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El dilema de Miami con Whiteside: cambiarlo o hacer que cambie

HASSAN WHITESIDE intenta explicarle al coach Erik Spoelstra lo sucedido en la falta que le hizo salir del partido el martes en la noche contra los Spurs.
HASSAN WHITESIDE intenta explicarle al coach Erik Spoelstra lo sucedido en la falta que le hizo salir del partido el martes en la noche contra los Spurs. pportal@elnuevoherald.com

La gente no cambia. Esencialmente uno va recogiendo cosas por el camino para incorporarlas a la vida, pero el centro de gravedad de una persona permanece intacto para bien o mal hasta el resto de los días. Las historias de redención son pocas y más bien la excepción que la regla. Están ahí para vender libros y películas.

El capital de esperanza que trajo el descubrimiento de Hassan Whiteside se está agotando de manera brutal. Y el hecho de que el equipo le haya enviado a su casa -él quería hablar con la prensa- después de que le expulsaran el martes en el juego contra San Antonio dice más que lo que esconde.

Miami no opera de esa forma, no tira a los suyos por debajo del automóvil, pero si Whiteside termina esta temporada en la Arena American Airlines se deberá más a falta de ofertas que a deseos de provocar un cambio, porque la escritura está en la pared y la cara de Pat Riley, sentado en su butaca de cuarta fila, era todo un poema. Después de todo, ni él mismo puede descifrar este enigma de más de siete pies.

Los números de Whiteside son de pararse y aplaudir con 12 puntos, 11 rebotes y casi cuatro bloqueos por juego. Las estadísticas que no se anotan, las del carácter, lo están encasillando como ese jugador díscolo que carece de sentido común y pierde la paciencia y, de paso, cualquier traza de liderazgo.

No puede ser que lo que parecía una banal lucha por un rebote contra un jugador casi desconocido como Boban Marjanovic se convierta en una falta flagrante, ni que cualquier pitazo en contra sirva de motivo para gestos infantiles y mini pataleos. No es la primera vez que sucede, ni será la última. La gente no cambia.

"Le toca jugar una vez por semana y es demasiado inconsistente para mi gusto'', comentó en la transmisión de TNT Charles Barkley, quien sabe bien de personajes difíciles, cuando aún Whiteside no había sido expulsado. "El es el único que puede llevarlos a los playoffs, y creo que es muy inconsistente para eso''.

La pregunta que cabe con Whiteside no puede ser otra que esta: ¿se le debe dar un contrato multianual y grueso en espera de tiempos mejores o se le debe dejar partir y enfocar los cañones hacia otros agentes libres?

Todo apunta a que la situación financiera, luego de los contratos a Chris Bosh, Goran Dragic y la renovación de Wade, no es la mejor para el mercado del 2017, pero Pat Riley ha demostrado en el pasado que puede hacer lo imposible para remodelar el rostro del Heat.

Nadie puede ponerse en la piel del presidente, pero a juzgar por las palabras de su protegido, Erik Spoelstra, la suerte del mercurial centro ya está echada, si no ahora para el 18 de febrero, al menos para la nueva temporada.

"No estamos de acuerdo con ese tipo de jugada'', apuntó el coach de Miami sobre la acción de Whiteside. "Ya hemos pasado por lo mismo con él varias veces. Es una jugada decepcionante. No es básquetbol''.

Uno nota que esta vez no habrá perdón. Hay que escuchar a Bosh, a Dwyane Wade, hay que ver las caras en el vestidor para notar que si antes se le achacaba todo a errores de juventud ahora se le juzga en la opinión del equipo como un adulto irresponsable. Si Whiteside permanece más allá de este 2016 en Miami será obra de un milagro o de una estupidez. Y es que la gente no cambia. El tampoco.

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