Practicar en Hialeah, jugar en La Pequeña Habana, ¿cómo explicar avance de pelotero de Marlins?
Desde que lo conoció en Los Angeles, Don Mattingly se hacía la misma pregunta sobre Miguel Rojas, ¿a dónde llegará este año? El manager de los Marlins, ya dejó de tener esa interrogante en su cabeza, porque está convencido de que el venezolano seguirá superándose a sí mismo.
Rojas, de facto el capitán de los peces, se incorporó este martes al entrenamiento completo de Miami en el cuartel general de primavera en Jupiter, Florida, después de una fuerte preparación invernal y con la motivación extra de haber sido padre por segunda vez.
“Estar de vuelta aquí me da mucha alegría, porque el béisbol es algo que amo profundamente’’, apuntó Rojas, quien celebró hace unas semanas el nacimiento de su hija Amber Lucía. “Pero regresamos con la idea de que nos quedaron cosas por hacer, de que debemos probarnos una vez más’’.
Aunque no fue invención suya, Rojas fue el principal propulsor del “¿por qué no podemos ser nosotros?’’, una frase que se convirtió en grito de guerra durante la carrera hacia la postemporada en el 2020 y en medio de tremendas tensiones provocadas por el contagio masivo del COVID-19 y los constantes cambios de personal.
Rojas, en lo particular, vuelve a fijarse metas que nacen de no estar contento jamás con lo alcanzado en la temporada previa, por eso aprovechó cada día del invierno para realizar largas sesiones con el gurú del bateo Ricardo Sosa, quien posee una especie de academia en Hialeah.
Allí, junto a un grupo de peloteros que incluyó desde Giancarlo Stanton y Miguel Cabrera hasta el jovencito Víctor Mesa Jr., Rojas continuó su labor de perfección de manos de un maestro que ha ayudado a moldear el swing del torpedero venezolano.
“Sosa conoce mi swing mejor que nadie, sabe leerlo para encontrar qué funciona y qué no’’, reveló Rojas. “Muchos no saben que muchas veces antes de venir a los juegos en el estadio, paso por Hialeah para hacer prácticas con él. Ha sido fundamental en mi desarrollo ofensivo’’.
Los números respaldan el trabajo de Sosa y el esfuerzo de Rojas, quien ya era conocido por su eficiencia defensiva en el campocorto, pero que ahora se ha vuelto un un factor a tomar en cuenta con el madero, como demostró en el 2021 al conectar para 304 con 10 dobles, cuatro cuadrangulares, 20 impulsadas y 20 anotadas en solo 125 turnos.
A sus 32 años, Rojas es capaz de tomar bajo sus alas a un prospecto como Mesa Jr. y escachar un consejo de una leyenda como Cabrera, quien en otros tiempos era la cara de los Marlins como bien puede serlo ahora el pelotero que lleva más tiempo -seis contiendas- en la organización.
“Si puedo ayudar a un joven como Mesa Jr. a seguir creciendo, lo voy a hacer’’, agregó Rojas. “Miguel Cabrera, por otra parte, es alguien a quien idolatraba desde siempre. Escucharle, ver cómo trabaja, eso es algo que no tiene precio. Estoy en un momento donde me siento más viejo, pero mejor’’.
Durante mucho tiempo, Rojas tuvo que vencer prejuicios sobre la percepción que se tenía de él como pelotero: que no sería capaz de batear, que no podría durar una temporada de 162 encuentros, que jamás dejaría de ser un jugador de reemplazo y convertirse en titular...
Mattingly los escuchó desde el primer momento en que lo vio con los Dodgers, pero poco a poco comenzó a entender la ética de trabajo del venezolano, sin darse cuenta de lo mucho que podría avanzar hasta erigirse en el líder de una organización de Grandes Ligas.
“Ya dejé de situarle metas a Miguel’’, expresó el dirigente de Miami. “Cada vez que fijo un listón para lo que él puede hacer, cada vez que piensas que llegó a ser tan bueno como podía ser, él mejora. Es el ejemplo de lo que el trabajo duro y constante pueden lograr’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de febrero de 2021, 3:02 p. m..