Boxeo

Fue a La Habana en busca de un remedio contra el Monstruo y no pudo evitar ser devorado

Emmanuel Rodríguez fue a La Habana en busca de un antídoto contra el Monstruo. Evidentemente, no lo encontró porque cayó por nocaut en el segundo asalto y cedió su faja de la Federación Internacional (FIB) este sábado en la semifinal de la Súper Serie Mundial del Boxeo.

Naoya Inoue (18-0, 13 KO) volvió a ratificar porque le dicen el Monstruo al disponer del boricua Rodríguez con el poder de sus manos y convertirse en el nuevo rey de las 118 libras, algo que le introduce en la conversación de los mejores púgiles del planeta.

Si de algo puede alegrarse Rodríguez es de saber que al menos pudo extender su estancia al segundo asalto, puesto que los previos tres rivales del japonés no pudieron avanzar más allá del primero.

Pero a los 30 segundos del segundo round llegó el primer conteo para el de la Isla del Encanto, a quien se le podía ver en el rostro el efecto de la pegada de su oponente. Dos viajes a la lona después, todo había finalizado para Rodríguez.

La última vez que Inoue pisó un ring puso a dormir al dominicano Juan Carlos Payano, un ex campeón del mundo con mucha experiencia y sentido del ring. Duró más el tiempo de recuperación del vencido que el tiempo mismo de la pelea.

Inoue es rápido de manos y piernas. Su pegada, para las 118 libras, es algo fuera de lo normal. Rodríguez sabía que estaba obligado a combatir de manera perfecta, evitando la mano poderosa del nipón, desplegando habilidades superiores, algo que ha simple vista no se espera.


Para eso, Rodríguez había establecido un campamento de preparación en la capital cubana, donde pensaba aislarse de todo y concentrarse en la tarea de encontrar la fórmula para vencer al soberbio guerrero asiático.

Cuba posee una gran tradición amateur, pero lo profesional es otra cosa, otro sistema, otros sparrings. La isla, además, también tiene sus cantos de sirenas, sus distracciones.

Rodríguez (19-0, 12 KO) había avanzado a la semifinal de la Súper Serie en octubre pasado, cuando se impuso por decisión dividida en cerrado combate al australiano Jason Moloney.


Su título de la FIB lo conquistó en mayo al superar por decisión unánime en Londres a Paul Butler, donde se ganó el derecho a participar en el prestigioso torneo que otorga el trofeo Muhammad Alí

Ahora, Inoue avanza a la final donde enfrentará al veterano Nonito Donaire, pero esa cita parece la crónica de una victoria anunciada. El filipino ya vio pasar sus mejores tiempos y el nipón está en la cresta de su gloria.

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