Boxeo

Anthony Joshua vence y convence, ¿pero le alcanza para vencer a Tyson Fury?

Nada está escrito en piedra, pero Anthony Joshua ya hizo su parte. Con su resonante triunfo sobre Kubrat Pulev en Londres, el dos veces campeón pesado abrió más la puerta para una de las peleas más esperadas de los últimos tiempos y la más importante en la historia del Reino Unido.

Desde la comodidad de su hogar, Tyson Fury contempló la soberbia labor de su potencial oponente, el desmantelamiento sistemático y doloroso del búlgaro que llegó como un rival viable y difícil, con una sola derrota en su hoja de servicios ante Wladimir Klitschko.

Un choque entre los hombres que reúnen en sus hombros las cuatro fajas del peso completo ha puesto a salivar desde hace meses a los aficionados del boxeo por el choque de estilos y personalidades, por la calidad a borbotones y las subtramas que ofrece. En una época de peleas dudosas, esta resulta sumamente legítima.

Joshua, sin duda, siguió el curso aprendido tras su único fracaso contra Andy Ruiz Jr. Después de ese descalabro, el inglés se reconvirtió y, sin olvidar al pegador, sacó a relucir al boxeador, al hombre de movimientos calculados y un jab de martillo, muy similar al de Wladimir que reinara durante mucho tiempo entre los completos.

Con ese jab educado y recio, Joshua comenzó a remecer la estructura de Pulev antes de que en el tercer round desatara su furia y lo llevara en par de ocasiones a la lona, aunque el eslavo sobrevió a duras penas para extender este choque hasta el noveno, donde llegaría la oscuridad total.

Habría que resaltar la preparación física de Joshua. Una cosa es moverse de manera constante en los pesos chicos y otra muy diferente hacerlo cuando se cargan 240 libras en la anotomía. La ética de trabajo de este hombre resulta incuestionable.

Pero la pregunta que llega, entonces, gira en torno a quién ganaría entre Joshua y Fury. Una respuesta pasaría por varias aristas, desde la inteligencia en el ring hasta la capacidad para pasar y asimilar golpes. Nada se sabrá hasta que ambos suban el mismo día y a la misa hora al mismo cuadrilátero.

Sobre el papel, Fury pareciera ligeramente favorito. Ante el boxeo ortodoxo y ordenado de Joshua, el Rey Gitano trae su amalgama de movimientos complejos, sus ángulos de ataques impredecibles, su locura metódica y unas 270 libras de humanidad. Si le aguantó la pegada formidable a Deontay Wilder, ¿no podría soportar la del otro monarca de los pesados?

Por el momento se habla de dos peleas, una en Inglaterra y otra en un país árabe dispuesto a ofrecer caminos de dinero. Ojala que sea cierto y que el coronavirus sea noqueado y permita las multitudes con el “Sweet Caroline’’ de Neil Diamond en las gradas. Ojalá que se produzca antes de que sea demasiado tarde.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2020, 7:11 p. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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