NBA

Nowitzki tiene su heredero en Dallas, Wade deja su trono vacío. Esa es la dura realidad del Heat

El escolta del Heat Dwyane Wade entra al aro ante la marca de Nikola Jokic (#15) y Monte Morris, de los Nuggets, en el segundo cuarto del partido celebrado el 11 de febrero de 2019 en Denver.
El escolta del Heat Dwyane Wade entra al aro ante la marca de Nikola Jokic (#15) y Monte Morris, de los Nuggets, en el segundo cuarto del partido celebrado el 11 de febrero de 2019 en Denver. Foto: AP

Dirk Nowitzki no quiere Tour de Despedida. Dwyane Wade disfruta del suyo. Al final de la temporada 2018-19 ambos dirán adiós al juego que tantos les ha dado y al que tanto ellos han contribuido. Una verdadera pérdida para el básquetbol.

En honor a la verdad, Nowitzki no ha revelado sus intenciones de retirarse de manera pública, pero todos en Dallas entienden que cuando se acabe su contienda número 21 en la NBA, el alemán colgará su jersey y esperará que le construyan su estatua en Dallas, como Wade tendrá la suya en Biscayne Boulevard.

Todo esto vendrá a la mente cuando Wade visite a los Mavericks por última vez en su carrera y se repasen la victoria de Miami –con Shaquille O’Neal a bordo- en la Final del 2006, y la de Dallas en la Final del 2011, justo en el primer año de LeBron James y su Big Three.

Wade fue la clave de aquel primer título del Heat, Nowitzki el corazón del grupo texano en su momento cumbre. El Salón de la Fama los aguarda a ambos a su debido tiempo, en primera boleta y sin preocupaciones. A las leyendas no se les niega el paso ni el mérito.

Pero existe una diferencia fundamental que se advierte en el rastro de esos retiros. Wade no tiene a quién pasarle su antorcha. A ratos ha sido, incluso, el mejor jugador de Miami en esta temporada, lo que es un testamento de su talento y una confirmación de la mediocridad que le rodea.

Nowitzki, en cambio, ha encontrado un heredero perfecto, deportiva y geográficamente en Dallas. Y aquí entra en la escena el nuevo prodigio de Europa: el esloveno Luka Doncic.

Debutó con el Real Madrid con apenas 16 años, el más joven en la historia del prestigioso club español, y a los 18 se convertía en campeón de la Euroliga, sumando de paso los premios de Más Valioso de ese circuito y Más Valioso de la Final.

Poco después era firmado por Dallas y hasta el momento ha cumplido su promesa con 20.8 puntos por juego, además de 5.5 asistencias y 7 rebotes. Por momentos Doncic recuerda a aquel Wade que sacó de la oscuridad a Miami y le devolvió la esperanza, el que hizo posible las llegadas de O’Neal y James. También los campeonatos.

Quizá la promesa de Doncic no se vea tanto por lo tremendamente difícil que es la Conferencia Oeste y la brillantez de otras estrellas, pero este chico, como dicen en inglés es “the real, deal’’. Su coach, Rick Carlisle, lo está llevando con mano firme para que no se malogre.


¿Y por Miami quién? ¿Quién recogerá el batón de Wade y le devolverá la alegría a su afición? ¿Habrá algún Luka Doncic por ahí, escondido en el futuro Draft? No pocas voces en los foros de aficionados piden que el Heat se autoaniquile en sus opciones de playoffs para aspirar a mejores prospectos. Es deportivamente inmoral la idea del hundimiento a propósito, pero como diría Maquiavelo, este horrible fin justifica el medio.

Así que vale la pena ver esta joya del recuerdo en que se puede convertir este miércoles el juego entre Miami y Dallas, con ovaciones para Wade y Nowitzki, pero espere a ver quién se roba el espectáculo por los de casa y recuerde este nombre: Luka Doncic.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.


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