Boxeo

Tras un final predecible y ante un rival mediocre, Wilder necesita la revancha contra Ortiz

A veces guerra avisada sí mata a soldado. ¿Quién no sabía que este asunto entre pesados en Nueva York iba a terminar de manera tan predecible? Aquel que le dio un mínimo de esperanza a Dominic Breazeale contra Deontay Wilder tiene que revisar seriamente su forma de razonar y llegar a conclusiones.

Wilder era demasiado fuerte y demasiado superior a Breazeale. Ese nocaut sensacional en el primer asalto sirve para levantar al público de sus asientos en el Barclays Center, pero no ayuda en nada al legado del campeón del Consejo Mundial, criticado por aquello de que “me falta un cadáver en mi hoja de servicios’’.


No fue un cadáver, pero sí otro de esos golpes que han llenado su carrera contra oponentes de poca monta. Vamos a decir las cosas como son: Wilder solo ha enfrentado a dos rivales de consideración, el cubano Luis Ortiz y el británico Tyson Fury.

Los demás, con perdón de Bermane Stiverne, han sido figuras de ocasión, cuerpos para la galería que lucen bonitos en los números del récord, pero no para el recuerdo de noches memorables como las de Muhammad Alí, Joe Frazier y George Foreman.

Ortiz tuvo el bien tino de subirse al ring y reclamar su revancha. “El fue a Miami a buscarme y yo vino a buscarlo a él a Nueva York’’, aunque por desgracia ya Wilder estaba algo alejado de los micrófonos y el mensaje quedo algo colgado en al aire.


Lo cierto es que Wilder necesita a Ortiz. No crean los cuentos de camino de que se está negociando con Anthony Joshua o la revancha con Fury, en esos frentes no está sucediendo absolutamente nada, todo es palabrería barata y hueca, a diferencia de las conversaciones con el equipo del cubano. Aquí sí puede haber noticia y pronto.

Ortiz, demostrado está de sobra, es un rival más creíble y reconocido que Breazeale. Todavía en esa misma sala del Barclays Center quedan los ecos de la tremenda pelea de marzo del 2018, cuando el gigante de Camagüey

estuvo a punto de destronar a Wilder con un séptimo asalto de vértigo.

Igualmente, después de la telenovela de los millones -¿cuántos fueron o si fueron de verdad?- entre Ortiz y Joshua, el cubano necesita la revancha contra Wilder, porque es su único camino hacia un título, contra un hombre al que ya demostró que le puede vencer. King Kong no puede perder mucho tiempo más.

Si todo sigue adelante, esperen un anuncio oficial de la revancha entre Ortiz y Wilder en las próximas semanas. Será una especie de redención tanto para el cubano como el Bombardero de Bronce. Si la primera pelea fue candidata a la mejor de la temporada, la segunda puede resultar épica, mucho mejor que esta cosa insulsa que observamos el sábado en la noche.

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