‘Total incertidumbre’: Cubanos atrapados en un limbo migratorio en tiempos de Trump
Las reglas del juego cambiaron abruptamente para miles de inmigrantes cubanos en Estados Unidos tras la decisión de la administración Trump de cancelar el programa de parole humanitario impulsado por el gobierno de Joe Biden.
Más de 100,000 cubanos llegaron al país amparados por el parole humanitario. Muchos aún no han cumplido un año en territorio estadounidense y ya han comenzado a recibir notificaciones que los colocan en una situación migratoria incierta.
Uno de ellos es el del periodista independiente y activista Lázaro Yuri Valle, quien asegura tener más de tres décadas de trayectoria en la oposición política al gobierno cubano.
Valle recibió una notificación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en la que se le solicita abandonar Estados Unidos antes del 25 de abril de 2025. El aviso llegó después de que, el 25 de marzo, se anunciara oficialmente la cancelación del programa de parole.
Yury y su esposa, la activista opositora Eralidis Frómeta, ingresaron al país el 5 de junio de 2024, mediante una solicitud gestionada por un familiar y aprobada por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).
Antes de emigrar, el activista había cumplido una condena de tres años de prisión en Cuba. Según relata, durante su reclusión fue víctima de abusos físicos y psicológicos, y su salud se vio seriamente afectada.
“Salimos en muy malas condiciones psicológicas. Vinimos directo para Lancaster, Pennsylvania, con la familia de mi esposa”, relató Yuri a el Nuevo Herald. Asegura que fue hostigado por autoridades cubanas por realizar acciones pacíficas, como repartir octavillas con frases de José Martí en la vía pública.
Miles de cubanos lograron establecerse en Estados Unidos gracias al parole humanitario. En el sur de Florida, el programa ha sido objeto de cuestionamientos por supuestas fallas al identificar a represores o personas vinculadas con la cúpula política de La Habana. Sin embargo, la revocación del mecanismo no contempla excepciones y hoy afecta también a casos como el de Yuri y Frómeta, quienes alegan tener motivos fundados para huir de la isla.
Asilo político: ¿la única salida para evitar la deportación?
Yuri afirma que, si es deportado, continuará expresando su oposición al gobierno cubano y se manifestaría tan pronto regrese a La Habana. Con relación a las decisiones de Trump, señaló que está “arreglando” las cosas según su criterio, sin emitir un juicio concluyente.
“Trump hace la política que él estime conveniente. Cada cual limpia su casa o la arregla como quiera. No digo que esté bien o mal, pero sí está afectando a los que no tenemos que ver con su política”, dijo a el Nuevo Herald.
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El activista sostiene que tanto él como su esposa han sido víctimas de persecución política y que su situación ha sido documentada por organizaciones internacionales. Entre ellas menciona a la Organización de Estados Americanos (OEA). El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), a través de su Programa de las Américas, expresó en redes sociales su preocupación tras conocer que ambos recibieron cartas del DHS advirtiéndoles sobre una posible deportación.
“Doy las gracias a este país por acogerme a mí y a mi esposa. Ahora estamos viviendo una situación que no tenemos por qué padecerla. Pero han venido muchos esbirros de la dictadura, están metidos aquí dentro y siguen haciendo el trabajo de la dictadura”, declaró.
El activista advierte que ser devuelto a Cuba representaría un riesgo para su vida. “Regresar a Cuba sería una sentencia de muerte, un suicidio después de salvarnos”, expresó.
Se trata de un escenario incierto para miles de cubanos como ellos. Abogados de inmigración coinciden en que solicitar asilo es una vía posible para evitar la deportación, siempre que los solicitantes cumplan los requisitos legales y temporales.
El abogado Wilfredo Allen explicó a el Nuevo Herald que esta alternativa es la más recomendada para quienes aún no cumplen un año de presencia física en el país y buscan acogerse a la Ley de Ajuste Cubano (CAA, por sus siglas en inglés).
La cancelación del parole, efectiva a partir del 25 de abril, pondrá fin a la libertad condicional otorgada a los beneficiarios al ingresar a EEUU, explicó Allen. Por ello, quienes no hayan iniciado otro trámite migratorio quedarían expuestos a órdenes de remoción, a menos que presenten una solicitud de asilo u otra vía de protección legal.
