¿Comida, hipoteca o medicina? El golpe de Obamacare en Florida
El nuevo año le planteó a Kellie Brvenik una disyuntiva: pagar para mantener su cáncer bajo control o cubrir otras necesidades básicas de la vida, como la comida y la hipoteca.El nuevo año le planteó a Kellie Brvenik una disyuntiva: pagar para mantener su cáncer bajo control o cubrir otras necesidades básicas, como la comida y la hipoteca.
Brvenik, de 44 años, fue diagnosticada en 2024 con leiomiosarcoma, una forma rara y agresiva de cáncer. Administradora de propiedades en Lake Worth Beach, continuó trabajando durante 10 semanas de radioterapia, “hasta que se volvió insoportable”, y desde entonces vive con un cheque mensual por discapacidad de $1,952.
La situación era manejable desde el punto de vista financiero, aunque apenas, en parte gracias a que la prima de su seguro de salud —adquirido a través del Mercado Federal de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA)— era de apenas $0.18 al mes. Vigentes desde 2021, los créditos fiscales ampliados de la ACA limitaban cuánto podían cobrarles a los afiliados en función de sus ingresos. En 2025, el 80% de los asegurados, como Brvenik, pagaban primas de menos de $10 al mes.
Pero a comienzos de este año, la prima mensual de Brvenik aumentó a casi $142 tras la expiración de esos créditos.
“Es duro”, admitió.
Eso es particularmente cierto en Florida, dijo Matt McGough, analista de políticas públicas especializado en la Ley de Cuidado de Salud Asequible, también conocida como Obamacare, en la organización sin fines de lucro de investigación en salud KFF.
Las personas de entre 50 y 64 años estaban entre las más expuestas a fuertes aumentos en las primas, y Florida tiene una población relativamente envejecida. Además, muchos de sus trabajadores son estacionales o de medio tiempo, lo que significa que podrían no recibir seguro de salud a través de sus empleos. Y, de manera crucial, el estado optó por no ampliar la elegibilidad de Medicaid, dejando a muchos residentes en una especie de limbo: con ingresos demasiado altos para calificar al seguro gubernamental, pero insuficientes para costear una póliza por cuenta propia.
Para muchos, las cuentas ya no daban incluso antes de que expiraran los créditos. KFF proyectó que, para una pareja de 60 años con ingresos de $85,000 en el sur de Florida, la eliminación de los créditos fiscales ampliados haría que sus primas se dispararan casi un 350%. Para una persona de 40 años que gana $32,000 al año, el aumento superaría el 200%.
Y en ningún lugar se sienten más los efectos del alza en las primas de Obamacare que en Miami-Dade, que tiene la mayor cantidad de afiliados a este programa —más de 1 millón el año pasado, según los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid— de cualquier condado del país.
Esas facturas infladas están golpeando los presupuestos familiares en un momento en que los costos de la gasolina, los alimentos y la vivienda ya son altos y amenazan con seguir subiendo, lo que limita la capacidad de muchos estadounidenses para ahorrar y generar patrimonio.
Cómo llegamos hasta aquí
Brvenik es una de los 4.5 millones de floridanos que compran seguro de salud a través del Mercado Federal de la ACA. Y, como muchos de ellos, ahora está pagando mucho más por la misma cobertura.
Cuando vio su nueva factura, Brvenik consideró cambiarse a un plan inferior, pero no lo hizo. Uno más básico no habría cubierto muchos de sus tratamientos. Su plan actual apenas los cubre tal como está.
Análisis de sangre, bloqueadores hormonales: necesita ambos para monitorear y contener la propagación de su cáncer, y ahora está pagando más por cada uno. Esos gastos no están cubiertos y le cuestan cientos de dólares al mes.
“He tenido que reducir la cantidad de veces que puedo hacerme [algunos de esos exámenes]”, dijo. También ha tenido que recurrir a bancos de alimentos para recibir ayuda.
El Congreso anticipó ese aumento de costos y debatió a finales del año pasado una posible extensión de los créditos fiscales ampliados. Los demócratas impulsaron una prórroga de tres años, mientras que muchos republicanos favorecían una extensión de un año o ninguna en absoluto.
Dividido en gran medida según líneas partidistas, el esfuerzo se estancó en el Senado después de haber sido aprobado por la Cámara de Representantes. Pero algunos republicanos, como la representante por Miami-Dade María Elvira Salazar, cruzaron líneas partidistas para respaldar la extensión de tres años en la Cámara. Su distrito tiene una de las tasas más altas de afiliación a Obamacare en el país.
“Esto no es partidista”, dijo sobre su voto. “Es humano”.
Otros, como el representante por Miami-Dade Mario Díaz-Balart, se opusieron a la extensión, citando casos de fraude y abuso. En última instancia, los créditos fiscales eran una “curita temporal”, dijo al Herald, y añadió que la extensión costaría a los contribuyentes $80,000 millones durante 10 años, citando un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso.
Los senadores Rick Scott y Ashley Moody, así como el representante por Miami-Dade Carlos Giménez —todos opuestos a la extensión de tres años— no respondieron a solicitudes de comentarios.
McGough, el analista de política sanitaria, señaló que los créditos pueden restablecerse en cualquier momento, si así lo desean los funcionarios electos.
“El Congreso es, en esencia, quien controla cuánto paga la gente por las primas en el mercado individual”, dijo, “y parece que esta conversación simplemente se desinfló”.
Como resultado, este año los límites a las primas de Obamacare volvieron a los niveles previos a 2021, lo que significa que millones de estadounidenses ahora pagan más por su cobertura.
$50,000 al año en primas
Michael Pancier sintió el impacto del alza de las primas de inmediato.
