NBA

LeBron muy pronto comprueba lo dura que es la vida en el lejano Oeste

LeBron James se mudó a Los Angeles con la idea de sacar a flote a los Lakers, pero muy pronto ha podido comprobar lo dura que es la vida en el lejano Oeste.

Le han bastado tres partidos, el primero fuera y los otros dos en casa.

En el primero, a pesar anotar 26 puntos y capturar 12 rebotes, sus Lakers cayeron 128-119 ante los Trail Blazers en Portland.

King James, cuatro veces nombrado MVP y ganador de tres anillos de la NBA, comprobó entonces que este grupo de jóvenes estrellas formado por Brandon Ingram, Lonzo Ball, Kyle Kuzma, Josh Hart tenía talento, pero le faltaba un hervor.

Y además que el grupo de legionarios conformado por Rajon Rondo, JaVale McGee, Lance Stephenson y Michael Beasley solo eran un grupo de piezas sueltas. Le faltaba un poco, tal vez en la próxima.

Así que el segundo encuentro prometía. El equipo hacía el debut de temporada en el glamuroso Staples Center nada menos que ante los Rockets.

El juego fue sumamente disputado hasta al último cuarto. Faltando tan solo 4:13’ para el final y con el marcador 109-108 favorable a Houston, James Harden se fabricó una falta como acostumbra y los árbitros se la cantaron a Ingram que, enfadado por el golpe recibido, empujó a Harden ganándose así una técnica, sin imaginar que eso sería el detonante de lo que vendría después.

Con los ánimos caldeados, Chris Paul se quedó discutiendo con Rajon Rondo, quien le soltó un escupitajo al armador de los Rockets, acto seguido Paul le metió el dedo en el ojo al armador de los Lakers, quien respondió lanzando un puñetazo a su rostro que provocó una gran tangana a la que se incorporó a pegar Ingram.

LeBron sacó a su amigo y rival Paul de la pelea, pero no pudo evitar que fuese expulsado al igual que sus compañeros de equipo Rondo e Ingram. Los Rockets aprovecharon para escaparse en el marcador y provocar la segunda derrota de los Lakers 124-115.

James terminó con 24 puntos y los tres jugadores expulsados fueron sancionados económicamente y con juegos de suspensión. Ingram a cuatro partidos, Rondo a tres y Paul a dos; sanciones que se antojan bastante débiles para la gravedad de las acciones.

Este lunes, los Lakers, sin Rondo ni Ingram, se las vieron y se las desearon ante los Spurs de nuevo en el Staples Center en el mejor de sus tres partidos.

Tras perder el primer cuarto 40-26, los jugadores de Los Angeles lograron empatar el choque en el último parcial e incluso cuando parecía que el equipo de San Antonio se escapaba definitivamente 128-120, los Lakers consiguieron acercarse a tres.

Y, faltando tan solo 2.4 segundos para el final, LeBron empató el choque 128-128 con un triple kilométrico que mandaba el juego a tiempo extra.

En los cinco minutos de desempate los Lakers fueron mejores, llegando a los segundos finales arriba en marcador 142-141. Pero James con 11.2’ perdió los dos tiros libres y Patty Mills con 6.8 le dio la vuelta al marcador para poner delante a los Spurs 143-142.

De nuevo James tomó el balón, pero esta vez su disparo en el último suspiro no entró y el equipo de los Angeles sufrió su tercera derrota al hilo, esta vez en tiempo extra.

LeBron, quien pasó de héroe a villano, llegó a 32 puntos y en los tres encuentros ahora promedia 27.3 puntos. Del resto de sus Lakers cinco (Ball, Hart, Ingram, Kuzma, Rondo y McGee) promedian doble dígitos, pero entre todos permiten 131.6 puntos por juego y así es muy difícil ganar.

Ahora con 3-0 en el sótano del Oeste, y sin dos titulares, a LeBron y sus muchachos les toca remontar. Su próxima parada es en Phoenix, donde esperan sacar ante los Suns (1-2) este miércoles su primera victoria de la temporada.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2018, 3:01 a. m..

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