Frente a esta situación, tanto Yuri como Frómeta optaron por presentar una solicitud de asilo político, siguiendo los consejos de amigos y abogados. Frómeta, quien formó parte del movimiento Damas de Blanco en Cuba, aseguró que “no nos quedaba otra opción” y que ya están siendo asesorados legalmente.
“¿Qué puede suceder? No sé. Estamos seguros de haber sufrido las torturas de una dictadura y todo está documentado en medios de prensa y por varias ONG internacionales. Evidencias y testigos, además, tenemos muchos, como activistas que están aquí también refugiados”, señaló.
‘Total incertidumbre’: cubanos con I-220A también enfrentan el riesgo de deportación
Otro de los opositores cubanos que se encuentran a la espera de una resolución judicial es el activista Esteban Rodríguez, que también ingresó a Estados Unidos con un formulario I-220A. Hoy, comparte el sentimiento de incertidumbre que embarga a muchos de sus compatriotas.
Rodríguez, miembro del Movimiento San Isidro —cuyo líder, Luis Manuel Otero Alcántara, permanece encarcelado en Cuba— llegó al país en 2022 tras un exilio forzado. Varios meses antes, había sido arrestado en La Habana por manifestarse pacíficamente en la Calle Obispo en apoyo a Otero Alcántara, quien entonces realizaba una huelga de hambre contra la represión del régimen.
Desde Miami, Rodríguez advierte que las nuevas medidas de la administración Trump podrían poner en peligro la seguridad de quienes huyeron de la isla buscando refugio. En su opinión, las restricciones han reactivado el temor a ser deportado.
El portavoz del Directorio Democrático Cubano, una organización central del exilio, Orlando Gutiérrez-Boronat, calificó como una “injusticia” la posibilidad de repatriar a activistas y defensores de derechos humanos.
“Quienes entraron bajo alguna forma legal no deben ser devueltos al totalitarismo de Cuba. Los cubanos han hecho una gran contribución a EEUU, se les debe dar la oportunidad de hacer vida aquí, sobre todo a los perseguidos por el régimen de La Habana”, expresó Gutiérrez-Boronat a el Nuevo Herald.
Pero no solo los opositores políticos enfrentan esta incertidumbre. González, un joven cubano de 23 años también con I-220A, contó su historia a el Nuevo Herald bajo condición de anonimato. Hasta la fecha no ha recibido una cita para corte, lo que lo deja expuesto a una posible deportación.
“Las medidas de Trump son muy duras para todos los latinos, el futuro es incierto y no sabemos qué pueda pasar con cada uno de nosotros”, relató González. “Uno trata de andar con cuidado, tener todo en regla y no llamar la atención. Si me devuelven a Cuba, tengo a mis padres, pero sería empezar de cero todo, quizás bajo acoso de las autoridades. Por no hablar de la depresión que te puede caer después de adaptarte a un país donde todo es posible, y regresar a otro que parece arrasado por una guerra y donde ni siquiera se puede comprar comida”.
El formulario I-220A, conocido como “Orden de Libertad Bajo Palabra”, es una figura de de admisión provisional similar al parole condicional. Las autoridades migratorias lo han utilizado para personas que ingresan por la frontera, incluyendo a nacionales de otros países, explicó Allen, el abogado de inmigración.
Este documento ha sido motivo de litigios en cortes migratorias. Una decisión judicial estableció que quienes portan el I-220A no cumplen con los requisitos de admisión exigidos por la Ley de Ajuste Cubano.
“Desde 2018 ha habido pleitos en las cortes sobre el I-220A y los cubanos”, señaló Allen. No obstante, algunos abogados sostienen que este debe considerarse una admisión legal válida para optar por el beneficio migratorio.
El abogado Jesús Novo, del bufete Gallardo Law Firm, llegó a calificar el documento como una “ficción legal” durante un programa en vivo transmitido por redes sociales en abril de 2023.
