¡Misericordia! República Dominicana desata tormenta de jonrones y noquea a Países Bajos en el Clásico Mundial
Cuando la artillería dominicana se enciende, el béisbol puede convertirse en un espectáculo breve… y demoledor.
La poderosa alineación de la República Dominicana descargó una lluvia de cuadrangulares y carreras para aplastar el domingo en la tarde 12-1 a Países Bajos en apenas siete entradas, un auténtico nocaut beisbolero que dejó claro el potencial ofensivo del conjunto caribeño que obtuvo su segunda victoria consecutiva en el Grupo D, en el Clásico Mundial de Béisbol.
El encuentro, terminado anticipadamente por la regla de misericordia, fue una exhibición de poder que incluyó cuatro jonrones y una quinta entrada devastadora en la que los dominicanos anotaron seis carreras para romper definitivamente el partido.
Desde temprano el equipo dominicano tomó el control.
En el primer inning, Vladimir Guerrero Jr. abrió la cuenta con un sencillo productor que llevó al plato a Fernando Tatis Jr., y poco después una jugada que terminó en error defensivo amplió la ventaja.
Países Bajos logró acercarse con un cuadrangular solitario de Didi Gregorius en la segunda entrada, pero sería apenas un breve destello ofensivo ante el dominio del pitcheo dominicano.
A partir de ahí comenzó el festival de batazos largos.
En el tercer episodio, Guerrero Jr. volvió a hacer daño con un jonrón de dos carreras que amplió la ventaja. Pero el golpe definitivo llegó en la quinta entrada, cuando el line up dominicano desató toda su potencia.
Primero Junior Caminero conectó un enorme cuadrangular de tres carreras que viajó más de 420 pies.
Poco después Austin Wells se sumó a la fiesta con otro jonrón de dos carreras, mientras Ketel Marte añadía una más con elevado de sacrificio para completar un inning de seis anotaciones que dejó el marcador prácticamente sentenciado.
Para rematar la exhibición, Juan Soto cerró el espectáculo con otro batazo monumental en la séptima entrada, un cuadrangular de dos carreras que selló el 12-1 definitivo y activó la regla de nocaut.
En total, la ofensiva dominicana produjo 12 carreras con apenas ocho hits, pero cuatro de ellos fueron jonrones que reflejaron la explosividad de un lineup cargado de estrellas de Grandes Ligas.
Mientras tanto, el pitcheo también hizo su parte. Luis Severino trabajó cuatro sólidas entradas con cinco ponches para llevarse la victoria, antes de que el bullpen completara el trabajo con autoridad.
Fue una noche corta, pero contundente. En apenas siete innings, República Dominicana recordó por qué su alineación es considerada una de las más temidas del torneo: cuando el poder aparece, el juego puede terminar mucho antes de lo esperado.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de marzo de 2026, 3:08 p. m..