Béisbol

Día de Jackie Robinson en Grandes Ligas. ¿Quién fue este gran pelotero que cambió la historia del béisbol en Estados Unidos?

El 15 de abril es el Día de Jackie Robinson. Es la fecha en que las Grandes Ligas le rinden tributo a la figura que le cambió el rostro al béisbol de Estados Unidos para convertirse en un héroe para todas las generaciones. 
El 15 de abril es el Día de Jackie Robinson. Es la fecha en que las Grandes Ligas le rinden tributo a la figura que le cambió el rostro al béisbol de Estados Unidos para convertirse en un héroe para todas las generaciones.  Kirby Lee-Imagn Images

El 15 de abril es el Día de Jackie Robinson. En esta fecha las Grandes Ligas le rinden tributo a la figura que le cambió el rostro al béisbol de Estados Unidos para convertirse en un héroe para todas las generaciones.

Su obra les abrió las puertas a todos los peloteros negros y ayudó a que más tarde también ocurriera en los restantes deportes.

En esta jornada memorable donde los peloteros de los 30 equipos de Grandes Ligas utilizan en sus uniformes el número 42 que llevó Robinson, nada mejor que recordar la historia de este excelente pelotero que desde 1962 tiene su nombre grabado en el Salón de la Fama, en Cooperstown.

Su nombre completo fue Jack Roosevelt Robinson, mejor conocido como “Jackie’’.

Nació el 31 de enero de 1919, en Cairo, Georgia. Uno de sus hermanos nombrado Matthew Robinson, fue medallista de plata en los 200 metros planos en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936.

Jackie desde niño pasó por grandes vicisitudes. Su abuelo fue un esclavo y su padre abandonó a su familia seis meses después de su nacimiento.

Por ello, su madre en busca de mejorar la vida en 1920 se mudó a Pasadena, California, donde trabajando fuertemente logró que sus hijos crecieran con salud y desarrollaran sus aptitudes atléticas.

Desde su etapa escolar Robinson fue un amante de los deportes.

Practicó cuatro disciplinas: atletismo, football, baloncesto y béisbol. Durante la Segunda Guerra Mundial fue llamado a las fuerzas armadas de Estados Unidos, alcanzando el grado de segundo teniente. Luego, abandonó el ejercito con honores.

En 1945 actuó como torpedero y primera base con los Monarcas de Kansas City en las Ligas Negras terminando con promedio de .375 y embasamiento de .449.

Cuando el entonces comisionado de béisbol Happy Chandler comenzó a autorizar firmas de jugadores negros en Ligas Menores, el dirigente de los Dodgers de Brooklyn Branch Rickey aprovechó para firmar a Robinson, a quien ya había visto actuar en el béisbol donde solo la pelota era blanca.

Debutó en la Liga Internacional (Triple A) en 1946 con los Royals Montreal, sucursal de los Dodgers, ganando la corona de bateo con promedio de .349, con 40 bases robadas y ayudando a que su equipo ganara la llamada “Pequeña Serie Mundial”.

Rickey fue un dirigente visionario que conocía los problemas raciales de dicha época y se dio cuenta de lo que iba a ocurrir cuando llegara el momento del ingreso de Robinson a los Dodgers.

Su llegada a los Dodgers cambió la historia

Por ello, lo preparó mentalmente en busca de controlar su temperamento para que dicho acontecimiento resultara exitoso. Su debut en Grandes Ligas ocurrió como inicialista el 15 de abril de 1947. Ese día anotó la carrera que le dio la victoria a su equipo.

Su entrada cambió la historia, pues con ello se dio inicio a lo que después se convirtió en la verdadera época de oro de este deporte. Su tarea no fue fácil. Robinson sufrió insultos, humillaciones y amenazas de muerte. Un grupo de lanzadores le tiraron la bola rumbo a su cabeza y piernas en busca de intimidarlo.

Algunos receptores le escupieron al lado de sus zapatos cuando llegaba al plato para batear. Muchos aficionados le lanzaron gatos negros al campo donde estaba.

