El legado de las leyes Jim Crow y como continúa la discriminación en EEUU | Opinión
Estamos en un mes dedicado a la historia afroamericana en Estados Unidos (Black History Month). ¿Y el resto del año es de los blancos?, me pregunto. La distinción existe obviamente porque los negros han sido y siguen siendo postergados y maltratados en Estados Unidos.
Estas reflexiones las provocan comentarios —muy privados por cierto—, acerca de por qué tenemos que “restituir” lo que hicieron nuestros ancestros hace 400 años, trayendo esclavos africanos a América. La razón es que un color diferente de piel ha contribuido a que su discriminación no haya cesado totalmente nunca, a pesar de su emancipación por el presidente Abraham Lincoln en 1863.
En algunos casos, a veces parece que todavía siguen las leyes Jim Crow, que seguían el lema “separados pero iguales”, comenzadas en el siglo XIX y en vigencia hasta la mitad del siglo XX.
Eran tan específicamente discriminatorias que fueron un modelo para Adolfo Hitler y su partido nazi contra la minoría que les molestaba en Austria y Alemania, la de los judíos.
La bandera confederada, que aparece en muchas protestas recientes incluyendo la insurrección y asalto del Capitolio del 6 de enero, se refiere a esa infamia.
“Los que conocemos este país sabemos que el evento más importante de su historia fue la Guerra Civil y el futuro de una Reconstrucción que quedó ‘huérfana’ a partir del asesinato de Lincoln”, afirma Adriana Bosch, autora de documentales sobre los presidentes Grant, Carter, Reagan y Eisenhower, y el dictador Fidel Castro, mostrados en la cadena PBS. “No se puede ver todo desde el eje de izquierda vs. derecha, hay otro eje: el de la lucha por la supremacía de la raza blanca y el restablecimiento de los valores del Sur Confederado”.
Antes de terminar la Guerra Civil, Lincoln insistió en que el Congreso pasara la Enmienda 13 a la Constitución para ratificar de manera legal la libertad de los esclavos. Por eso Steven Spielberg escogió para su genial filme, Lincoln, inspirarse en el libro de Doris Kearns Goodwin, que enfoca su biografía sobre Lincoln en esa lucha legal tan decisiva entre los dos partidos (mostrándose esta semana en HBO).
Los estados del Sur tenían una economía basada en la mano de obra de los esclavos en sus plantaciones. Y cuando les forzaron a darles la libertad se vengaron creando leyes cada vez más duras contra los afroamericanos, y a favor de la preeminencia y el poder de los blancos.
“Se institucionaliza en el Sur la discriminación a partir de [la decision del Tribunal Supremo] Plessy vs. Ferguson [1896], crece el KKK, y la supremacía de los blancos se convierte en tema central de la economía, la política y la cultura”, sigue explicando Bosch. “Es este el punto alrededor del cual giró y gira el ‘trumpismo’, no es el de la Guerra Fría”.
Aunque Barack Obama, y ahora de Kamala Harris, han sido electos, sigue habiendo discriminación en varios órdenes: la ley y las prisiones, el orden en las fuerzas policíacas, la vivienda y el crédito. No solo ellos sufren, sino también los inmigrantes del sur del Río Grande que no se vean como blancos.
Los afroamericanos sobrevivieron de muchas maneras a los prejuicios, y una forma social fue el establecimiento de iglesias segregadas, por supuesto, no solo para reuniones religiosas, sino para avanzar en la educación y en la política. La Iglesia Bautista y la Metodista y luego la Pentecostal se destacaron en este empeño, como muestra Henry Louis Gates, Jr. en el documental de PBS The Black Church.
También se está presentando en este canal, la vida y experiencias de la contralto de Filadelfia, Marian Anderson (1897-1993), “la voz de una centuria”, en palabras de Arturo Toscanini en 1935, una diva que después de triunfar y enriquecerse en Europa, sufrió infames rechazos públicos en su nación, sobre todo en Washington D.C.
América no ha sido tan grande en el pasado como la pintan y añoran, porque ha permitido leyes a favor de prejuicios inmorales y traicioneros. Martin Luther King, Jr. dirigió un movimiento pacífico para erradicarlas en los años 60. Esas leyes segregacionistas que no permitían estar juntos a blancos y negros en ningún sitio, ni barrios, ni escuelas, ni autobuses, ni carreteras, eran las que existían bajo el nombre de Jim Crow. Y ¿quién era ese Jim Crow?
Ese nombre no es de un hombre, es el de una raza. Nació de una canción caricaturesca de los negros en 1828: “Jump Jim Crow” (Salta Jim Crow), cantada por el actor blanco Thomas D. Rice teñido de negro como “minstrel”. Era una sátira peyorativa que ya en 1838 significaba negro. Estas leyes operaron entre 1877 y 1964, y empezaron a desaparecer después que Lyndon B. Johnson firmó la ley de Derechos Civiles de 1964. Le siguió la Ley del Derecho al Voto que Johnson firmó en 1965.
¿No creen que ya sea hora de eliminar todos los prejuicios raciales? Entonces sí será América grande, por primera vez.
Olga Connor es una escritora cubana. Correo:
olconnor@bellsouth.net.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2021, 11:32 a. m. with the headline "El legado de las leyes Jim Crow y como continúa la discriminación en EEUU | Opinión."