Quemado, así se sintió un campeón del mundo de la UFC tras pelear con el tren de carga cubano
Quemado, física y mentalmente. Así comenzó a sentirse Robert Whittaker después de su segundo combate contra Yoel Romero. No lo sabía en ese momento, pero era el principio del fin de su reinado en la división mediana de la UFC. Poco después cedería su faja ante Israel Adesanya.
Whittaker confesó su vía cruces en un programa de la cadena ESPN y reveló que solo ahora había recuperado la chispa del guerrero, declarándose listo para volver al octágono cuando el circuito de artes marciales mixtas presidido por Dana White le asigne un puesto en su programación.
Pero nadie mejor que Whittaker para asimilar el significado de una pelea contra el Soldado de Dios, quien estuvo muy cerca de ganarle en ese segundo encuentro en junio del 2018, cuando cayó por decisión dividida y generó una polémica que aún continúa entre los fanáticos.
El australiano habló de depresión, de sentirse sin fuerzas ni deseos, de no disfrutar de los campamentos de prácticas ni de querer compartir gimnasios con otros guerreros de la UFC. Describió ese proceso, gráficamente, como estar quemado por dentro y por fuera.
“Comencé a sentirme así después de la segunda pelea contra Yoel Romero...cosas que pasaron en el medio hicieron todo peor’’, explicó Whittaker. “Una lesión abdominal se produjo. Debido a eso, la necesidad de pelear creció, pero el deseo de hacerlo decreció’’.
Si Whittaker ganó el primer encuentro ante Romero en julio del 2017 por decisión unánime al rematar mejor en los últimos asaltos, el cubano administró mejor su cardio en la segunda cita y pareció haber hecho suficiente mérito para llevarse la victoria.
Ambas peleas vivieron ritmos diferentes, pero la segunda resultó un choque brutal, del cual Whittaker saldría con un rosario de lesiones que no solo le sacaron de circulación unos 14 meses, sino que le dejaría -ahora lo sabemos por sus propias palabras- sin el ánimo para defender su faja en octubre del 2019 contra Adesanya, quien le venció por nocaut.
La suerte (o mala suerte) de Whittaker al medirse frente a Romero -ahora con 43 años - también la sufrieron igualmente figuras como Luke Rockhold y Paulo Costa, los cuales salieron con secuelas físicas de aquellas batallas contra el veterano de Pinar del Río.
Costa, quien venció a Romero de manera controversial, recién en febrero del 2020 regresó a los gimnasios con la mira puesta en Adesanya, mientras que Rockhold debió esperar 15 meses desde su pelea contra el cubano para retornar en su derrota de julio del 2019 ante Jan Blachowicz.
Fue el propio Rockhold quien al terminar su lidia con Romero dijo haber chocado “contra un tren de carga’’. Pero quien definió lo que significa medirse al cubano fue Jorge Masvidal al expresar que “nadie es el mismo después de pelear con Yoel Romero’’.
Eso es lo que ahora nos revela Whittaker, aunque siempre lo sospechamos.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de abril de 2020, 9:38 a. m..