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Un contexto inusual para los inmigrantes cubanos
Por primera vez desde los inicios de la revolución cubana, migrantes provenientes de la isla enfrentan en Estados Unidos un panorama que contrasta con la acogida que históricamente ofreció el país como refugio frente al régimen comunista.
El sistema político de la isla, identificado por distintos organismos internacionales como autoritario, atraviesa actualmente una de las crisis más severas de su historia reciente, con reportes frecuentes sobre represión a la disidencia.
Eduardo Gamarra, profesor de ciencias políticas y relaciones internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU), señala a el Nuevo Herald que el actual escenario marca una diferencia notable con respecto a décadas anteriores. Recuerda que la decisión de la administración Obama de eliminar en 2017 la política de “pies secos, pies mojados” representó un cambio sustancial en la política migratoria hacia cubanos.
En contraste, las medidas recientes afectan a personas que ya se encuentran en Estados Unidos desde hace meses, incluso tras haber ingresado mediante programas oficiales como el parole humanitario.
A juicio de Gamarra, parte del discurso público ha proyectado una percepción negativa hacia esta nueva ola migratoria cubana, lo que ha contribuido a justificar ciertas acciones del gobierno actual. No obstante, el profesor advierte que este tipo de dinámica no es inédita. Como ejemplo, menciona el éxodo del Mariel de 1980, un momento que también generó estigmatización hacia los recién llegados.
“Yo trabajé muchos años con casos del Mariel, incluyendo los casos en California, una vivencia única para mí, pues no se tenía idea de quiénes eran los cubanos que llegaban. Muchos venían sin ninguna identificación en absoluto. Se manejaba la opinión de que eran criminales o personas con trastornos mentales, pero sabemos que la mayoría no fue eso y que incluso tuvieron una participación importante en el desarrollo de Miami”, recordó Gamarra.
El académico de FIU aclara que, a diferencia de lo ocurrido en los años 80, los cubanos que ingresaron recientemente bajo el programa de parole humanitario fueron sometidos a revisiones de antecedentes penales. En su experiencia como miembro de la Cruz Roja durante la época del Mariel, también observó un rechazo por parte de sectores de la comunidad cubana ya asentada en Miami hacia los recién llegados, algunos de los cuales eran sus propios familiares. Los llamaban “animales de Castro” o “comunistas”, etiquetas que —según indica— tienen un eco en ciertos sectores del debate actual.
Apoyo dividido y contradicciones en la política migratoria
El programa de parole implementado por la administración Biden —que también benefició a ciudadanos de Venezuela, Nicaragua y Haití— fue uno de los primeros puntos cuestionados por el presidente Trump al regresar a la Casa Blanca. Desde el inicio de su nuevo mandato, el republicano ha prometido restringir lo que considera una “invasión descontrolada” derivada de políticas migratorias demócratas.
Según datos del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU (CBP), más de 110,970 cubanos fueron autorizados a viajar a Estados Unidos bajo este programa, que ha aprobado el ingreso de más de medio millón de personas entre los países participantes.
Pese a las recientes medidas para limitar estos beneficios, una parte considerable de la comunidad cubanoamericana ha expresado afinidad con el discurso de Trump. Una encuesta de FIU, publicada en octubre de 2024, reveló que el 68% de los probables votantes cubanoamericanos en el Condado Miami-Dade planeaban votar por Trump en las elecciones de noviembre.
Hasta el momento, las autoridades de Cuba no han revelado cifras oficiales sobre el total de cubanos deportados desde que Trump retomó la presidencia. Sin embargo, el 27 de marzo se reportó la llegada a La Habana de un vuelo procedente de EEUU con 60 migrantes cubanos irregulares a bordo.
En febrero, el Ministerio del Interior informó sobre otro vuelo con 104 deportados, entre ellos la influencer Cinthya Medrano, conocida como “La Cintumbare”, quien había presumido en redes sociales de su vida en Estados Unidos y del acceso a beneficios del gobierno.
El perfil de los nuevos migrantes cubanos ha sido objeto de debate público. Gamarra, el experto de FIU, apunta que en algunos sectores existe la percepción de que no todos son perseguidos políticos, sino migrantes motivados por razones económicas. Parte de esa narrativa, agrega, se alimenta de casos en que algunos de estos inmigrantes regresan a Cuba poco después de obtener la residencia en Estados Unidos.
