El Rey Gitano noquea a Deontay Wilder con sus palabras, ¿podrá hacerlo también en la tercera pelea?
Deontay Wilder no puede ganar el combate verbal contra Tyson Fury. Desde hace un buen tiempo, el Bombardero de Bronce comprendió que es inútil enredarse con la lengua del autodenominado Rey de los Gitanos y por eso decidió tomar un paso atrás en la conferencia de prensa final antes de su combate de sábado en Las Vegas.
“El silencio es oro’’, comentó en varias ocasiones Wilder, dando a entender que no se dejaría arrastrar en el juego de palabras del inglés, que tan bien suele situar trampas emocionales con su estilo cómico, casi circense que ningún otro mortal -salvo, quizá- Conor McGregor en la UFC- puede imitar.
Wilder, sin embargo, reiteró sus acusaciones acerca de las mentiras y los ardides utilizados por Fury para imponerse en su segundo combate que iban desde haber comprado a su antiguo entrenador Mark Breland, a utilizar guantes adulterados y hasta que le echaron algo a su agua para adormecerlo.
Después de una primera entrega que terminó en empate -pese a dos knockdowns del entonces rey del Consejo Mundial-, en la segunda Fury dominó por completo para imponerse por nocaut en el séptimo round. Para la tercera las apuestas y los pronósticos favorecen al europeo, pero con el poder del estadounidense nada puede darse por sentado.
Cuando la presentadora le pidió a Wilder unos comentarios finales, el excampeón dijo que sería breve. Repitió su creencia en haber sido engañado y comentó que el sábado en la T-Mobile Arena habría mucha sangre y no iba a ser precisamente la suya.
Cuando la presentadora le pedió a Fury unos comentarios finales fue como abrir un torrente de letras. “Yo sí tengo mucho que decir’‘, expresó el británico con una expresión sarcástica, y acto seguido comenzó a destrozar a Wilder y de vago a tonto fueron muchas las ofensas salpicadas con elementos de cobardía y decadencia.
Y entonces fue que Wilder cayó en su lazo. El hombre que prometía silencio se sintió necesitado a responder y de pronto ambos se enzarzaron en una batalla que ni siquiera la maestra de ceremonias pudo controlar y que la prensa en el MGM Grand disfruto al máximo.
El silencio habría sido oro para Wilder, pero plomo para los reporteros que recogieron las citas que irían a engalanar sus notas y darles un contenido que minutos antes parecía no encontrarse en el escenario. Si las primeras dos conferencias de prensa no decepcionaron, esta siguió ese mismo camino, salvo en un elemento primordial.
“Tyson, Deontay, por favor, vengan al centro del escenario para el cara a cara’’, pidió la conductora, pero segundos más tarde desde el alto mando de Top Rank y PBC, las casas matrices de ambos, llegaba una contraorden: de cara a cara nada, es mejor precaver que lamentar.
Si esta pelea vive a la altura de las palabras que la preceden, será un clásico.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2021, 6:49 p. m..