MMA

El campeón que nadie quiere ver, pero que todos deberían respetar. El Caníbal hace historia en la UFC

Alexandre Pantoja es el campeón que no grita. Que no provoca. Que no tuitea tonterías. Que no lanza botellas en conferencias de prensa ni sube al octágono con gafas de sol y cadenas doradas. Y quizá por eso, muchos no lo ven. O no lo quieren ver.

El brasileño, quien vive y entrena en el sur de la Florida como parte del gimnasio de American Top Team, pondrá en juego su título del peso mosca este 28 de junio en Las Vegas, en un combate coestelar frente al neozelandés Kai Kara-France.

Para muchos, una pelea más en la cartelera de UFC 317. Para Pantoja, un nuevo recordatorio de que ha hecho todo lo que se le ha pedido en una división que parece quedarle pequeña, al punto que ya comienzan a hacerle un pedido: subir a las 135 libras.

Siete victorias consecutivas. Una racha que comenzó en 2021 y que lo ha llevado a barrer con casi toda la parte alta del ranking. Desde Brandon Moreno hasta Manel Kape, pasando por Alex Pérez y Brandon Royval, nadie ha logrado descifrar el estilo agresivo, técnico y disciplinado de este gladiador de Arraial do Cabo.

“Quiero luchar contra los mejores del mundo’’, expresó Pantoja.

” Eso es lo que me gusta. Eso es. Peso mosca. Creo que el año pasado, 2024, fue el mejor año para el peso mosca. La gente está empezando a apreciar mucho más esa división. Ahora se puede decir 10, 15 nombres de la división de peso mosca, y yo soy el campeón de eso’’.

Pero el problema de Pantoja no está en el octágono. Su problema está fuera de él. En un entorno donde los campeones necesitan carisma viral y frases para TikTok, él responde con silencio y trabajo. Donde otros apuestan por la controversia, él apuesta por el respeto. Donde algunos fabrican rivalidades artificiales, él solo se enfoca en ganar.

Lo irónico es que Pantoja ya venció a Kai Kara-France en 2016, durante una pelea de exhibición en The Ultimate Fighter.

En aquella ocasión, se impuso por decisión unánime. Ahora, lo enfrentará como campeón y con el peso de un legado que muchos se niegan a reconocer. El neozelandés llega con el impulso de un nocaut ante Steve Erceg, pero es difícil imaginar un escenario donde pueda resolver la ecuación de Pantoja.

Y entonces surge la gran pregunta: ¿Qué más tiene que hacer Pantoja para ser visto como lo que realmente es? ¿Qué más debe demostrar para que el mundo lo valore como campeón? ¿No ha llegado el momento de mirar hacia arriba, de pensar en nuevos retos, de subir al peso gallo?

En un mundo perfecto, Pantoja sería una estrella de portada. Pero en este universo de la UFC, donde el marketing pesa tanto como el talento, su estilo sobrio no llena arenas… aunque su récord lo respalde como pocos.

Quizá lo que necesita no es otra defensa más en una división que ya conquistó. Quizá lo que hace falta es un salto a las 135 libras, donde nombres como Sean O’Malley y Merab Dvalishvili podrían ofrecerle el brillo que tanto le han negado. No por falta de méritos. Sino por exceso de humildad.

Alexandre Pantoja no es un personaje. Es un campeón. Y tal vez sea hora de que lo tratemos como tal.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de junio de 2025, 10:42 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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