El Barcelona tiene un problema más serio de lo que parece en este tramo final de temporada
El Barcelona empató 2-2 el martes con el Atlético de Madrid y se le ha venido el mundo abajo, apuntando a su entrenador, Quique Setién, como el principal culpable del descalabro.
El Barça está ahora a un punto del líder, Real Madrid, pero el pesimismo es tan brutal que los azulgranas ya se ven a cuatro puntos de los blancos sin que estos hayan jugado el partido del jueves ante el Getafe; además de transmitir las peores sensaciones. De nada valió el genial penalti de Leo Messi, su gol 700; el discurso de Setién “el triste”, no convence ni a amigos ni a enemigos, ¿cómo que jugó bien el Barça?
Setién tiene un problema grave con su sala de máquinas, agravado por la lesión de Frenkie De Jong, y con todo respeto, Arturo Vidal no es para el Barcelona e Ivan Rakitic ya no es el mismo. Como se echa de menos a Andrés Iniesta y Xavi Hernández.
Con este mediocampo tambaleante, la delantera no es tan incisiva; con un Messi tirado atrás y pegado a la banda, donde menos daño hace; con un Luis Suárez al que le pesan los años y un Antoine Griezmann, que cuando juega lo hace pegado a la izquierda, fuera de su posición y por ello pasa inadvertido.
Este martes Setién volvió a dejarle en el banco, para luego ponerle en el minuto 90 faltándole así el respeto a todo un campeón del mundo. Su lugar lo ocupó un Puig, que sigue haciéndolo bien, que es entretenido verle jugar, pero que le falta defensa y gol.
La llegada de Miralem Pjanic en lugar del amaza-pelotas de Arthur, debe darle a los azulgranas la profundidad necesaria la próxima temporada.
Tampoco la defensa culé pudo con Yannick Carrasco, a que le cometieron dos penaltis infantiles y claros, aunque como siempre no faltan los que le echan la culpa al árbitro y al VAR, tras haber acertado.
Si bien estos son los aspectos que hacen que el Barcelona no esté a su altura, lo peor es el divorcio entre los jugadores y el cuerpo técnico, principalmente con Eder Sarabia, el segundo entrenador.
Así difícil lo tienen para ganar la liga y con este ambiente hasta peligra la Champions. Barcelona, a pesar de los que digan alarmistas, no está mal, pero tiene que unirse y solucionar sus problemas.
En verdad el Barcelona tiene tremendo equipo, que sabe jugar muy bien, que tiene a Messi, uno de los mejores jugadores de la historia, y está vivo aún, pero algo tiene que cambiar para ser aspirante.
Si bien el 2-2 en Vigo fue un accidente, empatar 2-2 con el Atlético (3ro) y 0-0 con el Sevilla (4to) debería entrar en los planes, lo que no sería normal es que el Madrid no falle en los últimos 11 encuentros, de los que ya le quedan seis. No es tarea fácil ya se vio lo que le costó ante el Espanyol, el último de la fila.
Sin embargo en la casa blanca todo es diferente, allí manda el entrenador Zinedine Zidane y los jugadores están brindando lo necesario para sacar adelante los partidos, juegue quien juegue.
Y es que el Madrid para nada está jugando bien, tanto que la diferencia la está marcando la defensa. Ni Eden Hazard, ni Federico Valverde, ni Isco Alarcón se ven finos; Gareth Bale y James Rodríguez están fuera en todos los sentidos y Marco Asensio va poco a poco tras regresar de una grave lesión.
Pero a diferencia del Barcelona, el Madrid si tiene una unidad sellada en la sala de máquinas con Luka Modric, Casemiro y Toni Kroos. Cara y cruz de esta moneda que es la liga y a la que por suerte se puede seguir disfrutando, esperado que al final, como siempre, gane el mejor.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de julio de 2020, 11:26 a. m..