensiva de los Bravos se desató con seis anotaciones con una remolcada de Ozuna para empatar a cuatro y jonrones de d’Arnaud y Dansby Swanson -impulsó cuatro anotaciones- para aniquilar las esperanzas de Miami.
El bullpen de los peces, que venía comportándose a la altura de las circunstancias no pudo contener el ataque de Atlanta que ahora se encuentra a dos dos victorias de pasar a la Serie de Campeonato del Viejo Circuito.
Por esta vez, los Bravos probaron una vez más por qué son, al decir del manager Don Mattingly, “el estandarte dorado de la División Este’’, con su alineación potente y balanceada, capaz de encontrar la más mínima grieta o inspiración, como puede ser un pelotazo a Acuña.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2020, 5:25 p. m..