Boxeo

Leonard, Mayweather y Jeter también tuvieron sus últimos bailes, como Michael Jordan

Medio mundo está redescubriendo a Michael Jordan. El documental de 10 partes que transmite ESPN bate récords ante una audiencia cautiva y sedienta de deportes. No hay nada más que ver y la nostalgia reconforta, sobre todo cuando viene acompañada de grandeza.

También ha desatado las comparaciones del ayer y el presente, entre Jordan y LeBron James. El filme hace hincapié, al menos en los inicios, ese Jordan que salió de North Carolina y llegó a Chicago, como si fuera una especie de Camino de Damasco en ruta a la grandeza.

Queda claro lo que siempre supimos: Jordan se hizo enorme por la atención al detalle, el enfoque a la partícula más mínima del juego, eso que llaman Visión de Túnel, donde se observa lo que se desea y nada más. El músculo sumado al cerebro, como nunca antes.

Las comparaciones, por otra parte, van más allá del básquetbol. ¿Quién poseía esa capacidad de estudio para vertebrar con el físico? Muchos apuntan a Floyd Mayweather Jr. con esa vocación de relojero suizo que le permitía desarmar a sus oponentes a base de estudio, otros señalan a Ray Sugar Leonard.

Sugar, para su segunda pelea contra Roberto “Manos de Piedra’’ Durán no llegó a las conclusiones de revancha inmediata así como así, sino tras estudiar los hábitos del legendario canalero y su gusto por la fiesta y la noche; tampoco accedió a pelear contra Marvin Hagler sin haber visto antes la pelea del Marvelous contra John “La Bestia’’ Mugavi.

¿Por qué Leonard exigió y logró un ring de 22X22 pies? ¿Por qué los guantes de 10 onzas en vez de ocho? ¿Por qué 12 asaltos en vez de los 15 que pedía Hagler? Todo tenía explicación: para moverse mejor y no lo arrinconaran fácilmente, para que los golpes de Hagler impactaran menos y que su resistencia proverbial no le permitiera ganar al final.

Mientras miraba el documental de Jordan, Don Mattingly tuvo una epifanía. Nadie le recordaba ese cuidado y esa preparación meticulosa para el juego que Derek Jeter, quien le sucedería como capitán de los Yankees. Ambos coincidieron apenas en Nueva York, pero la huella quedó para siempre.

Vio, además, el instinto ganador de Jeter como el de Jordan.

“Escuché a alguien decir que Michael [Jordan] fue uno de los únicos tipos que pensaba que podría apagarlo y encenderlo y nunca lo apagó. Me encantó esa declaración. Creo que ese fue Roy Williams, y Derek era así’’, indicó Mattingly. “Fue tan consistente. Los turnos al bate de los entrenamientos primaverales se parecían a los turnos al final de los playoffs’‘.

Mattingly recordó a ese muchacho flaco que, a simple vista, no parecía destinado a cosas espectaculares y que poco a poco, a fuerza de esfuerzo y estudio, comenzó a despegar hasta convertirse en una leyenda en sí mismo. Tampoco escapa el hecho de que, al igual que Jordan, ganó títulos y luego pasó a ser propietario de una franquicia profesional.

Vamos a ver qué depara el resto de “The Last Dance”, pero si algo es evidente desde el principio es que Jordan, al igual que Leonard, Mayweather y Jeter, no llegaron tan lejos solo a base de talento. La perfección nace de la práctica y la práctica es cosa de todos los días.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2020, 10:02 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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