Béisbol

El Misil Cubano, Boston y el tiempo que se agota: una temporada clave en la ruta al Salón de la Fama

El lanzador cubano Aroldis Chapman practica rutinas de fildeo durante el entrenamiento de primavera de los Medias Rojas de Boston, el 11 de febrero de 2026 en Fort Myers, Florida.
El lanzador cubano Aroldis Chapman practica rutinas de fildeo durante el entrenamiento de primavera de los Medias Rojas de Boston, el 11 de febrero de 2026 en Fort Myers, Florida. Getty Images

Aroldis Chapman ya está en Boston.

Sin estridencias, sin promesas grandilocuentes, pero con la misma recta que durante más de una década ha desafiado radares, bateadores y el paso del tiempo.

El zurdo cubano se reportó a los entrenamientos primaverales de los Medias Rojas para iniciar su 17ma temporada en Grandes Ligas, una cifra que, por sí sola, habla de longevidad en un rol donde casi nadie envejece bien.

Pero esta no es una temporada más. Para Chapman, 2026 representa algo mucho más profundo: la posibilidad real de cerrar su carrera con argumentos definitivos para el Salón de la Fama del Béisbol.

El “Misil Cubano” llega a Boston con 33 ponches por alcanzar para convertirse en el relevista con más strikeouts en la historia de MLB, superando al legendario Hoyt Wilhelm.

No se trata de un número simbólico: es una marca que reescribe libros y que coloca su nombre en una conversación reservada solo para los inmortales del bullpen.

En una era dominada por la especialización extrema, Chapman ha sido sinónimo de poder sostenido.

Su recta, que aún supera las 100 millas por hora, no es un recuerdo del pasado, sino una herramienta vigente. Y eso, a los 38 años, es una rareza estadística y fisiológica. Pocos relevistas en la historia han logrado mantener ese nivel de intimidación tan entrada la carrera.

Boston no solo adquiere un brazo experimentado. Adquiere a un lanzador que sabe convivir con la presión, que ha cerrado juegos de postemporada, que ha lanzado en Series Mundiales y que entiende que cada aparición ahora pesa más que nunca en la evaluación final de su legado.

Para el Salón de la Fama, Chapman ya presenta un currículum notable: múltiples selecciones al Juego de Estrellas, títulos de Serie Mundial, una de las rectas más veloces jamás registradas y un dominio prolongado frente a bateadores de élite.

Lo que esta temporada puede aportar es contexto histórico, esa capa final que separa a los grandes de los inolvidables.

Si logra mantenerse saludable y productivo, el récord de ponches no solo será un logro personal, sino una declaración contundente: Chapman no fue solo fuego y espectáculo, fue consistencia, impacto y permanencia.

El entrenamiento de primavera apenas comienza, pero el reloj del béisbol ya corre.

Y Chapman, con Boston como nuevo escenario, sabe que esta temporada puede ser la que termine de sellar su nombre rumbo a Cooperstown.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA