A Erislandy Lara nadie lo recibirá en el aeropuerto, ¿podrá Ramírez vs. Taylor?, Elvis confirma futuro
Cuando Vadim Nemkov derrotó hace unos días a Ryan Bader para convertirse en campeón ligero pesado de Bellator, el recibimiento en el aeropuerto de Moscú fue multitudinario. Cuando su compatriota Alexander Povetkin superó a Dillian Whyte en una cartelera en Londres igualmente lo recibieron en llamada Tercera Roma como un héroe, con cánticos y bailes folclóricos rusos.
Valga decir que Nemkov es excelente en artes marciales mixtas, pero su título se produce en el circuito por debajo de la UFC. Para usar un término de béisbol, algo así como la Triple A en comparación con las Grandes Ligas. Mientras que Povetkin venció a un Whyte en una pelea que no representaba absolutamente nada. No había un título en juego.
Y sin embargo, los rusos se volcaron de cuerpo presente o en los medios masivos a vitorear a sus dos representantes, como si se tratara de Vladimir Putin. Erislandy Lara mantuvo su faja “regular’’ de la Asociación Mundial del Boxeo y muchos encogen los hombros en señal de conformidad, un gesto así como “circulen que aquí no hay historia’’. Cero celebración y mínimo reconocimiento.
Lara es de esos boxeadores que suele recoger elogios entre sus colegas y críticas en las legiones de aficionados, muchos de ellos compatriotas que se asoman a sus peleas como si fuera lo más natural del mundo, pero sin reconocer su estelar clase de boxeo o darlo como algo garantizado aunque con poco valor.
Preciso y efectivo, Lara dispuso el sábado de un rival decente, sin estridencias ni pretensiones, lejano de su grandeza. A sus 37 años realizó un combate sólido, limpio, con movimientos inteligentes de piernas y manos, parado en el medio del ring, donde demostró lo que tantos otros guerreros y expertos que cubren este deporte saben: a boxeo puro resulta difícil ganarle.
Sin embargo, son incontables los adjetivos de aburrido en adelante, las frases que escamotean su habilidad, sencillamente porque no hubo sangre encima del ring, porque faltó un nocaut espectacular o la bronca de barra brava que inflama a la galería.
En varias peleas Floyd Mayweather hizo lo mismo -ese hombro como escudo, la mano delantera sin levantar a modo de invitación- que Lara, pero sus capacidades de vendedor enmascararon cualquier ataque a su estilo. El cubano no tiene ni tendrá esas capacidades verbales. Provocar y debatir no está en su ADN.
Ciertamente, Lara vive y muere en el ring de acuerdo con la exigencia de su oponente. Una cosa es medirse a Jarrett Hurd, a quien le pidió la revancha y nunca encontró respuesta, y otra a un Vendetti frontal, pero sin argumentos, al cual dominó en toda la línea y con merecimiento mínimo a un aplauso que nunca llegó.
Quizá ya no hay caso. A Lara no le recibirá nunca nadie en el aeropuerto.
¿VENCERÁ RAMIREZ A TAYLOR?
Para decirlo por lo claro: esta versión de José Carlos Ramírez va a pasar muichos apuros ante Josh Taylor. El campeón retuvo su faja ante Viktor Postol y se colocó en línea a un combate unificatorio contra el europeo en las 140 libras, pero la pelea fue cerrada y la diferencia mínima.
El combate no resultó vistoso -para aquellos que hablan de Lara- y pudiera decirse que hasta el 10mo asalto cada guerrero había ganado cinco. Mientras Ramírez presionaba más, Postol dominaba la generalidad del cuadrilátero y en ocasiones dictaba el ritmo.
No se puede decir que la decisión mayoritaria fue un robo, pero sí un llamado de alerta a Ramírez. Taylor demostró su clase al vencer a Regis Prograis y ganar la Súper Serie Mundial del Boxeo. Si esa pelea unificatoria ilusionaba, ahora se convierte en algo obligado de ver.
ELVIS RODRÍGUEZ, BUEN PROSPECTO
Freddie Roach no le regala un elogio ni un minuto de tiempo a nadie que no considere merecerlo. Pero cuando el legendario entrenador habla de Elvis Rodríguez, uno siente como si la saliva le corriera por la boca, tal vez recordando a otros prospectos que cayeron en sus manos (¿se acuerdan de Manny Pacquiao?).
El dominicano confirmó su estrella en ascenso el sábado en Las Vegas con un nocaut espectacular sobre Cody Williams en el tercer asalto para apuntarse su séptima victoria consecutiva por la vía del cloroformo y la novena en nueve presentaciones profesionales.
Hasta el momento todo marcha bien para este chico de 24 años, pero habrá que ver cuando la oposición vaya incrementando en talento y acoso. No cabe duda de que su mano zurda carga dinamita y un hombre con poder siempre tendrá opciones en el boxeo. Veremos cómo Top Rank mueve las de Rodríguez.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de agosto de 2020 a las 8:58 a. m..