Boxeo

El cubano Raiko Santana y la noche que cambió su destino en Las Vegas. Vence por nocaut al protegido de Crawford

El cubano Raiko Santana (der.) noqueó a Steven Nelson en el primer asalto en una pelea de la cartelera entre Saúl “Canelo’’  Álvarez vs. Terence Crawford y convierte años de lucha en gloria.
El cubano Raiko Santana (der.) noqueó a Steven Nelson en el primer asalto en una pelea de la cartelera entre Saúl “Canelo’’ Álvarez vs. Terence Crawford y convierte años de lucha en gloria. Especial para el Nuevo Herald

El boxeo es un deporte de oportunidades contadas. A veces nunca llegan, a veces llegan demasiado tarde. Pero en la noche de este 13 de septiembre en Las Vegas, Raiko Santana encontró la suya y la aprovechó con el hambre de un hombre que nunca tuvo nada fácil.

El cubano de 32 años, que hace apenas tres años llegó a El Paso con más sueños que certezas, se impuso por nocaut técnico en un asalto al estadounidense Steven Nelson en la cartelera preliminar del esperado combate entre Saúl “Canelo’’ Álvarez vs. Terence Crawford en el Allegiant Stadium.

No fue un triunfo cualquiera. Santana (13-4, 7 KO) salió desde la campana inicial como quien sabe que no puede dejar pasar el tren.

Su derecha estremeció a Nelson (20-2), y una ráfaga de golpes lo dejó sin respuesta, obligando al árbitro a detener la pelea antes de que concluyera el primer capítulo.

Un nocaut técnico que no solo le dio la victoria, sino una validación largamente esperada.

Una vida cuesta arriba

La historia de Santana está marcada por la resiliencia. En su natal Cuba se calzó los guantes a los ocho años y forjó su carácter en la dura escuela del boxeo aficionado. Pero fue en Estados Unidos donde comenzó de cero, sin respaldo de promotores ni padrinos que le allanaran el camino.

En El Paso, su nueva casa, llegó a pasar momentos duros, con carencias materiales y la incertidumbre de si algún día su esfuerzo tendría recompensa.

Peleó en carteleras pequeñas, en gimnasios locales, buscando respeto a fuerza de sudor. En febrero venció al experimentado Marquis Moore y antes había sorprendido a invictos como Joseph George y Lorenzo Simpson, pero aún así el gran escaparate le seguía siendo esquivo...Hasta ahora.

El escenario soñado

Estar en la antesala de una megapelea como la de Las Vegas es ya de por sí un triunfo. Pero hacerlo con una victoria demoledora, en el primer asalto y ante un rival de peso como Nelson -un protegido del campamento de Crawford-, cambia la narrativa por completo

En un instante, el desconocido de El Paso se convirtió en protagonista global. Su nombre circuló en redes, su rostro apareció en la transmisión de YouTube, y su futuro inmediato comenzó a dibujarse de otra manera. Luego, su actuación dominante en la pelea dejó que sus manos hablaran por él.

Lo que viene

Este triunfo puede abrirle puertas a contratos más sólidos, peleas televisadas y la posibilidad de escalar en las clasificaciones de las 168 libras.

Lo más importante: ya no peleará solo contra rivales, sino también contra las dudas y la indiferencia que lo acompañaron durante años.

En Las Vegas, mientras el mundo esperaba por Álvarez y Crawford, Santana escribió su propio capítulo dorado. El del hombre que se negó a rendirse, el del inmigrante que convirtió el sacrificio en gloria, el del boxeador que nunca dejó de creer en sí mismo.

Para Santana, el 13 de septiembre de 2025 no será solo una fecha más. Será la noche en que la vida le dio la razón.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de septiembre de 2025, 6:44 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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