Boxeo

Canelo Álvarez y su conexión con escuela cubana de boxeo: ¿la clave para vencer a William Scull en Riad?

Saúl “Canelo” Álvarez conoció Cuba de joven.

No fue el turista de cinco estrellas que se pasea por Varadero; fue el peleador en formación que, junto a otros prospectos de Jalisco, vivió en carne propia lo que significa entrenar en la isla del boxeo.

Durante un mes en Santa Clara descubrió el rigor, la repetición obsesiva, la disciplina a prueba de balas de la escuela cubana. Y esa experiencia —como él mismo reconoce— lo marcó como una experiencia que dejó huellas en lo humano y en lo deportivo desde sus tiempos de adolescente hasta estos días, convertido en todo un veterano.

“Nos llevaron de Jalisco a varios que teníamos posibilidad de traer medalla de oro para el estado’’, recordó Álvarez.

“Estuvimos un mes concentrados en Santa Clara. Cada fin de semana había torneos y peleábamos ahí. Luego fuimos unos días a La Habana y conocimos Varadero. Fue una experiencia muy bonita porque aprendes mucho’’.

Ahora, más de una década después, esas huellas puede convertirse en ventaja.

Porque el 3 de mayo en Riad, Canelo no enfrentará simplemente a William Scull, el invicto cubano con residencia alemana, sino a una versión estilizada y atlética del boxeo antillano, un eco de aquel Erislandy Lara que le complicó la vida en 2014.

Muchos aún debaten esa decisión dividida a favor del mexicano en Las Vegas.

Algunos dicen que Lara “corrió’’, otros que dio una cátedra de desplazamiento y puntería. Canelo, sin embargo, aprendió la lección y sabe que eso que dan en llamar “escuela cubana’’, en ocasiones, no te hace lucir tus mejores galas en el cuadrilátero.

En las entrevistas posteriores no se mostró arrogante; admitió que fue una pelea dura, incómoda. Y es que el boxeo cubano incomoda por naturaleza: no se trata solo de velocidad, sino de timing, de defensa, de hacer fallar y castigar en el momento justo.

Pero esta vez es distinto. Canelo ya no es el joven que apenas entendía cómo cortar el ring a un zurdo escurridizo.

Hoy es un veterano con kilometraje de campeonato y, más importante aún, con conocimiento profundo del estilo cubano. Lo ha visto, lo ha vivido, lo ha estudiado. Entrena con cubanos, comparte esquina con ellos, entiende sus códigos.

“Aprendí muchísimo de la escuela cubana’’, agregó el tapatío, quien es considerado desde hace mucho la cara del boxeo.

“Es una escuela muy difícil. Su forma de entrenar es intensa, disciplinada. No fallan un solo día. Esa experiencia me marcó’’.

Scull, con su invicto en 22 peleas, llega como una incógnita para muchos, casi un perfecto desconocido.

Pero no para Canelo. Él sabe que debajo del físico fibroso y la juventud del matancero hay parte de esa escuela cubana y mucho de lo nuevo aprendido en Europa.

El campeón mexicano sabe que no puede desesperarse, que tendrá que presionar con inteligencia, que los golpes al cuerpo no son un plan B, sino el camino directo al alma de un estilista, una estocada que le ha servido en el pasado y puede funcionarle nuevamente ahora.

Y también sabe algo más: que una victoria clara sobre un cubano técnico, fuerte y en plenitud sería una forma silenciosa de responder a esos que aún ven en Lara una espina no sacada del todo.

“Aprendí a valorar muchas cosas en Cuba’’, dijo alguna vez.

Ahora puede valorar aún más todo lo que aquella experiencia le enseñó, y usarla, no como un recuerdo, sino como arma en su arsenal.

Porque Canelo no solo peleó en Cuba. Canelo entendió Cuba. Y ese conocimiento —en un deporte donde la mente pesa tanto como los guantes— puede ser la clave este sábado en Arabia Saudita.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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