Béisbol

Mi prioridad es llegar al béisbol asiático y no jugar con Cuba en el Clásico Mundial. Lanzador trabaja fuerte por su futuro

Miguel Romero sabe lo que es estar a un paso de cumplir el sueño de todo pelotero: debutar en Grandes Ligas.

Estuvo en el róster de los Atléticos de Oakland, se puso el uniforme, calentó en el bullpen, pero nunca escuchó su nombre llamado desde el montículo.

Hoy, desde Puerto Rico, el lanzador cubano mira hacia atrás sin rencor, con la madurez de quien ha vivido mucho más que lo que dicen las estadísticas.

El mundo lo conoció en el Clásico Mundial de Béisbol donde no solo brilló con luz propia, sino que fue nombrado el mejor lanzador del torneo, superando incluso a figuras consagradas de MLB.

Sin embargo, esa actuación no le abrió las puertas de las Mayores, sino que, paradójicamente, lo alejó aún más de ellas.

Ahora, Romero se enfoca en un nuevo objetivo: el mercado asiático.

Su brazo está saludable, su mente clara y su convicción intacta. Aunque ha recibido ofertas en México, busca una vía más directa que le permita firmar en ligas como la japonesa o la coreana, donde el talento cubano ha dejado huella. El sueño no termina: simplemente ha cambiado de dirección.

¿Qué estás haciendo y cuál es el plan a futuro?

“Hasta ahora todo va bien. Me encuentro en Puerto Rico practicando. El cuerpo, el físico, el brazo… todo está en buena forma. Actualmente estoy trabajando con mi agencia y tenemos varias opciones. Hay interés de un equipo en México, pero también una oportunidad en Asia, que es el mercado al que quiero llegar. Para eso, hay ciertos pasos que debemos seguir’’.

¿Y el brazo, cómo está?

“Me siento al cien por ciento. Estoy en plena forma deportiva, el brazo está bien, el cuerpo también. Gracias a Dios, todo va en orden’’.

Estuviste varios días en el róster de Oakland, pero no debutaste. ¿Qué pasó?

“No sabría qué decirte. Son cosas que uno no controla. En ese momento, el equipo estaba en plena lucha por los playoffs, y todos los partidos eran muy cerrados. Simplemente, no se dio la oportunidad’’.

¿Te dolió estar tan cerca, vestir el uniforme y no cruzar esa puerta?

“No, no me duele. En su momento me sentí incómodo, claro, porque uno es ser humano. Pero con el tiempo aprendí a entender que las cosas pasan por una razón. No hay que arrepentirse del pasado’’.

Fuiste el mejor lanzador del Clásico Mundial y estuviste en el Todos Estrellas. Pero, paradójicamente, eso te alejó más del equipo de Oakland.

“Como te dije, hay muchos factores que uno, como pelotero, no maneja. Hay cosas que se deciden por debajo de la mesa y que nunca te dicen. Yo, por mi parte, estoy contento con mi carrera. Salí de Guantánamo y he logrado cosas que son imposibles para muchos. Tengo la mente tranquila. Creo que Dios tiene un plan para cada uno y todo llega en su momento’’.

Ya se acerca una nueva edición. ¿Tienes pensado volver a representar a Cuba?

“Uno nunca puede decir que no, pero ahora mismo mi mente está en otros planes. Como te expliqué, mi prioridad es llegar al béisbol asiático. Eso requiere coordinación con el agente, encontrar la mejor vía, y moverse lo más rápido posible’’.

Entonces, ¿estás completamente enfocado en continuar tu carrera profesional?

“Sí, en cómo llegar al circuito asiático. En México he recibido ofertas, pero el problema es que si juego allá, el “buyout’’ que tendría que pagar un equipo asiático para contratarme sería muy alto, como de $100,000. La temporada en Asia ya empezó, así que estamos considerando ligas como la Atlantic League, donde ese “buyout’’ es mucho menor, unos $8,000’’.

¿Podemos decir entonces que, por ahora, el Clásico no es prioridad?

“Exacto. No está en mis prioridades actuales. Mi prioridad ahora es cómo continuar mi carrera profesional. El futuro no se puede ver, pero estoy trabajando duro para que la vida me lleve hacia el objetivo que deseo. Lo más importante es que estoy saludable, que es fundamental para un lanzador y para cualquier atleta’’.

¿Qué es más duro: las ligas del Caribe, la liga mexicana o las ligas asiáticas?

“De las que he jugado, las ligas del Caribe son muy fuertes. La competencia es diaria. Tienes que rendir como si cada partido fuera una final. Si no produces, te cortan enseguida. Incluso, a veces te mandan a casa aunque lo estés haciendo bien’’.

Cuando miras atrás, ¿de qué te sientes más orgulloso?

“De todo. Salí de Guantánamo y he hecho cosas grandes. Fui el mejor lanzador del Clásico Mundial. Eso no lo han logrado ni muchos peloteros de Grandes Ligas ni jugadores millonarios. Estoy muy contento con mi carrera y tengo la mente tranquila. La vida siempre te da otra oportunidad’’.

¿Cómo te gustaría que te recordaran el día de tu retiro?

“Me gustaría que me recordaran como lo que fui: un lanzador que dio todo lo que tenía en su carrera. Aunque hubo muchos factores que no dependieron de mí, siempre traté de dar lo mejor como pelotero y como persona. Con el tiempo uno va entendiendo que ese es el verdadero valor’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de mayo de 2025, 8:27 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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