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Beatriz Valdés se enfrenta al silencio en las tablas de Miami

Beatriz Valdés regresa a las tablas de Miami

Beatriz Valdés, Zully Montero, Yani Martín, Laura Alemán y Alina Robert hablan sobre ‘Estaba en casa y esperaba a que llegara la lluvia’, la producción de Arca Images que ocupará el On Stage Black Box Theater del Miami Dade County Auditorium.
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Beatriz Valdés, Zully Montero, Yani Martín, Laura Alemán y Alina Robert hablan sobre ‘Estaba en casa y esperaba a que llegara la lluvia’, la producción de Arca Images que ocupará el On Stage Black Box Theater del Miami Dade County Auditorium.

Beatriz Valdés no es del tipo de mujer que suele permanecer callada por mucho tiempo. Pero cuando su personaje se lo exige es capaz de sumergirse en el más profundo silencio durante horas y dedicarse a observar todo lo que ocurre a su alrededor.

Así lo ha hecho desde siempre y lo está haciendo ahora en Estaba en casa y esperaba a que llegara la lluvia, drama del actor y director francés Jean-Luc Lagarce (1957-1995) que, bajo la dirección de Larry Villanueva, ocupará el On. Stage Black Box Theater del Miami Dade County Auditorium durante dos fines de semana.

La actriz cubana comparte cartel con Zully Montero, Yani Martín, Laura Alemán y Alina Robert, quienes encarnan cinco mujeres –La Abuela, La Madre y sus tres hijas– a la espera de El Joven Hermano, el único varón de la familia que partió desde hace mucho tiempo. Entretanto, cada una lo reconstruye a su manera con sus recuerdos, dispersos en la voluptuosidad de sus palabras y en los silencios.

“Yo interpreto a La Madre que, como el resto del clan, recibe finalmente al hijo pródigo que ha imaginado como un héroe y que retorna a la casa para morir”, explicó Valdés a el Nuevo Herald, feliz por regresar a las tablas luego del éxito de La verdadera historia de Pedro Navaja. “Ella es la cabeza de un núcleo que se estira, rueda y se arrastra por las paredes de un volcán, que ama y odia a la vez con la misma pasión e intensidad. Es tan rigurosa como tierna”.

Al referirse a los retos que enfrentó para entender al personaje, Valdés expresó que su silencio y la capacidad para habitar su pensamiento fueron los mayores.

“Ha sido una gloria trabajar con este elenco de actrices tan talentosas y atrevidas, para las que jugar a crear, representa una manera de darle sentido a nuestras vidas, y más aún con un director experto, como Larry Villanueva, que con poder, sabiduría y gracia, nos condujo a rescatar unos personajes inmersos en una historia muy rara que fuimos descifrando hasta convertirlos en asequibles y comunes”, añadió la actriz. “Pero para que todo esto se concretara fue vital el concepto escenográfico de Nobarte, que nos permitió movilizar lo estático, creando un laberinto perfecto por donde transitan los personajes libremente”.

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Beatriz Valdés, con Alina Robert en sus brazos, recibe indicaciones del director Larry Villanueva durante un ensayo de ‘Estaba en casa y esperaba a que llegara la lluvia’. / Cortesía Yunier Durán

El binomio integrado por Jorge Noa y Pedro Balmaseda concibió una estructura que lo mismo podría significar una casa, un manicomio que una cárcel. En cuanto al vestuario, una suerte de uniformes de reclusas, se diseñó para realzar la atmósfera claustrofóbica que prevalece a la largo de la trama.

“Pienso que la obra gustará al público porque es una propuesta delirante que no deja tregua ni respiro, que impacta por su virtuosismo y fascina por lo que yo califico como ‘la belleza de lo terrible’. Es el tipo de espectáculo que el espectador se lleva consigo a su casa”, señaló. “Por eso hay que agradecer a la productora Arca Images por atreverse siempre a lo imposible e invitarme a la aventura”.

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Beatriz Valdés interpreta a una madre a la espera de su hijo en el drama ‘Estaba en casa y esperaba a que llegara la lluvia’ . Cortesía Arca Images

Tras residir en Venezuela por espacio de dos décadas la actriz se estableció en Miami desde hace seis años. Durante esta etapa ha participado en los montajes de El cartero, Monólogos de la vagina, Visa para un sueño, La verdadera historia de Pedro Navaja y la telenovela Santa diabla. Como directora su portafolio incluye Brujas, La hija del general, El beso del jabalí y un concierto de la cantautora Gema Corredera.


“Llevo seis años en Miami, una ciudad difícil de aprehender, de hacerla propia, donde existe un abanico de posibilidades escurridizas”, reconoció. “Miami es como un vitral que contiene todos los colores, separados por bordes que le impiden juntarse entre sí. Es tan ‘ancha y ajena’ que se me pierde. Pero yo sigo insistiendo”.


Sobre su vida en Caracas, Beatriz dijo que fue una etapa llena de “experiencias enriquecedoras” en la que conoció a muchísimas personas valiosas que la hicieron sentir “completa”.

“Curiosamente, en Venezuela puse a prueba mi capacidad de riesgo. Como toda inmigrante, eché mano a mis recursos para conquistarla, y lo logré”, dijo la artista, quien durante ese lapso protagonizó 16 telenovelas, 11 temporadas teatrales y varias producciones cinematográficas. Entre otros títulos, Manuela Sáenz, la libertadora del libertador (2000), que la situó en los primeros lugares de popularidad en ese país.

¿Añoras Cuba?

“Extraño a mi familia, a mis amigos, al malecón, a los recuerdos de mi infancia y de mi juventud, y por supuesto a mi público, que gracias a La bella del Alhambra, aquella película que me consagró hace 30 años, aún me mantiene vigente”, dijo al despedirse.

‘Estaba en casa y esperaba a que llegara la lluvia’. On. Stage Black Box Theater del Miami Dade County Auditorium. Funciones: Desde 1 hasta el 11 de agosto. Funciones: jueves, viernes y sábados, 8 p.m. Domingos, 2 p.m. Boletos: $20 (general) y $15 (estudiantes, personas de de la tercera edad y grupos de más de 10). Informes: 786- 327-4539 y www.arcaimages.org. (Las presentación es español con traducción simultánea en inglés)
Arturo Arias-Polo cubre teatro, televisión, música popular y cine, entre otros temas relacionados con la vida cultural de Miami. Es graduado de la Universidad de la Habana.
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