Béisbol

Pedro Medina: un adiós eterno al receptor cubano más completo de todos los tiempos

Pedro Medina murió físicamente, pero su nombre quedará eternamente grabado en las páginas selectas del béisbol cubano.  
Pedro Medina murió físicamente, pero su nombre quedará eternamente grabado en las páginas selectas del béisbol cubano.  

El lunes falleció Pedro Medina Ayón, uno de los más destacados peloteros de las Series Nacionales de Cuba en las décadas del setenta y ochenta, etapas cuando en esta isla los aficionados llenaban los estadios en cada uno de los pueblos y ciudades para ver jugar un excelente béisbol.

Con 72 años, Medina murió como consecuencia de severas complicaciones médicas tras pasar por dos cirugías.

Por ello, en esta ocasión deseo en su homenaje opinar sobre la ubicación que merece entre los receptores cubanos.

El nombre de Pedro Medina comenzó a escucharse cuando en 1970 integró el equipo nacional juvenil al Campeonato Mundial de esta categoría en Maracaibo, Venezuela.

En este conjunto además de Medina militaban figuras que después brillaron en Series Nacionales como el intermedista Alfonso Urquiola, el lanzador Bernardo “Navajas’’ González, el inicialita José Ramón “Monguito’’ Cabrera y el jardinero Roberto “Bombón’’ Salazar, entre otros.

Luego de terminar su etapa juvenil, Medina se inició en Series Nacionales con el equipo Industriales de la capital militando durante una época dorada de este béisbol.

También vistió durante muchos años el uniforme del equipo nacional en Campeonatos Mundiales, Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y Copas Intercontinentales.

Brilló en todos estos eventos con su bate poderoso y un buen trabajo detrás del plato.

En cuatro Series Mundiales entre 1978 y 1986 tuvo promedio de .325 (83-27). En tres Juegos Panamericanos entre 1979 y 1987 lo hizo para .467 (45-21), en especial cuando ganó el título de bateo en Caracas (1983) con .667 (15-10), liderando también en anotadas (9) y jonrones (4) igualado con el estadounidense Mark McGwire, quien años después se convirtió en uno de los grandes jonroneros de Grandes Ligas.

En Juegos Centroamericanos entre 1978 y 1986 terminó con average de .369 (65-24). También conquistó la corona de bateo en la Copa Intercontinental de 1979 efectuada en La Habana con.462 (26-12) y fue uno de los héroes en la jugada en 1981 en Edmonton, Canadá.

Cuando se habla de los mejores receptores cubanos de Series Nacionales los aficionados y expertos siempre mencionan los nombres de Ariel Pestano, Pedro Medina, Juan Castro, Pedro Luis Rodríguez, Alberto Hernández, Lázaro Pérez y Ricardo Lazo, todos ellos integrantes destacados de los diferentes equipos de la isla en eventos internacionales.

Aunque es justo decir que algunos nombres no mencionados también se lucieron tanto con el guante como con el bate en Series Nacionales.

A la defensa dentro del grupo seleccionado los mejores fueron Ariel Pestano, Juan Castro, Lázaro Pérez, Ricardo Lazo y Alberto Hernández.

A la ofensiva los más poderosos fueron Pedro Medina y Pedro Luis Rodríguez.

Medina fue un gran bateador con un enorme poder en sus muñecas. Sus jonrones fueron a parar en muchas ocasiones contra la pizarra del jardín central del Estadio Latinoamericano (antiguo Estadio del Cerro) y también lo hizo contra las pizarras de los restantes parques del país.

Cuando conectaba por los jardines izquierdo y central, los jugadores que patrullaban ambas posiciones casi ni se movían, solo miraban la bola desaparecer.

Otro aspecto muy importante es que Medina hizo sus proezas de bateo en una época donde existía un pitcheo selecto en Cuba con figuras de la talla de Braudilio Vinent, Rogelio García, Juan Pérez Pérez, Julio Romero, Lázaro Santana, Omar Carrero, Omar Ajete, Félix Pino, Gaspar Legón, Jesús Guerra, Juan Carlos Oliva y Oscarito Romero por solo mencionar a 12 de esas luminarias de la lomita.

Creo que cualquier mánager de béisbol que tuviera como receptor a Pedro Medina en sus días de esplendor lo hubiera ubicado como el abridor detrás del plato por encima de los restantes nombres mencionados.

Llevo 45 años dentro del béisbol de Grandes Ligas y puedo asegurar que Pedro Medina en sus mejores días como jugador actuaba como regular en cualquier equipo del mejor torneo del mundo.

Y sobre esto, respondo de manera sencilla y sin exageración: El que batea, juega. Y Medina bateaba más y con mucha mayor fuerza que la mayoría de los receptores que he visto actuar en Grandes Ligas.

Yo he tenido la suerte de ver en acción a todos los receptores que pasaron por Series Nacionales desde las épocas de Ricardo Lazo y Lázaro Pérez. Muchos pudieran escoger a Juan Castro y Ariel Pestano por la defensa inmaculada que tenían.

Pero a mi juicio, Cuba acaba de decirle adiós a quien ha sido el receptor cubano más completo de todos los tiempos, incluyendo la etapa anterior a 1961 cuando existía el profesionalismo en la isla.

Pedro Medina murió físicamente. Pero su nombre quedará eternamente grabado en las páginas selectas del béisbol cubano.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de julio de 2025, 6:47 p. m..

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