NBA

Coach Frank Martin: una historia de lealtad e inspiración en Miami

El técnico de los Gamecocks de Carolina del Sur Frank Martin alienta a sus jugadores en el primer periodo del partido contra los Panthers de FIU, el lunes en Miami.
El técnico de los Gamecocks de Carolina del Sur Frank Martin alienta a sus jugadores en el primer periodo del partido contra los Panthers de FIU, el lunes en Miami. ctrainor@miamiherald.com

Cuando Mike Oliva y Frank Martin, entrenador de Carolina del Sur, se vieron el lunes por la noche antes del juego de baloncesto masculino entre el anfitrión FIU y los Gamecocks los dos se abrazaron.

“Un abrazo y un beso”, dijo Oliva. “A lo cubano”.

Oliva, de 37 años, jugó para Martin en la secundaria Miami High entre 1996 y 1998, y ahora es director de las operaciones de baloncesto de FIU. Martin, de 51 años, conocido por ser un entrenador intenso, tenía “una mirada que podía matar”.

La primavera de este año, Martin hizo historia al llevar a los Gamecocks —en su temporada número 109— a su primera final de la NCAA. Y el juego del lunes por la noche fue la primera vez que Martin dirigía en su alma mater, FIU.

Pero la relación entre Oliva y Martin va más allá de la de un jugador y su entrenador. El padre de Oliva, Rafael “Tuna” Oliva, fue uno de los mentores de Martin.

Entre 1981 y 1984 —cuando Mike Oliva era un bebé— “Tuna” era el entrenador de Miami High y Martin era su asistente.

Martin había tratado de jugar para Miami High, dijo Tuna, pero problemas en las rodillas echaron por tierra ese sueño. Shakey Rodríguez, coach de Miami High en ese momento,vio algo especial en Martin y lo hizo director del equipo.

“Frank estaba totalmente comprometido a convertirse en un buen entrenador”, expresó Rodríguez. “Trabajó muy duro. Entendía muy bien el juego, uno veía la intensidad a primera vista. Mucha gente habla de hacer cosas, pero no pueden hacerlas”.

Fue bajo “Shakey y Tuna” que Martin aprendió a hacer que los jugadores dieran lo mejor de sí.

“Frank siempre tuvo esa intensidad, pero la aprendió de nosotros”, dijo Tuna. “Nosotros éramos como Frank es ahora. Entrenábamos con rigor y nuestras prácticas eran intensas”

Martin ha tenido un profundo efecto sobre Mike Oliva, quien trabajaba como coordinador de actividades en South Beach cuando tuvo una epifanía.

Era el 2007 y Oliva acababa de ver a Martin encargarse del equipo de Kansas State como entrenador principal. Los Wildcats, impulsados esa temporada por Mike Beasley, quien sería escogido a la NBA en la primera vuelta, derrotaron al segundo lugar, Kansas, en su propia casa por primera vez desde 1983.

“Yo vi lo que Frank estaba haciendo”, aseguró Oliva “y quise regresar otra vez al baloncesto”.

Oliva llamó a Martin, quien lo aconsejó: regresa a la escuela, termina tu licenciatura, después una maestría y entonces ofrécete como entrenador asistente voluntario, y así vas ascendiendo.

Fue con consejo difícil de seguir. Oliva tenía 27 años, y tenía una novia estable, Alexandra, ahora su esposa.

La perspectiva de regresar a la escuela varios años y ganar poco o ningún dinero fue difícil para Oliva y su plan de vida. Pero Alexandra y la familia de los dos lo apoyaron.

Antes de graduarse en FIU en el 2014, se ofreció de voluntario bajo el coach Richard Pitino en FIU en la temporada 2012-2013. Después que Pitino se marchó para entrenar en Minnesota, Oliva se quedó con su reemplazo, como su reemplazo en FIU, Anthony Evans.

“No ha sido fácil”, dijo Oliva. “Fue un cambio total en mi carrera”.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2017, 8:43 p. m. with the headline "Coach Frank Martin: una historia de lealtad e inspiración en Miami."

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