MMA

¿Final de una era? Lesión de McGregor obliga a la UFC a preguntarse quién será su próxima gran superestrella

La grave lesión sufrida por Conor McGregor abre el debate sobre el futuro del irlandés, el cierre de una etapa irrepetible para la UFC y la difícil misión de encontrar al próximo fenómeno.
La grave lesión sufrida por Conor McGregor abre el debate sobre el futuro del irlandés, el cierre de una etapa irrepetible para la UFC y la difícil misión de encontrar al próximo fenómeno. ESPECIAL PARA EL NUEVO HERALD

Conor McGregor permanecía sentado contra la reja del octágono mientras los médicos intentaban atender una rodilla que había dicho basta.

A pocos metros, Max Holloway celebraba una victoria que nunca quiso conseguir de esa manera. Y en las gradas del T-Mobile Arena reinaba un silencio poco habitual para una cartelera de la UFC.

No era únicamente el final de una pelea. Podría haber sido el final de una época.

Durante más de una década, McGregor fue mucho más que un peleador. Fue el hombre que llevó las artes marciales mixtas a otro nivel comercial.

El atleta que convirtió cada conferencia de prensa en un espectáculo, cada pesaje en un evento y cada combate en una cita obligatoria incluso para quienes nunca habían visto una pelea de UFC.

Antes de Conor había grandes campeones. Después de Conor hubo una industria completamente distinta. Su ascenso coincidió con la expansión mundial de la UFC y nadie aprovechó mejor ese momento.

Sus frases se hicieron virales, su confianza rozaba la arrogancia y su capacidad para vender una pelea resultó tan devastadora como su mano izquierda.

Nunca importó demasiado si era el favorito o el villano. La gente pagaba por verlo ganar... y también por verlo perder. Por eso el combate ante Holloway representaba mucho más que un regreso después de cinco años. Era la posibilidad de comprobar si todavía quedaba algo de aquella magia que paralizaba al mundo de las artes marciales mixtas.

La respuesta nunca llegó. Una rodilla dijo basta apenas transcurridos 69 segundos y dejó más preguntas que respuestas. McGregor todavía tiene una pelea pendiente en el contrato que lo une con la UFC. Sobre el papel, el escenario parece sencillo: recuperarse y cumplir ese compromiso.

La realidad es mucho más complicada.

Si las primeras impresiones se confirman y la lesión implica una larga rehabilitación, el irlandés volvería a enfrentarse a otro año lejos del octágono. Tendría que iniciar nuevamente un proceso físico, reencontrar ritmo competitivo y convencer tanto a la UFC como a sí mismo de que aún puede competir al máximo nivel.

No parece un camino fácil para un peleador que ya ha construido un imperio empresarial fuera del deporte y que, desde hace varios años, pelea más contra el paso del tiempo que contra sus rivales. Quizá por eso la gran incógnita ya no sea cuándo volverá. La verdadera pregunta es si vale la pena volver.

Porque incluso si McGregor consigue regresar para esa última pelea, difícilmente lo hará como el fenómeno que revolucionó este deporte entre 2013 y 2021. Esa versión pertenece a otra época.

Y ahí aparece un problema mucho más grande para la UFC.

Durante años la empresa ha producido campeones extraordinarios. Islam Makhachev domina dentro del octágono. Ilia Topuria se ha convertido en una sensación.

Alex Pereira construyó una historia increíble. Tom Aspinall representa el futuro de los pesos completos.

Todos son grandes peleadores. Pero ninguno ha logrado convertirse en un fenómeno cultural del tamaño de McGregor. Conor trascendía el deporte. Sus conferencias de prensa acumulaban millones de reproducciones. Sus peleas rompían récords de pago por evento. Su nombre aparecía en programas de televisión, revistas de negocios y listas de los atletas mejor pagados del planeta.

Era una celebridad global. Eso no se fabrica. La UFC puede desarrollar campeones. Puede promocionar figuras. Puede construir rivalidades. Pero el carisma, la personalidad y esa capacidad única para captar la atención del mundo entero siguen siendo imposibles de producir en serie.

Quizá por eso Dana White nunca dejó de esperar el regreso de McGregor. Más allá de los resultados, seguía siendo el peleador que movía la aguja económica de la empresa como ningún otro.

Si esta lesión termina marcando el final definitivo de su carrera, la UFC perderá mucho más que a un ex campeón. Perderá al último gran fenómeno irrepetible de una generación.

La historia demuestra que siempre aparecen nuevas estrellas. El deporte nunca se detiene. Algún joven terminará ocupando titulares y vendiendo millones de dólares en boletos y transmisiones.

Pero hay figuras que cambian el negocio para siempre. Muhammad Ali lo hizo en el boxeo. Michael Jordan transformó la NBA. Tiger Woods revolucionó el golf. Y Conor McGregor convirtió a la UFC en un espectáculo de masas capaz de competir con cualquier disciplina deportiva del planeta.

Por eso, mientras el irlandés abandona nuevamente el octágono entre dudas, cirugías y rehabilitaciones, queda una sensación difícil de ignorar.

Más que preguntarnos cuándo volverá el peleador irlandés, quizá haya llegado el momento de preguntarnos si alguna vez volveremos a ver a otro Conor McGregor.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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