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‘¡Divide y vencerás!’, la fórmula victoriosa de Trump

El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump se preparan para abordar el avión presidencial Air Force One, el viernes 14 de febrero de 2020, en en la Base Aérea Andrews en Maryland.
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump se preparan para abordar el avión presidencial Air Force One, el viernes 14 de febrero de 2020, en en la Base Aérea Andrews en Maryland. NYT

Es una de las frases más cliché que pueda uno recordar: “divide y vencerás”, la máxima latina “divide et impera” y sus variantes, que fueron utilizadas por Julio César en el mundo romano y luego por Napoleón en toda Europa.

Sin embargo, también sucede ahora, en muchas partes del mundo, con el Brexit, en el Reino Unido, con los catalanes en España, y en Estados Unidos por el magistral Trump, que le ha hecho guerra a Nancy Pelosi, jefa del Congreso, y la ha movido a la rabia. Ya la gente está vociferando por ahí que acaben con el Congreso. Y eso son unos cuantos entre el público, que quizás no se den cuenta de que pueden acabar con el sistema de gobierno que más ha triunfado en el mundo, aunque tenga sus errores y dificultades.

Porque la Constitución norteamericana estableció un sistema de división de poderes para permitir que venza el público, no el que vive en la Casa Blanca, ni los jueces del Supremo, ni ninguna de las dos Cámaras. Y siempre ha habido un respeto innato entre los que participan de este modo de legislar, ejecutar y juzgar. Y ahora en vez de la civilidad está triunfando la ira, el rencor, la venganza, sin ninguna templanza en ese ardor.

Hace unos días vi por PBS una presentación de Frontline titulada America’s Great Divide from Obama to Trump, de mediados de enero, que está aún en el sistema de Internet.

En la segunda parte se refieren a la historia del presidente Trump, desde sus inicios como candidato, cuando en vez de llamar a la unión en sus discursos, su proceder fue siempre desatar los fueros internos de la desunión.

Esto lo atestigua de modo preciso en este documental el que fue jefe de Breitbart News, Steve Bannon, uno de sus primeros consejeros y jefe de campaña en 2016. Él dice que se preparaban para hacer la publicidad dependiendo de los ataques directos de Trump a quienes lo desafiaban.

En el caso de Megyn Kelly, por ejemplo, la amenazó en las entrevistas del debate de Fox News: “Megyn, he sido muy amable contigo, pero quizás no lo seré, basándome en la forma que me has tratado”. Y luego describió las preguntas de la periodista enfrente del público como que “se podía ver que le salía sangre por los ojos, por todas partes...”. (Lo que era típico: aludir a una mujer que molesta en los negocios, diciendo que estaba menstruando. Como si esa no fuera la forma en que todas las madres son aptas para tener a sus desagradecidos hijos.)

Y Kelly tenía tres niños, que empezaron a ser amenazados por lo que siguió después, una repetición de insultos y atropellos contra ella en la publicidad de Trump.

¿Cuál fue la única pregunta que Megyn le hizo al candidato para perder su carrera como periodista? Que si era apto para presidente después de insultar a diferentes mujeres, con nombres despectivos “cerdas, gordas, perras, guarras, y animales asquerosas”. Bannon dijo que hubo 20 reportajes en los medios sobre la lucha entre Kelly y Trump, y todo eso le dio más publicidad a él. Entonces le aconsejó que explotara los enfrentamientos a propósito, para ocupar todas las noticias. “He loved it” (Le encantó), dijo Bannon.

“Las cámaras de CNN están en vivo, tengo que inventar otro discurso, porque si no, me repiten en distintos lugares, digan si están de acuerdo con los medios, aplaudiendo, y si no, abucheando”, y el público, por supuesto, abucheaba, para obedecerle. Y los medios hicieron igual que los republicanos del Senado, se sometieron al poder carismático de Donald Trump, poniendo siempre sus discursos en vivo.

Ha sido un lavado de cerebro total. Con fórmulas que él no inventó, sino que aprovechó, como Twitter, los medios sociales, y la política como reality TV, al estilo de The Apprentice. No en balde ha dicho tantas veces en la Casa Blanca “You are fired!” (­¡Estás despedido!).

Bannon sigue defendiendo a Trump, a pesar de que tuvo un alejamiento en 2017, y de que el Presidente actual no le es leal a nadie, ni a sus propios hijos. Es obvio que los ha apartado de su alrededor. Mucho menos le es fiel a los que lo aconsejan, ni a la Constitución que juró servir.

“Nobody is going to mess with us” (“Nadie va a meterse con nosotros”), comentaron entonces durante su campaña. Y ahora lo siguen diciendo él y Bannon, “que él tiene derecho a hacer lo que le dé la gana”.

Como dice en David Brennan en Newsweek, en su artículo del 13 de febrero, “Trump se siente intocable, ahora que comprende el poder total de la presidencia, según dicen los consejeros y aliados”.

Y mis amigos que votan por Trump no se acuerdan del síndrome narcisista y megalómano de Fidel Castro y Hugo Chávez, que echaron a perder sus vidas y las de sus conciudadanos.

Ninguno de ellos pensó que sería posible. Nadie quiso escuchar.

Escritora cubana. Correo:

olconnor@bellsouth.net.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2020, 1:35 p. m. with the headline "‘¡Divide y vencerás!’, la fórmula victoriosa de Trump."

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