“El ser humano es así, construyendo prejuicios y comparaciones. Este tipo de percepciones no es exclusivo de los cubanos, sucede con todas las migraciones”, indicó Gamarra. “No sabemos el impacto político tendrán las medidas actuales; puede que, al final, lo más decisivo para el presidente y el Partido Republicano termine siendo la gestión económica del país y no el tema migratorio”.
Trump ‘no nos da tregua’
Laura, una cubana admitida bajo el parole en julio de 2024, reveló a el Nuevo Herald —bajo condición de ser identificada solo por su primer nombre— que sintió “desesperación, como si fuera una pesadilla” al enterarse de la revocación del programa.
Explicó que solo le faltaban cuatro meses para poder aplicar a la residencia permanente a través de la Ley de Ajuste Cubano, y ahora teme quedar sin estatus migratorio regular pese a haber ingresado de forma legal.
Esta ley de 1966 permite a personas oriundas de Cuba convertirse en residentes legales permanentes si han estado físicamente presentes en Estados Unidos durante al menos un año y un día, y cumplen con ciertos requisitos de elegibilidad. Sin embargo, la cancelación del parole ha generado incertidumbre entre quienes aspiraban a beneficiarse de esta vía.
Abogados de inmigración recomiendan iniciar solicitudes de asilo como alternativa legal, especialmente para quienes aún no alcanzan el tiempo mínimo requerido por la ley.
Laura expresó su frustración: “Si como presidente quieres menos indocumentados, ¿cómo vas a crear más ilegales con una medida así?” Añadió que padece una ansiedad constante y no dispone hoy de recursos económicos para costear una solicitud de asilo ni elementos a su favor para construir un caso sólido.
La incertidumbre también ha alterado la rutina de muchos inmigrantes cubanos que ahora temen ser interceptados por los agentes migratorios. “Yo no tenía ese miedo, pero ahora uno no sabe. Ni siquiera me siento segura al manejar”, aseguró.
Esa sensación de vulnerabilidad la comparten otros cubanos recién llegados. Rodríguez, de 53 años, quien también pidió ser identificada solo por su apellido, contó a el Nuevo Herald que ingresó al país a través del sistema CBP One tras esperar cinco meses en México, adonde llegó luego de atravesar fronteras desde Nicaragua. Actualmente vive en Las Vegas.
Recuerda haber escuchado a Trump hablar en apoyo a los cubanos durante visitas a restaurantes de esa ciudad. No obstante, afirmó: “Ahora no nos da tregua. Ni siquiera siendo residentes vamos a poder movernos y viajar con tranquilidad”.
Sostiene que tanto el parole humanitario como CBP One brindaron oportunidades para escapar de regímenes autoritarios. “Vinimos a lograr sueños, luchar por las oportunidades y acomodar nuestras vidas”, dijo.
Las recientes expulsiones de migrantes han generado posturas encontradas en la comunidad. Algunos cubanos ya han optado por la autodeportación.
La semana pasada se conoció el caso de Erick Dayan Corcho Aguilar, de 22 años y quien llegó a Estados Unidos bajo parole. El joven regresó voluntariamente a Cuba tras no lograr renovar su estatus migratorio.
Por su parte, Yuliet Rodes, una cubana que vive en Miami, contó que logró reunir a su familia gracias al parole humanitario. “Todos trabajan, se han incorporado a la sociedad y ahora tienen muchísimo miedo de ser deportados”, afirmó. “La situación en Cuba es terrible, no hay recursos para una vida digna, ni medicamentos, ni electricidad, ni agua potable”.
Rodes concluyó: “Deseo que mi país algún día sea libre. Pero mientras tanto, mis familiares están aquí, trabajando y pagando impuestos. Su mayor deseo es progresar y quedarse en Estados Unidos. Los cubanos escapamos de un régimen opresivo y ahora no sabemos qué va a pasar, porque la política de Trump no ayuda a ningún inmigrante”.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2025, 7:00 a. m..