Boxeo

Mi gente de Miami esto no se lo pueden perder. Dos leyendas cubanas se unen en Gamebred FC

Hay algo especial cuando Yoel Romero habla de Miami.

No es solo el lugar donde entrena o compite; es el punto donde muchas de sus historias comenzaron a tomar forma.

Ahora, en la antesala de su próximo combate en Gamebred Bareknuckle MMA, el veterano cubano se muestra reflexivo, agradecido y, como siempre, listo para pelear.

Romero no duda cuando se le menciona a Jorge Masvidal, el hombre que hoy impulsa esta nueva etapa bajo su promotora.

“Para mí es un placer estar bajo la dirección de Jorgito”, afirma con naturalidad. Pero su respuesta no se queda en la cortesía. Va más allá, hacia un terreno personal que explica mucho de lo que significa este momento en su carrera.

“Jorgito es como un hermano para mí”, añade Romero.

Y no es una frase lanzada al aire. Recuerda que fue Masvidal quien, en sus primeros días en Miami, lo ayudó a entender mejor el mundo de las artes marciales mixtas.

Ese gesto, en retrospectiva, adquiere un valor mayor ahora que ambos coinciden, uno como empresario y el otro como peleador activo.

Lejos de verlo como una simple relación laboral, Romero lo define como un intercambio.

“No lo veo como un apoyo, sino como un aporte mutuo”, explica.

“Tanto a su nuevo comienzo como mánager de una empresa de peleadores, como a mi carrera”.

En sus palabras hay una sensación de equilibrio, de dos caminos que se cruzan en el momento justo.

El escenario tampoco es casual. Pelear en Miami, en el corazón de una comunidad que lo ha acompañado durante años, añade un peso emocional evidente.

Romero lo entiende así.

“Creo que esto le va a aportar muchísimo a las artes marciales mixtas, a las nuevas generaciones y a toda la comunidad latina”, asegura, convencido de que este tipo de eventos marcan una diferencia.

Su entusiasmo crece cuando describe el formato. Para él, Gamebred Bareknuckle MMA no es solo otra plataforma, sino una experiencia distinta.

“Es una nueva modalidad. Es lo que más se asemeja a las guerras de los gladiadores”, dice, apelando a esa mezcla de historia y espectáculo que tanto conecta con el público.

En medio de ese contexto, Romero se prepara para enfrentar a Alex Nicholson, un rival peligroso que llega tras la salida de última hora de Héctor Lombard.

No es el duelo originalmente esperado, pero el cubano no pierde el enfoque. Sigue siendo, incluso a su edad, un peleador temido y favorito para muchos.

Antes de cerrar, Romero deja un mensaje directo, casi íntimo, a su gente.

“Mi gente linda de Miami, de Hialeah en especial: Dios los bendiga. No te lo pierdas”. Y lo dice con esa mezcla de fe, carisma y autoridad que ha definido su carrera.

Porque más allá de quién esté al otro lado de la jaula, lo cierto es que cada vez que Romero pelea, no es solo un combate. Es un capítulo más de una historia que, poco a poco, se acerca a su final… y que nadie en Miami quiere dejar de ver.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de mayo de 2026, 7:52 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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