Pancier, de 60 años, es abogado en Miami-Dade. Tiene su propio bufete y desde hace años compra seguro de salud a través del Mercado Federal para él, su esposa —quien también trabaja por cuenta propia— y su hija de 21 años.
En 2025, la prima de Pancier era de $2,167 al mes, aproximadamente lo mismo que había pagado durante años. Este año, casi se duplicó. Ahora paga $4,201 mensuales por la misma cobertura —en realidad, una peor, ya que uno de sus médicos dejó de aceptar su plan.
“Estás bromeando”, recuerda haber pensado al ver el estimado de su prima. “Estás gastando $50,000” al año.
Es dinero que, de otro modo, destinaría a su cuenta de retiro, reparaciones del hogar o quizás un auto nuevo. “Voy a tener que posponer algunas de esas cosas”, dijo.
Pancier esperaba jubilarse pronto. Ahora, “definitivamente no me voy a retirar hasta que sea elegible para Medicare”, es decir, a los 65 años. Y aun así, eso dependerá de “cuánto tiempo duren estas primas ridículas”, ya que su esposa y su hija podrían seguir dependiendo del plan del Mercado.
Una encuesta reciente de KFF entre personas con planes del Mercado encontró que el 81% dijo que sus costos de atención médica han aumentado, y más de la mitad aseguró que esos costos son “mucho” más altos. Casi tres cuartas partes expresaron ansiedad por poder cubrir gastos de atención de emergencia, y el 55% dijo que ya está o estará recortando gastos del hogar para poder pagar los costos de salud.
Florida está particularmente expuesta.
El estado es uno de los 10 que nunca han ampliado la elegibilidad de Medicaid, lo que deja una brecha de cobertura para residentes que ganan demasiado para calificar al seguro gubernamental, pero demasiado poco para poder afrontar cómodamente primas más altas, dijo Aidil Oscariz, consultora de políticas públicas en Catalyst Miami, una organización sin fines de lucro con sede en Miami-Dade que ofrece servicios sociales.
Además, una proporción desproporcionada de trabajadores en Florida está empleada en industrias estacionales o de medio tiempo, como el turismo, lo que significa que menos personas reciben seguro a través de sus empleadores. Solo el 40% de los floridanos cuenta con cobertura médica patrocinada por su empleador, frente al 49% a nivel nacional, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.
El estado también tiene una población de mayor edad. La ACA permite a las aseguradoras cobrar a los adultos de entre 50 y 64 años hasta tres veces más que a los afiliados más jóvenes por el mismo plan, lo que significa que ya estaban pagando más incluso antes de que desaparecieran los subsidios.
“Se enfrentan a un doble golpe”, dijo McGough, el analista de políticas públicas.
La pérdida de los subsidios se ha combinado con un aumento récord en el precio base de los planes sin subsidio.
“Esos créditos fiscales extendidos realmente hicieron que el costo de los planes fuera mucho más asequible”, dijo Xonjenese Jacobs, directora de Florida Covering Kids & Families en la Facultad de Salud Pública de la Universidad del Sur de Florida.
Parte de esa asequibilidad provenía del aumento en la afiliación a Obamacare.
Desde comienzos de año, casi 200,000 floridanos abandonaron sus planes del Mercado de la ACA —una de las caídas más pronunciadas del país—, según los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.
Por qué las primas podrían seguir subiendo
Y las personas más propensas a abandonar la cobertura, dijo McGough, son las más jóvenes y saludables: aquellas más dispuestas a arriesgarse a quedarse sin seguro.
Eso deja un grupo de afiliados más enfermo, de mayor edad y más costoso, lo que empuja las primas al alza para todos.
“Los hospitales deben estabilizar a los pacientes sin seguro según la ley estadounidense, incluso sin compensación”, dijo McGough. “Si aumenta la cantidad de atención no compensada, los hospitales suben sus precios para cubrirla, lo que en realidad eleva los costos para quienes sí tienen seguro”.
La Oficina Presupuestaria del Congreso concluyó que, de haberse aprobado, los créditos fiscales ampliados habrían reducido los costos de las primas en un 5.7%, 9.0% y 3.3% en 2027, 2028 y 2029, respectivamente, gracias a que “las personas que se inscribirían en los mercados serían más saludables de lo que serían sin la extensión”.
Y quienes abandonan su seguro aún pueden enfermarse. “Si se vuelve mucho más difícil para la gente acceder a la atención médica, eso genera más presión sobre un sistema que ya está tensionado”, dijo Jacobs, de la Universidad del Sur de Florida. “Vamos a ver un agravamiento de las condiciones de salud en quienes no puedan manejar sus enfermedades crónicas. Vamos a ver tasas de mortalidad más altas”.
Pero el efecto dominó podría ir más allá de la atención médica. Los trabajadores que dependen de planes del Mercado podrían comenzar a elegir empleos principalmente por los beneficios y no por afinidad o conveniencia, dijo McGough. Las pequeñas empresas, cuyos empleados dependen de manera desproporcionada del Mercado, podrían tener dificultades para reclutar y retener trabajadores.
Para Brvenik, la paciente con cáncer, la presión sobre su salud y sus finanzas es una sola.
“Odio depender de otros para recibir ayuda. Quiero valerme por mí misma”, dijo.
“No quiero pedirles ayuda a mis padres, que están tratando de organizar sus finanzas para jubilarse”, añadió. “O sea, me mata tener que decirles que no puedo pagar mi hipoteca este mes”.
Esta historia fue producida con apoyo financiero de patrocinadores como The Green Family Foundation Trust y Ken O’Keefe, en alianza con Journalism Funding Partners. El Miami Herald mantiene el control editorial total de este trabajo.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de abril de 2026, 3:02 p. m. with the headline "¿Comida, hipoteca o medicina? El golpe de Obamacare en Florida."