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Empezó lento y terminó a todo tren. Yoel Romero mereció mejor suerte ante Paulo Costa

Paulo Costa promete KO a Yoel Romero, ¿veremos si retira al súper veterano?

Paulo Costa y Yoel Romero se enfrentarán este sábado en Anahaim, California, como coprotagonistas de la noche UFC 241 donde Daniel Cormier defenderá su título pesado contra Stipe Miocic.
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Paulo Costa y Yoel Romero se enfrentarán este sábado en Anahaim, California, como coprotagonistas de la noche UFC 241 donde Daniel Cormier defenderá su título pesado contra Stipe Miocic.

Empezó lento y terminó a todo tren. Típico de Yoel Romero. Comenzó como un miura y finalizó con el rostro ensangrentado. Para nada Paulo Costa. El combate en la división mediana no pudo ser más entretenido, pero el resultado fue saludado con un abucheo constante de parte del público.

El de Brasil se llevó una decisión unánime que dejó poco satisfechos a muchos que consideraron mejor una victoria de Romero o al menos un empate, porque el de Pinar del Río fue de menos a más e hizo méritos para que el veredicto fuera muy diferente en la pelea de la UFC 241 en Anaheim, California.

“Yoel Romero es una bestia’’, bufó Costa, mientras intentaba acallar los gritos de la afición. “Quiero demostrarles a todos quién es el futuro campeón y esta fue una gran pelea’’.

Sin duda, el triunfo sobre el cubano le abre las puertas a un potencial enfrentamiento contra el vencedor en octubre entre el campeón Robert Whittaker y el retador Israel Adesanya, pero quedará en el aire si era realmente valedero este éxito contra uno de los mejores en la división mediana.

Costa salió impetuoso e impresionante en el primer asalto, aplicando presión constante, llevando a Romero a utilizar la cerca como refugio de su tremendos golpes que, incluso, estremecieron al cubano en cierto momento, aunque también recibió buenos impactos en ese intercambio.

Todo indicaba que Costa estaría en condiciones de poner fin al combate en el segundo asalto y ciertamente dominó los primeros minutos, pero Romero comenzó a utilizar su depurada técnica de boxeo y mezcló jabs con rectos de derecha que impactaron el rostro del sudamericano.

Casi sobre la hora, Romero logró un takedown sobre Costa que le pudo haber ganado el asalto, aunque quizá no llegase justo a tiempo para contar en las boletas, dejando todo listo para el tercero y último, donde el antillano suele lanzar las reservas finales de energía y ganar sus encuentros.


Y como era de esperar, los cinco minutos del cierre llevaron en su mayoría el sello de Romero, mientras el rostro de Costa se iba amoratando por los golpes y se le advertía la respiración por la boca. Ese asalto debió significar el empate o la victoria del medallista de plata olímpica.

Costa probó ser, sin duda, un contendor de valía, pero Romero demostró que a sus 42 años sigue siendo un guerrero de élite y para tomar en cuenta en la UFC. ¿Es el fin de la leyenda de dos siglos? Para nada. Todavía no ha dicho la última palabra y desde ya todos esperamos su próxima pelea.


Más allá de todo lo bueno que le ha pasado, Romero ha llevado su cuota de mala suerte. Pudo haber sido campeón, pero primero Michael Bisping nunca le dio oportunidad, alegando la falacia de los esteroiedes, y luego le robaron en su segundo encuentro contra Whittaker.

Tal vez deba contentarse con el título de mejor gladiador sin corona. Que no le sirve ni de consuelo, pero al menos es algo.

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