Valiente y tenaz, editor de Golazo da la batalla por su trabajo y por su vida
Para Ricky Ballester, de 62 años de edad, editor del periódico Golazo en el sur de la Florida desde hace 34 años, el 2020 es un año de perros, pero pese a todo el látigo que le ha caído encima no pierde las esperanzas y promete seguir luchando hasta el último minuto del juego por la vida.
Hace una semana le diagnosticaron un cáncer de riñón, que se ha extendido al hígado.
La noticia lo descolocó, pero gracias a la inmensa ayuda de sus hijos Ricky Jr. (27) y Karina (22), de sus seis hermanos y el apoyo de familiares y amigos, Ricky encarriló sus energía y ahora se encuentra en pleno proceso de exámenes y pruebas para saber cuál es el tratamiento más eficaz para él.
“Apenas empezado el 2020, el 5 de enero, murió mi madre”, comentó Ballester. “Se llamaba Gloria y todos los sábados salíamos a comer. Yo le decía: ‘son los sábados de Gloria’. Al morir, me dejó una cartita y me escribía: “te voy a extrañar, sobre todo los sábados de Gloria”.
Luego se desató la pandemia del coronavirus que al igual que para muchos negocios fue devastador para Ricky porque tuvo enormes dificultades para conseguir anuncios publicitarios para Golazo, pues sus principales clientes son los restaurantes latinos. Pese a ello, nunca dejó de publicar la edición impresa semanal.
Para colmo, el 5 de junio pasado, su sobrino político Juanma Linares, camarógrafo español de apenas 41 años de edad, radicado en el sur de la Florida e hincha reconocido del Real Betis, murió tras un fulminante infarto al corazón.
“Y ahora esto”, exclamó Ballester, en referencia al mal que le detectaron. “Siempre he sido un luchador y ahora lo voy a ser mucho más para salvar mi vida. En estos momentos me encuentro en todos los preparativos para relanzar la página web de Golazo, lo cual me tiene muy motivado. Sigo luchando en mi trabajo y en mi vida personal”.
Hombre metódico, tenaz y alegre, llegó a Estados Unidos en 1982 luego de haber durado apenas un año en la escuela de oficiales de las Fuerzas Aéreas del Perú. Su padre era coronel en dicha institución y lo había encaminado por esa ruta, pero Ricky se dio cuenta muy rápido que eso no era lo suyo.
Emigró a Estados Unidos lleno de sueños en sus maletas. Se afincó en Florida y trabajó en mil oficios, en una fábrica como empaquetador de nueces, en una compañía que administraba carga para camiones y en otras cosas más.
En sus momentos libres no se perdía ninguna actividad deportiva en el área de Miami. Y decidió buscar trabajo en un medio periodístico.
“Por entonces estaba la Radio Latina en Broward y fui a pedir trabajo”, recordó Ballester. “Me dijeron que les presentara una entrevista”.
Ballester pensó que su mejor introducción en el mundo deportivo y periodístico sería con una entrevista a Teófilo “Nene” Cubillas, quien había sido ídolo con los Strikers de Fort Lauderdale, en la época dorada del fútbol en Estados Unidos, y además había anotado 10 goles en mundiales.
“El ‘Nene’ me ayudó y accedió de inmediato a concederme la entrevista”, comentó Ballester. “Le presenté la grabación al entonces director de la radio Tony Miranda, y apenas escuchó la voz de Cubillas me dijo sencillamente: ‘Empiezas mañana’”.
Al año siguiente la situación económica en la emisora hizo crisis y Ballester convenció al vendedor de publicidad de la radio para hacer un periódico deportivo.
Ballester jamás había trabajado en un periódico, pero tenía entusiasmo, amaba el deporte y estaba dispuesto a sobrevivir en la actividad que le gustaba.
En septiembre de 1986, Golazo salió a las calles. Era semanal y gratuito. Se financiaba con la publicidad. En su mejor época alcanzó una circulación de veinticinco mil copias por edición.
Golazo permitió a Ballester ganarse un espacio en el ámbito deportivo en el sur de la Florida.
En 1993 fue contratado por Telemundo para trabajar en el programa De gol a gol junto con Jorge Ramos, de ESPN Deportes.
Tres años después, Telemundo lo promovió para su filial en Chicago.
“Estaba feliz en la Ciudad de los Vientos”, comentó Ballester. “Mi hija Karina había nacido en Chicago, pero el clima no le acentaba y sufría problemas bronquiales. En el 2000 recibí una muy tentadora oferta del canal canadiense 24 horas de fútbol para abrir una estación en Miami. Pensé que ese cambio le caería de manera estupenda a mi hija y el dinero que me ofrecían era irrechazable”.
A los pocos meses, el canal canadiense se quedó sin fondos y Ballester, quien había dejado Golazo a cargo de su hermano Raúl, retomó la riendas del periódico.
En todo este tiempo, Ballester tuvo la oportunidad de cubrir los acontecimientos deportivos más importantes en el sur de la Florida, como el Miami Open de tenis, El Clásico Barcelona vs. Real Madrid en el Hard Rock Stadium y a las selecciones de Brasil, España, México, Colombia, Chile, Perú y Venezuela entre otras.
También cubrió personalmente cinco mundiales: Italia 1990, Estados Unidos 1994, Corea del Sur-Japón 2002, Alemania 2006 y Rusia 2018.
Su mayor legado, sin embargo, es mantener Golazo durante más tres décadas en un medio tan diverso como el sur de la Florida, con pasiones tan encontradas como las del fútbol, donde por ejemplo las rivalidades entre brasileños y argentinos, peruanos y chilenos, colombianos y venezolanos, hondureños y salvadoreños, entre otras, son irreconciliables.
“El único secreto ha sido ser responsables, trabajadores y veraces”, explicó Ballester. “Somos serios, puntuales y pensamos en la comunidad, por eso damos un poquito a cada uno”.
Una de las hermanas de Ballester abrió una cuenta en gofundme para poder afrontar los costosos gastos médicos que significan para el destacado periodista esta dura batalla contra el cáncer.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de agosto de 2020 a las 10:06 p. m..