Zona Franca: Hombres vestidos de mujer, ¿un ardid para ganarse al público?
Tanto en el cine como en las tablas, la costumbre de travestir actores casi siempre garantiza el éxito. Ya sea porque el autor concibe un personaje femenino para que sea interpretado por hombres, o porque en un determinado montaje el director le asigna la sexualidad que considera más efectiva para la puesta.
En su afán por divertir muchos espacios de la televisión suelen disfrazar de mujer a sus talentos. Y basta con que el público se alborote, porque, como afirma Carlucho, “los hombres vestidos de mujer despiertan cierto morbo, y mientras los ratings respondan”, el actor no suelta la peluca.
“No niego que se abusa del recurso. Pero lo que mucha gente ignora es que hay actrices que rechazan cierto tipo de papeles y uno tiene que asumirlos”, confesó el comediante, famoso por sus caracterizaciones de La Pionera, la niña cubana que creció entre consignas, Cacha la Republicana y Zoila, la cantante frustrada, en El Happy Hour (América Tevé).
Raúl González, actor y presentador de la cadena Telemundo, que personificó a la mucama Doña Meche durante su etapa en Univisión, reparó en un detalle curioso: “Un actor vestido de mujer puede provocar rechazo al principio, pero luego el público termina amando al personaje”.
González lo experimentó mientras su álter ego hacía de las suyas en Despierta América.
“Para no hacer el ridículo siempre tuve presente cuál era el propósito del personaje y así lo fui perfilando a lo largo de los años”, evocó el presentador, tras aclarar que su caracterización no respondía a la del clásico hombre disfrazado de mujer que hace reír.
Según el actor, la credibilidad de Doña Meche llegó al extremo de que cuando el director Manuel Mendoza “le asignó” el papel de Lady Arcanos en la comedia El espíritu burlón, la platea aceptó el juego sin reparos.
“Los televidentes sabían que Doña Meche estaba interesada en la farándula. De ahí que viera como algo ‘natural’ que a esta señora la aceptaran en un casting para una obra de teatro”, recordó González.
A lo largo de su carrera Danilo Domínguez se ha convertido en el Don Hilarión de La verbena de la Paloma y el Aníbal de Luisa Fernanda, entre otros papeles zarzueleros. Pero desde que creó Mariloly, hace más de 30 años, el público lo llama por el nombre “de esa mujer tan alegre y extravagante que dice las cosas por su nombre”.
El actor no duda de que el personaje tiene “algo” que atrae a la gente, pese a que un sector mínimo del público masculino se resiste a participar en sus shows.
“Al final los hombres terminan bailando conmigo”, dice Domínguez, cuya fórmula para el éxito radica en no sobrepasar ciertos límites que ofendan a las mujeres.
“Si por una parte hay actores que ni se rasuran el torso cuando se visten de mujer, hay otros que tratan de competir con ellas en elegancia. Por fortuna, Mariloly no es glamorosa. A las mujeres hay que ganárselas”, dijo el actor.
En el teatro, a veces el recurso responde a una necesidad legítima de la puesta en escena y otras resulta un ardid para llenar la sala.
En la escena de Miami se representan actualmente tres obras con actores travestidos – Las pericas, Un muerto para tres viudas y Lienzo de una mujer que espera–, sin contar los habituales espectáculos de transformistas que gozan del favor del público.
Juan Roca, director de Havanafama, recordó que mientras montaba Se van las Capote, ante la urgencia de sustituir a la actriz que interpretaba La Madre, le asignó el papel a Jorge Ovies, no sin antes probar el efecto que causaba el cambio ante un grupo de niños que invitó a un ensayo sin vestuario.
“Ovies logró un trabajo tan conmovedor que nadie reparó en que estaba ante un actor”, dijo Roca, que en más de una ocasión se ha inspirado en el Kabuki –la legendaria compañía japonesa en la que los hombres asumen roles femeninos– tal como lo hizo en Bernarda –basada en La casa de Bernarda Alba–, Míster Juramento y Las pericas, ahora en la cartelera de Havanafama.
Durante el montaje de ésta, el director le insistió a los actores en que observaran cómo las mujeres beben una taza de café “para no hacerlo como un amanerado”.
Ovies, que ha hecho de madre, abuela, tía, solterona y suegra –como en la temporada de Un muerto para tres viudas, que concluye el domingo en El Yunque–, señaló que algunos actores piensan que basta “calzarse unos tacones para provocar la risa”.
Y Liliam Vega, de El Ingenio Teatro, sostiene que nada es comparable con la sensación de libertad que siente un actor cuando explora en la psicología de un personaje del sexo opuesto, poniendo de ejemplo la labor de Gerardo Riverón en el papel de la Celestina, en la obra homónima, y en La Vieja de Yerma; la de Jacqueline Briceño en el Sancho Panza de El vuelo del Quijote y el trabajo de Rocío Carmona en “los dos hombres” de Un tranvía llamado Deseo.
“El público se fascina con estas transformaciones porque no es lo común”, expresó la directora, quien también vistió de mujer a Jorge Luis Alvarez en El último viaje y pronto lo hará con Gabriel Porras en Cuentos del Decamerón.
Vega recordó que en el teatro de Shakespeare abunda el travestismo y que cuando le asignó a Karina Cortéz el papel principal de El cangrejito volador, nadie de El Ingenio… se preguntó cuál era el sexo del crustáceo.
El escritor José Abreu Felippe coincidió con ellos en que interpretar a una mujer es un reto tremendo para cualquier actor. Pero cuando este no tienen muy claro su personaje, termina creando un gay estereotipado.
Abreu Felippe no indicó que los personajes de La Madre y La Asesina, de su drama Alguien quiere decir una oración, fueran asignados a actores. Sin embargo, el director Rolando Moreno se los confió a Tomás Doval y Gerardo Riverón con excelentes resultados.
Curiosamente, los personajes masculinos interpretados por mujeres no abundan en la escena ni en la televisión local. ¿Será por prejucios de las actrices o machismo de los directores? •
¿Qué piensa usted sobre este tema? Escriba su opinión, con su nombre y su apellido, en la sección Viernes de elnuevoherald.com
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de abril de 2014, 6:51 p. m. with the headline "Zona Franca: Hombres vestidos de mujer, ¿un ardid para ganarse al público?."