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Cineasta cubano lleva a la pantalla clásico del teatro de la isla


Enrique Molina y Alina Rodríguez (al centro) protagonizan la tragicomedia ‘Contigo pan y cebolla’.
Enrique Molina y Alina Rodríguez (al centro) protagonizan la tragicomedia ‘Contigo pan y cebolla’. J.C. Cremata

La versión de un clásico de la escena cubana llega a la pantalla del Teatro Tower del Miami Dade College de la mano de su director Juan Carlos Cremata.

Contigo pan y cebolla, filme basado en la tragicomedia homónima del dramaturgo Héctor Quintero (1942-2011), se exhibirá el lunes 20 con la presencia del cineasta residente en La Habana.

El elenco está encabezado por Alina Rodríguez, Enrique Molina, Alicia Bustamante, Carlos Solar, Natalia Tápanes, Edith Massola y Osvaldo Doimeadiós. El programa del Tower también incluye el cortometraje de Cremata En fin, el mal, que pertenece a la serie Crematorios. Ambas películas tendrán subtítulos en inglés.

“La idea de llevar al cine Contigo pan y cebolla la veníamos ‘cocinando’ desde hacía un tiempo”, dijo Cremata a el Nuevo Herald. “Recuerdo que Héctor me había comentado el interés de Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996, Memorias del subdesarrollo, Fresa y chocolate, etc.) de llevarla al cine en los años 1960, durante el apogeo de la obra, y la amarga decepción que este sintió cuando tuvo que enfrentar el criterio de un burócrata del ICAIC (Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos) a quien le parecía ‘demasiado costumbrista’ ”.

Cuando Quintero falleció, el cineasta consideró que el mejor homenaje a la trayectoria del “comediógrafo cubano más importante después de 1960” era plasmar en el cine su trabajo más conocido.

Contigo pan cebolla cuenta los apuros de una modesta familia habanera que lucha por sobrevivir a mediados de la década de 1950.

Pese a que la historia pudo haberse ambientado en la Cuba de hoy, porque el conflicto sigue vigente, el cineasta de 54 años prefirió recrear la época en que transcurre el argumento original valiéndose de impecables diseños, de escenografía y vestuario, y un tratamiento fotográfíco colorido que remite a viejas postales.

“Lo hice precisamente para demostrar que estamos en el mismo punto, que no hemos avanzado casi nada, que seguimos arrastrando las mismas vicisitudes, conservando las mismas apariencias y ocultando nuestras miserias”, señaló Cremata, que recuerda que muchos espectadores en Cuba salían del cine pensando que “hoy estamos peor que en aquel entonces, contando los quilos para realizar nuestros sueños”.

“Situar la película en los años 1950 fue como viajar a una época en que, pese a los problemas, no se perdía la capacidad de soñar, que ahora cada vez se hace más difícil”, explicó el director, cuya filmografía incluye Nada (2000), Viva Cuba, El premio flaco (2010) –basada en una obra de Quintero– y Chamaco (2012).

Al referirse a los mayores retos que enfrentó durante la filmación, el cineasta mencionó la falta de recursos y el desmoronamiento de ciertos lugares como el famoso centro comercial la Manzana de Gómez, uno de los escenarios que se aluden en la obra.

“Tener que filmar casi toda la película en un estudio improvisado hizo que recurriéramos a la imagen digital”, agregó Cremata, que siempre ha afrontado las carencias con “imaginación, creatividad y el deseo de hacer realidad algunos de nuestros sueños”.

El cineasta comenzó su vida profesional en la televisión cubana al lado de la directora Iraida Malberti, su madre, con la cual colaboró en las series para niños Y dice una mariposa y Cuando yo sea grande. Tras reencontarse con ella en las películas Viva Cuba y El premio flaco, Malberti fungió de codirectora en Contigo pan y cebolla.

“Mi madre es una de las mayores y más respetadas especialistas en el trabajo con niños en Cuba y era lógico que se vinculara a Viva Cuba, un proyecto intrínsecamente familiar en el que participaron mi hermano mayor y mis primos”, recordó Cremata. “En el El premio flaco ella se encargó de cuidar a los actores jóvenes y mis espaldas. Pero en Contigo… su presencia fue esencial en la reconstrucción de una época que no viví y que fue parte de su más querida juventud”.

Al referirse al corto En fin, el mal, el director dijo que lo realizó en ocho días con muy bajo presupuesto.

En la trama, los parientes de un dirigente político extremista acuden a su funeral para recriminarle su intolerancia.

El elenco está conformado por Miriam Socarrás, Carlos Solar y Beatriz Viñas, entre otros.

“Lo curioso es que mientras filmábamos los técnicos se preguntaban si aquello había sido ‘autorizado’; y alguien predijo que sería una película que nadie vería en el cine, pero que todos la tendrían en su casa, tal como ocurrió”, evocó el director, que cuando quiso estrenarla tuvo “un fuerte y decidido rechazo de quienes deciden lo que se muestra o no, aunque ahora ‘la censura no existe’ ”. El corto salió a la calle en copias pirateadas.

“Me resulta gracioso que cuando la gente me grita a toda voz ‘me gustó tu película’ se está refiriendo a Contigo pan y cebolla. Pero si lo hacen en voz más baja es en alusión a En fin, el mal”, comentó Cremata, quien se considera mucho más transgresor en los montajes teatrales que hace con su grupo El Ingenio, que en el cine.

“Pero el alcance del teatro no es tan grande como el del cine”, afirmó. “Por eso los censores tienen los ojos más puestos en la gran pantalla, y aunque han tratado de controlarla, siempre se les escapa algo. En el teatro te dejan hacer las cosas pero no te promocionan. En cambio, en el cine puede que hagas algo, pero no te lo proyectan”, afirmó el cineasta, quien sostiene que “uno no hace el cine que quiere, sino el que puede y lo que hay es que querer mucho lo que se puede hacer”.

Sobre el rumbo que están tomado las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y la influencia que pudiera tener en los cineastas cubanos, su relación con el ICAIC y el aumento de las producciones independientes, Cremata dijo que no se atreve a especular sobre un proceso que le parece “muy complejo”.

“Pero desde hace rato lo más interesante y atrevido se produce fuera del ICAIC, que ha quedado como un ente amorfo, raro, sin visión de futuro, y que ha perdido su impronta en la sociedad cubana, su valentía, su protagonismo, como sucede con el cine en casi todas partes”, enfatizó.

“Definitivamente, algo sucederá y ojalá sea cuanto antes, porque ya estamos muy cansados de la misma historia”, concluyó.

Estreno en Miami de ‘Contigo pan y cebolla’ y ‘En fin, el mal’, lunes 20, 8:30 p.m., en Teatro Tower del Miami Dade College, 1508 SW 8 St., (305) 237-7806 o www.towertheatermiami.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Cineasta cubano lleva a la pantalla clásico del teatro de la isla."

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