Aprendí a pelear en las calles de Miami y ahora voy sin freno. Leonel Carrera y su ruta en BKFC
Leonel Carrera no esconde la emoción. A días de subir al ring en la cartelera de BKFC en Fort Lauderdale, el peleador guatemalteco radicado en Miami transmite una mezcla de madurez, fe y hambre competitiva que no siempre se ve en este deporte.
Viene de una derrota, sí, pero la asume como parte del proceso, como una herramienta de crecimiento.
En su preparación se percibe un cambio. Carrera habla de un campamento “excelente”, rodeado de un ambiente positivo y con ajustes claros en su estilo, buscando más fuerza y variantes que lo hagan más completo, porque su rival Sabah Homasi es un veterano curtido en mil batallas.
A sus casi 38 años, asegura sentirse como un joven de 22. Corre largas distancias, entrena dos veces al día y, sobre todo, mantiene una convicción firme: el boxeo le cambió la vida. De las peleas callejeras a la disciplina del ring, Carrera encontró en este deporte una vía para salir adelante. Ahora quiere convertir esa historia en un título.
Vienes de una derrota, ¿cómo llegas a esta pelea?
“Muy orgulloso, muy feliz y contento por esta oportunidad. Vengo subiendo después de mi última pelea, tuve una derrotita, pero eso me construye para mejorar. Ahora soy más responsable, haciendo las cosas como deben ser. Mi campamento ha sido excelente, me siento muy bien, muy positivo’’.
¿Qué ha cambiado en tu preparación?
“Ha sido diferente. Hemos trabajado cosas nuevas, buscando más fuerza, detalles que me van a beneficiar y que ya están dando resultados. El ambiente con los muchachos ha sido muy positivo, todos empujando juntos’’.
¿Cómo analizas a tu rival?
“Con todo respeto, yo miro a cada oponente como alguien que tiene su tarea. Esto es profesionalismo. Yo respeto a todo el mundo, pero me enfoco en hacer mi trabajo’’.
Has entrenado con peleadores de alto nivel, ¿cuánto te ha aportado eso?
“Muchísimo. He trabajado con gente de mucha experiencia, incluso con boxeadores olímpicos, con cubanos del equipo del 2008, con entrenadores como “El Tigre” y Eric Castaño. Eso te exige más, te obliga a subir tu nivel’’.
¿Sientes presión por esta pelea?
“No, para nada. Yo disfruto pelear, amo este deporte. Para mí es otro día en la oficina. Lo tomo en serio, claro, pero tengo paz y sé lo que tengo que hacer’’.
Guatemala no es conocida por boxeadores, ¿cómo llegas a este mundo?
“Yo me crié en Miami. Aprendí mucho peleando en la calle, en la escuela. Un amigo boxeador me llevó al gimnasio y ahí empezó todo. Fue como salir de la oscuridad y entrar en la luz. El boxeo es disciplina, enfoque, y tener a Dios presente’’.
¿El boxeo te ayudó a superar momentos difíciles?
“Ciento por ciento. Yo creo mucho en Jesucristo y siento que esto lo puso en mi corazón para salir adelante. Me ayudó muchísimo. Tengo casi 38 años y me siento como de 22. Corro 10, 20 millas, entreno dos veces al día… es un privilegio’’.
¿Hasta dónde quieres llegar?
“A ser campeón. Voy sin freno. Sé que tengo las herramientas para resolver cualquier problema arriba del ring. Solo es cuestión de ser más responsable, mantener las manos arriba, trabajar compacto y soltar los golpes con rapidez’’.