Fue perfecto en el tiempo de Dios. Pelotero cubano regresa a las Mayores con los Bravos en Miami
Hay llamadas que cambian carreras y otras que tocan el alma.
Para Víctor Mederos, el teléfono sonó esta vez con un significado distinto. No solo regresaba a las Grandes Ligas con los Bravos de Atlanta, sino que el destino le regalaba la posibilidad de hacerlo en Miami, la ciudad donde creció, estudió y comenzó a construir el sueño que hoy sigue persiguiendo.
El derecho cubano habló con una mezcla de serenidad y emoción contenida, consciente de todo lo que representa este momento.
En las tribunas estarán sus padres, su hermano, su novia, amigos de la secundaria y compañeros de la universidad. La escena parece escrita para un muchacho que nunca dejó de insistir, incluso en medio de los inevitables viajes entre Triple A y las Mayores.
Mederos llega respaldado por una sólida temporada en las Ligas Menores y, sobre todo, por una mentalidad que lo ha mantenido firme durante los momentos de incertidumbre.
En un clubhouse donde comparte espacio con otro cubano como Raisel Iglesias, el serpentinero sabe que todavía está aprendiendo, creciendo y buscando su lugar definitivo en el mejor béisbol del planeta.
¿Cómo recibiste la llamada de que los Bravos te iban a subir a Grandes Ligas?
“Fue ayer por la noche. Muy bendecido. Fue algo que obviamente estábamos esperando, tratar de jugar en Miami para que mi familia pudiera verme. Y fue algo que fue perfecto en el tiempo de Dios. Muy bendecido y muy agradecido de estar aquí’’.
¿Cuánta familia tendrás aquí para verte con los Bravos?
“Mucha familia. Mis padres, mi mamá, mi papá, mi hermano, mi novia, su familia… toda la gente que va a venir de high school y del college. Estoy muy agradecido de poder tener a toda esa gente aquí apoyándome’’.
Muestras buenos números en Triple A. ¿Qué te ha funcionado mejor?
“La mayoría de las cosas es tratar de tirar la bola en la zona, estar arriba de los bateadores y jugar ofensiva en la defensa. Eso es lo que uno siempre busca como pitcher. Siempre estar en la ofensiva, ponerles presión a los bateadores. Hemos trabajado mucho en tirar strikes y atacar la zona.
¿Qué tan difícil ha sido mantener una mentalidad positiva en las Ligas Menores?
“Yo creo que en esta pelota la mentalidad lo es todo. Esa es muchas veces la diferencia entre una persona en Triple A y una en Grandes Ligas. Para mí, mantenerme positivo es lo mejor que puedo hacer. Yo solo puedo controlar lo que puedo controlar. Lo único que puedo garantizar es que voy a dar mi 100%. Lo demás, lo que pase en el terreno, pasa. Pero siempre seguir adelante, adelante y adelante, sin mirar para atrás’’.
¿Qué significa compartir vestuario con otro cubano como Raisel Iglesias?
“Eso es algo muy especial para mí. Raisel ha estado en esta liga por muchos años y estoy feliz primeramente de estar aquí y aprender de él. Aprender cómo hace las cosas, cómo se prepara, cómo ataca a los bateadores. Y nada, ayudar al equipo en todo lo que se pueda’’.