Varios compañeros de equipo intentaron una rebelión para sacarlo. En las diferentes ciudades donde jugaba no le permitían hospedarse junto a los restantes jugadores, viéndose obligado a hacerlo en hoteles de la raza negra. Y algunas novenas, entre ellas los Cardenales de San Luis, amenazaron con irse a la huelga para que no siguiera actuando. A pesar de tanta humillación recibida, Robinson supo mantener el control.

Frente a esa gigantesca montaña de moral y decencia, tanto los fanáticos como los jugadores y los dirigentes comenzaron a aceptarlo para más tarde reconocer su grandeza, aplaudir su excelente juego y admirar su persona.

Esa primera temporada resultó gloriosa para Robinson, pues además de enfrentarse al odio y a la intolerancia, terminó con promedio de .297, con 29 bases robadas y 125 carreras anotadas para conquistar el premio de Mejor Novato, siendo el primero en lograr dicha distinción.

Con su ayuda, Brooklyn conquistó el campeonato de la Liga Nacional para jugar en la Serie Mundial donde perdieron ante los Yankees de Nueva York.

En 1949 fue elegido el Jugador Más Valioso (MVP) al finalizar líder de los bateadores con .342, estafando 37 bases, impulsando 124 carreras y anotando 122. Fue un jugador agresivo en el terreno, sin jugar sucio. Rápido en las bases.

Un maestro en estudiar los movimientos de los lanzadores para alcanzar una almohadilla extra. Bueno a la defensa. Excelente bateador de promedio y de embasamiento, oportuno con hombres en bases. Estas fueron sus virtudes principales como pelotero.

Entre sus marcas más importantes están las 19 estafas del plato (récord intocable). Ayudó a los Dodgers a jugar en seis Series Mundiales ante el poderoso equipo de la época, los Yankees de Nueva York.

Participó en siete ocasiones al Juego de Estrellas. Terminó su carrera con promedio de bateo de .313 en 11 temporadas, incluyendo la de 1945 con los Monarcas de Kansas City (ahora, equipo aprobado como Grandes Ligas).

Su viaje a La Habana

Debido al desarrollo beisbolero que existía en Cuba y la pasión que sentían sus aficionados por este deporte, desde el principio del pasado siglo varias novenas de Grandes Ligas utilizaron la ciudad de La Habana como campo de entrenamiento antes de iniciar la temporada regular.

En la primavera de 1947 los Dodgers de Brooklyn viajaron a La Habana y Robinson actuó ante la afición cubana en el Estadio La Tropical. El público de la isla había disfrutado con anterioridad el juego de estelares peloteros negros norteamericanos como Oscar Charleston, Josh Gibson, Rube Foster, Cool “Papa’’ Bell, Frank Duncan, Oscar Johnson, Oliver Marcells, Bill Holland, Dave Brown, Raymond “Talua’’ Dandridge y Satchel Paige.

Los Dodgers regresaron por última vez a Cuba en 1959 para celebrar tres juegos ante Cincinnati.

Dos años después se erradicó el deporte profesional en la isla y pasaron cuatro décadas para que un equipo de las Ligas Mayores volviera a pisar tierra cubana cuando los Orioles de Baltimore jugaron el 28 de marzo de 1999 en el Estadio Latinoamericano (antiguo Estadio del Cerro) ante 50,000 espectadores en victoria 3-2 en once entradas frente al equipo nacional de la isla.

Luego de su retiro, Robinson se destacó como un luchador contra la segregación racial como empresario y figura política.

Trabajó en proyectos para mejorar la vivienda de los afroamericanos, y mantuvo relaciones directas con personalidades como Martin Luther King, así como con los presidentes estadounidenses Dwight Eisenhower, John Kennedy y Richard Nixon.

También ayudó en iglesias y organizaciones sociales. Después de su muerte, su esposa creó la Fundación Jackie Robinson, que desde entonces otorga becas escolares para ayudar a la educación de la juventud.

En la Serie Mundial de 1972 apareció enfermo ante el público beisbolero, que le regaló una cerrada ovación.

Murió días después, el 24 de octubre de 1972 (53 años).

Para conmemorar los cincuenta años de su ingreso a las Grandes Ligas, en 1997 se le rindió homenaje retirando el número 42 de su uniforme.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2025, 1:34 p. m..

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