No era la pelea que deseaba, pero este cubano encara a su nuevo rival con la misma atención
No era la pelea que deseaba, pero fue la que apareció y David Morrell no iba a decir que no.
La confianza del cubano está por las nubes, pero donde el riesgo también es real y palpable. Pelear en territorio enemigo, ante una afición intensa y frente al casi desconocido Zak Chelli, convierte este reto en una prueba de carácter, madurez y ambición.
Morrell llega con una energía contagiosa, impulsado por un campamento sólido en Las Vegas y una mentalidad enfocada en no dejar dudas.
Pero también reconoce el escenario: una arena volcada en su contra, jueces influenciables por el ambiente y la necesidad de imponer condiciones sin margen de error. Aquí no basta con ganar; hay que convencer, dominar y, si es posible, arrasar en la victoria.
Morrell ha hecho un entrenamiento extendido, primero para Callum Smith, quien se lesionó y privó al mundo de un combate muy esperado, y luego para Chelli, un hombre que sabe el significado de una victoria sobre un excampeón mundial.
Morrell, por su parte, quiere recordarles a todos que es un talento de primera línea.
¿Cuáles son tus emociones ante una pelea tan distante en geografía?
“Superemocionado. Es un país que siempre quise conocer y ahora voy por trabajo. La vibra está al máximo, el equipo está positivo y en casa todo está bien. Lo más importante es la mente, y vamos al mil por ciento’’.
Vas a pelear en un ambiente muy hostil, con una arena llena y en contra.
“Eso incluso me emociona más. Me han contado cómo se siente esa presión, pero los retos me gustan. Ya viví algo parecido antes y ahora vamos más preparados, aunque sabemos que todo estará en contra’’.
¿Sientes que tienes que ganar de forma clara para evitar cualquier duda?
“Cien por ciento. Aquí no se trata de ganar bien, hay que ganar sin discusión. No podemos dejar espacio a dudas. Es una mentalidad de fuego: no regalar ni un round’’.
¿Esperas una pelea táctica o una guerra?
“Va a ser de fuego. No podemos improvisar ni dar ventajas. Tenemos que imponer nuestro ritmo desde el inicio y no dejar que él tome el control’’.
¿Cómo ha sido el trabajo con tu entrenador?
“Muy fácil, analiza al rival y me da claves claras. Hemos incorporado cosas de grandes campeones y vamos ajustando durante la pelea según sea necesario’’.
¿Veremos la mejor versión de Morrell?
“La mejor hasta ahora. He hecho más sparring que nunca y me siento mejor en cada sesión. Pero todavía no es mi techo, sigo evolucionando’’.
Has pasado por muchos lugares y entrenadores. ¿Cómo te han formado?
“De todos he aprendido. Desde Minnesota hasta Houston y ahora Las Vegas. Cada etapa me ha hecho crecer como persona y como boxeador’’.
¿Cómo ves el momento del boxeo cubano?
“Estamos en un punto de crecimiento otra vez. Después de caídas, ahora venimos subiendo. Hay una nueva generación fuerte y con hambre’’.
¿Qué significa representar a Cuba en el mundo?
“Es todo. Quiero llevar un mensaje fuerte, no solo como boxeador, sino como cubano. Que el mundo vea que estamos listos y que seguimos luchando por nuestra gente’’.