Boxeo

“Lo dejé todo, pero no fue suficiente’’. Boxeador cubano no espera detenerse ni por edad ni por nombres

Yuniel Dorticós (der.) golpea en su pelea con el mexicano Gilberto “Zurdo’’ Ramírez, el 28 de junio de 2025 en Anaheim.
Yuniel Dorticós (der.) golpea en su pelea con el mexicano Gilberto “Zurdo’’ Ramírez, el 28 de junio de 2025 en Anaheim. ESPECIAL PARA EL NUEVO HERALD

No hay nada más honesto que un boxeador que, tras una guerra, habla sin adornos.

Yuniel Dorticós no se esconde, no inventa excusas ni busca culpables externos. Su derrota ante Gilberto “Zurdo’’ Ramírez fue dura, sí, pero también fue digna, combativa, y dejó claro que el cubano sigue siendo un guerrero con sangre de campeón.

A sus 39 años, el “Doctor del KO’’ demostró que todavía le queda fuego en las manos y orgullo en el pecho.

“Les aseguro que puse todo de mi parte para conseguir la victoria No pondré excusas y felicito al Zurdo por imponerse en la segunda mitad como lo hizo’’, escribió Dorticós en sus redes, en un mensaje cargado de sinceridad y compromiso.

Y es cierto: en los primeros asaltos puso en aprietos al mexicano, obligándolo a sacar lo mejor de sí para revertir la marea. Muchos creen que Dorticós ganó los primeros cuatro rounds, y aunque el cansancio lo alcanzó en la segunda mitad, nunca dejó de buscar, nunca dejó de intentarlo.

Pero hay derrotas que no pesan tanto como la forma en que se enfrentan. Dorticós perdió, pero se ganó el respeto de miles.

“La derrota duele, pero ver la reacción de tantos de mis aficionados y amigos me llena de orgullo. La inmensa mayoría me ha escrito y dejado comentarios en señal de apoyo, y eso lo aprecio muchísimo’’.

Con esas palabras, el cubano demuestra que no todo está dicho. Que aún con la derrota, su espíritu competitivo permanece intacto. Que el camino puede torcerse, pero no se acaba.

“Lo dejé todo como siempre he hecho, y lo que dejé de hacer no fue ni por conformismo ni por no querer, simplemente fui superado físicamente’’, agregó.

Dorticós no es de los que se conforman con lo hecho. Tampoco es de los que buscan rival fácil. Por eso, dejó sobre la mesa un nombre que nadie esperaba: Jake Paul.

Pero no como provocación vacía, sino como un mensaje claro para quien se ha atrevido a decir que quiere títulos y respeto en el boxeo real.

“No lo reto, pero sí lo invito a que intente pelear con un boxeador que determine de una vez y por todas si se ha ganado o no un lugar entre los mejores’’, lanzó el cubano, sin levantar la voz, pero con una firmeza que dice más que cualquier grito.

El camino de Dorticós ahora entra en un momento de evaluación. Él mismo lo reconoce: no es tiempo de lamentos, sino de sentarse y pensar qué sigue. Pero una cosa está clara: está dispuesto a seguir.

“Solo necesito dos meses de descanso’’, escribió. Y es todo lo que pide.

A pesar de la edad, del desgaste, de la batalla ante un campeón como Ramírez, Dorticós sigue teniendo algo que no se entrena ni se compra: corazón de guerrero. Y eso, en este boxeo de cartón y maquillaje, vale más que muchos cinturones.

Ahora la pelota está en el lado de su equipo… y, por qué no, también en el de Paul.

¿Se atreverá el youtuber devenido en boxeador a enfrentar a un verdadero veterano del ring? ¿Querrá probar de verdad si tiene lo necesario para colgarse una faja legítima?

Por lo pronto, Dorticós descansa, piensa, y espera. Con dignidad. Con el respeto del boxeo verdadero. Porque como él mismo dice, “nadie me puede decir que no entreno, que aburro o que corro. Yo salgo a buscar el nocaut siempre’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de julio de 2025, 8:34 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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