Béisbol

Pelotero cubano decidió quedarse en EEUU 10 minutos tras el último out. Ahora mira camino a Grandes Ligas

Alrededor de 10 minutos. Ese fue el tiempo que le tomó a Andy Rodríguez desechar la idea de regresar a Japón y decidir quedarse en Miami, una vez que finalizó el último juego del Preolímpico de Béisbol celebrado el pasado julio en West Palm Beach.

Esa decisión de Rodríguez, de 23 años, lo puso en la misma lista de Lázaro Blanco y César Prieto, quien escapó a horas de haber llegado la delegación cubana a la Florida y la del sicólogo Jorge Sile Figueroa, el segundo del grupo que se fugó poco después del triunfo de Cuba sobre Colombia, en el cierre de la primera ronda de un torneo donde no se pudo clasificar a los Juegos de Tokio 2021.

Lanzador de Industriales y de la selección nacional de Cuba, Rodríguez pidió asilo político hace apenas unos días y formará parte del equipo del Miami Dade College para la temporada de otoño, guiado por el agente Carlos Pérez, de la empresa RI Total Sports.

Rodríguez había firmado en enero un pacto con los Halcones de Softbank, lo que dice mucho de su calidad, que podría quedar sin efecto en unos meses y en la pasada Serie Nacional trabajó 48 entradas con récord de 5-5 y 12 salvamentos, además de mostrar una efectividad de 2.25 y ponchar a 59 bateadores.

¿Cómo ha sido tu llegada al equipo de Miami Dade?

“Hasta el momento todo ha sido maravilloso. Los entrenadores del equipo me han acogido bien. Tengo mis metas de llegar a las Grandes Ligas, pero sé que debo esforzarme al máximo todos los días para cumplir ese sueño. Este es un primer paso en esa dirección’’.

Sabes que los scouts vendrán a verte jugar esta temporada.

“Sí, sé que vendrán a observarme para ver qué puedo aportar. Por eso pienso aprovechar esta oportunidad y no tomo nada por sentado. Pienso sacar lo mejor del Andy Rodríguez que llevo dentro. Espero dar un buen espectáculo y con resultados’’.

¿Por qué la petición de asilo político?

“Tuve que tomar esa decisión para poder regresar al terreno lo más rápido posible. De lo contrario me hubiera demorado un poco más. La petición de asilo me permitirá jugar esta temporada con el equipo de Miami Dade y encaminarme más rápido hacia mi ruta de Grandes Ligas’’.

¿Cómo decides quedarte en Miami y no ir a Japón?

“Fue difícil tomar la decisión. Nunca lo tuve en mente. Salió de la nada. Pensé en mi futuro, en mi familia en Cuba. La tomé de ahora para ahorita. Cumplí con todos los juegos del equipo Cuba, quedé bien con los profesores. A 10 minutos de acabado el último juego, tomé la decisión’’.

¿Te han acogido bien en Miami?

“Muy bien. Hacia unos cuatro o cinco años que no veía a mi papá. Cuando lo vi me sentí muy contento, fue un gran alegrón. Un padre para su hijo lo es todo y él me dijo que me apoyaba y me siento muy bien con él. De verdad que me siento como en casa’’.

¿Cómo valoras tu etapa de béisbol en Cuba?

“Cuba es una escuela, se aprende de todo, la base para jugar béisbol en otras ligas. En Cuba hay buenos bateadores, lanzadores, allí me hice lanzador. Es la escuela principal. Ahora todo es adaptación, son entrenamientos diferentes, pero creo que me voy adaptando rápido’’.

En tu carrera has sido relevista, cerrador, ¿seguirás ese camino?

“Sí, quiero seguir por esa línea, seguir cerrando. Ojalá que el profesor [en Miami Dade] me dé la oportunidad de estar como cerrador y trataré de hacerlo lo mejor posible. Los coaches aquí hablan español y me han dicho que entrene duro que las cosas van a llegar’’.

¿Imaginas si algún día te llaman a Grandes Ligas?

“Sería hacer un sueño realidad. Esa llamada va a paralizar mi cuerpo completo’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de septiembre de 2021, 5:20 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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